lunes, 27 de mayo de 2013

Mudanza.


Entre todas las palabras, la palabra palpitar me gusta porque contiene el anhelo. Con ella, con la palpitación, se extiende esa rara incertidumbre que nos anima a seguir adelante.

Todo está empaquetado y listo para llevar a Vantag y queda una sensación de dejar un vacío de espacio que se llenará en otro. Es un salto y, los terrores o bondades de futuras miradas se confunden con esa comezón en los parpados.

Los ecos ya me dejan un sueño tranquilo, como si todos mis habitantes fueran de paseo.
Manantial de dudas.

Sergio Astorga

lunes, 20 de mayo de 2013

Levantando la cortina



Levantar la cortina al amanecer es un acto que ha perdido significado de tanto que lo hacemos. Tal vez, porque podemos encontrarnos con la maravilla o el miedo. Darnos cuenta de lo que hay del otro lado, de lo que nos espera al mirar el nuevo rostro del día. Es verdad, los días van y vienen y algunos recuerdos nos entumen. Si podemos pasar esa borrosa página, tal vez, podemos recibir el aire nuevo.

La vida creativa siempre está expuesta. Por lo que hacemos, por lo que no hacemos o por lo que podríamos hacer. El acto creativo es una inconsciente infinitud así lo manifiesta Fredrich Scheling y desde que encontré esta aseveración la he seguido como atalaya que me permite mirar el foso con indiferencia.

Hace tiempo que la ventana era prácticamente virtual a través de los Antojos. Hoy gracias a la invitación de Jorge Cardoso y su Galería Vantag volvemos al aparador con una centena de trabajos. Dibujo, pintura, cerámica libros y textos llenaran el espacio.

Día a día levantaremos la cortina desde el lugar donde trabajo hasta llegar a la Rua Miguel Bombarda en donde se encuentra la Galeria Vantag.
Los incito a mirar lo que hay del otro lado de la línea.

Sergio Astorga
Fotografía del estudio o taller o changarro o atelier u oficina del Abarrote.

martes, 14 de mayo de 2013

Amor vago



Esa noche esperaba con tedio la llegada del príncipe como en los viejos tiempos. Olorosa, sabía que el prodigio podía beberse si ella deshojaba la lava que se amotinaba en su pecho. 
Así, como el niño que con bárbara ternura juega con los trenes, ella tenía la certeza que sería la elegida entre todos los corazones forasteros. 

Sin embargo, a la voz de la rutina, miró como se fugaba su perfume entre las dudas ajenas y los recatos virginales.  

Sergio Astorga
 Tinta/papel

miércoles, 8 de mayo de 2013

Esos días



Hay días en que  uno se levanta con el pie contrario. Con un sabor de legumbre y una parsimonia de membrana abatida. Esos días, porque todos hemos tenido días como esos, nunca pensamos vestirnos de azul celeste. Con trabajos podemos tener la cabeza en su sitio. Y no digo que dentro de ella tengamos ideas revoltosas o de peso. Simplemente no sabemos por qué nos sentimos extraños con nosotros mismos. Queremos rehabilitarnos  con el café con leche y un pan de mixtura untado con mermelada de higo. Ni así podemos explicarnos. No hay razones. No podemos irnos y luego regresar a vivir. Con el mismo miedo que tenemos a enfrentarnos al no, en este caso tenemos que decir sí, al menos por veinticuatro horas. Un poco más de tiempo en este estado y tendremos que pensar en buscar ayuda. Algún pariente lejano o en el Twitter o en alguna red social decente. Está claro, que para indecencias somos autosuficientes. No olvidemos que siempre corremos el riego de la incomprensión, del desencanto y en vez de sentir alivio nos podemos deprimir hasta llegar al llanto o simplemente a un lloriqueo vergonzoso. No hay que perder la compostura, el hábito, siempre higiénico de la templanza aunque tengamos destemplado el ánimo. Qué podemos hacer si así son esos días y aunque llevemos a los niños a la escuela, tengamos afilados los lápices  y nos refugiemos en la música de nuestros años  infantiles o en el declamador sin maestro, tendremos la misma sensación de calle vacía. Es inútil, les digo, porque esos días han hecho escuela en mi vida, es inútil insisto, saber el origen de este trastrocamiento. Tampoco hay que asustarse, no es una fatalidad. Es un tropezón del día a día, aunque hay que admitir que muchos no se levantan, quedan hipnotizados por varias horas hasta que admiten su incapacidad para afrontar los cambios y adaptarse a los inconvenientes. Tampoco es cuestión de tiempo, porque todos sabemos que el paso del tiempo no nos cambia y sólo nos quita la máscara.

Para no abrumarles y manchar la buena estrella que todos creemos tener en nuestro cielo les digo que es deseable poner las cosas en su sitio. Y en esos días, cualquier sitio es bueno.

Sergio Astorga
Tinta/papel 20 x 30 cm

lunes, 6 de mayo de 2013

Incompatibilidad de caracteres



Cuando paró de llover, una serie de reflejos saturaron el día. Ninguna minificción ha recogido ese instante. Han pasado varios años y las imágenes siguen como un prodigio en la memoria de los testigos.  

Desde esos días se aprecian dos danzantes. ¿Por qué danzan? Es la pregunta persistente. Se han congregado sapientes pulsadores de palabras para develar el misterio. Por desgracia, no han llegado a conclusión digna de ser relatada.

Sin embargo, no se pierde la esperanza de que algún día se abra una convocatoria para resolver el enigma en 140 caracteres.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 60 x 80 cm.

viernes, 3 de mayo de 2013

El imitador



Entre los tejados se acariciaba su cola con esa lujuria propia de los gatos. Acróbata, preñaba incansable la imaginación del que lo mira. Así es la tormenta que se vive en la selva urbana. No lo niegues. Te he visto rondar la fiereza por tus ojos. Vocalizas sin tregua como mártir amorosa y resplandecer hirsuta con la melena suelta.
Te confieso que todas estas noches sin sueño subo al tejado y espero. Espero largas horas la llegada de los gatos. Los observo y poco a poco siento que te voy conquistando.

Sergio Astorga
Tinta/papel 20 x 30 cm.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mayo



Habitantes del mundo, desde el cielo ha bajado el pájaro que anida en los pechos de la nube verde. Está escrito en su plan de vuelo como se van a conjugar los versos en los días prósperos. Los cometas dejaran su cauda para que no sea hostil el revoloteo. 

El Abarrote consciente de este portento desde su suelo aplanado pone a su disposición este Cenzontle realizado en tinta sobre papel de algodón 20 x 30 cm. Sólo tiene que abrir su espíritu alado, y por la módica cantidad de 95.99 puede llegar sin costo alguno a la comodidad de su hogar a cualquier parte del globo terráqueo.

Ha entrado el mes de mayo y para todos aquellos que tienen su calendario -y los que no lo tienen pueden solicitarlo- pueden leer el Arcano que dice:

La regla mide los impulsos de la materia etérea. 
El espantapájaros matemático fecunda la tierra. Para cada puerta  tiene la llave incuestionable. La sabiduría, a la hora del té, se manifiesta si el gallo despierta.

No deje su antebrazo apoyado en la ventana y llévese al Cenzontle a casa.
Recuerde que primero fue el vuelo y después el llanto.
Sergio Astorga 

miércoles, 17 de abril de 2013

Globalizada



Le fue creciendo de noche como el amor. Ese que nuca supo llamarlo por su nombre. Ustedes perdonen pero no crean que sea grato llegar a casa y ver que semejante globo rompe cualquier intento de combinar vidas. Teóricamente es imposible indagar con certeza de donde vino esa  necesidad de volumen. Qué compensación se puede dar a una cotidianeidad rota. Es ganas, dicen mis amigos, de llamar la atención. Yo no lo creo, me parece una solución demasiado fácil. Yo he sido observador y esto sale por completo de una conducta que obedezca a la venganza o al deseo de notoriedad. Es penoso decirlo pero si no lo cuento me parece que voy a reventar. Yo creo que esos sueños recurrentes que noche a noche la agobiaban son los culpables. Ella ha perdido el habla. Y es natural puesto que sigue flotando ingrávida, no necesita palabra que la traiga al piso. La veo y me asaltan las dudas. Siento que la quiero más, cómo decirlo, es como si de repente junto con ella se elevara toda mi ternura y dejara de repente esta administrativa manera de sentir. Ella me mira, lo sé, con esa ternura del alma superior, del que mira de arriba abajo comprendiendo que nunca estaré a su altura, físicamente claro está. Cuando la pedí en matrimonio, porque yo la pedí, bueno ella me facilitó las cosas, nunca pensé que esa inclinación, más bien esa aspiración fuera a concretizarse de esta manera.
Los primeros días fueron una total angustia, yo daba vueltas mientras ella giraba plácidamente. Lo primero fue constatar que las ventanas estuvieran cerradas para que la corriente de aire no me dejase interpretar correctamente su vuelo. Lo segundo fue descubrir la manera de alimentarla para seguir manteniendo la presión adecuada y no se desinflara. Ella estaba con un rostro tan armónico, tan deleitado, que se me hizo una crueldad pincharla con la aguja de tejer y volverla a su estado anterior. Recordaba mis clases elementales de física en la secundaria y una manguera que iba de su boca a una bomba manual podía suavemente presionar para que el aire le llegase constante y sin brusquedad.Es evidente que nuestra vida social se ha modificado, no porque tenga vergüenza, al contrario, su nuevo estado me ha unido más a ella. El problema es que tendría que hacer algunos arreglos a la casa, sobre todo a la puerta principal. Un día quise llevarla al parque. Tomé todas las diligencias posibles para su protección. La amarré con cinta de lana muy resistente y cómoda. Tenía suficiente cinta, unos dos metros, en cuyo extremo hice un nudo corredizo en mi mano para sostenerla sin lastimarla. Llevaba la bomba de aire por si deseaba comer y yo llevaba nueces y  una botella de agua para mí. La desgracia se presentó al querer salir a la calle, la puerta era pequeña para su expandido cuerpo. La frustración fue enorme, noté unas pequeñas condensaciones cerca de sus ojos. Los trámites de la ampliación ya han sido aprobados, tengo en este asunto cuatro meses y el papeleo no termina. Es una fortuna que ella no se desinfle en su ánimo y que siga disfrutando de nuestros pequeños juegos aerodinámicos. 

Sergio Astorga
Tintapapel 20 x 30 cm.

martes, 2 de abril de 2013

Abril y sus enredos



Se quedaron mirando el uno al otro por mucho tiempo hasta que los verdes subieron por sus plumas. Abril nos llama amorosos y, por ello la oferta del mes llega a sus ojos esperando que se la lleven a casa si son flechados a la manera antigua, es decir, por la vista.

Verde enredo es una acuarela sobre papel de algodón 20 x 30 cm. Sólo tiene que decir: La quiero. Y por la módica cantidad de  95.99  puede llegar sin costo alguno a la comodidad de su hogar a cualquier parte del globo terráqueo.
Para los que tiene su calendario 2013 podrán leer el Arcano del mes:

De su alquimia altiva es formado su pedestal.
El sol nunca quema sus alas y sus garras blandas se sumergen en la tierra.
Viril, huye de las tentaciones y un perfume femenino duerme en su corazón.

No se duerma en sus laureles y adquiera el Verde enredo.

Recuerden que amor no compartido se marchita.

Sergio Astorga