jueves, 10 de septiembre de 2015

Amanecido


Amanece con la lluvia detenida en el rocío. Chorrea la melancolía como si fuera el rostro de una vieja tuna de un nopal que llevo dentro del lado izquierdo del bolsillo. Es irresistible buscar en el reloj la hora en que descampe. No hay viento. El timón esta quieto. Puede ganar el tedio.

Fotografía. Desde as Escadas do Colégio, Porto, Portugal


miércoles, 9 de septiembre de 2015

martes, 8 de septiembre de 2015

El señor Crato


Impecable, impasible, con la exactitud del minutero y la limpieza de movimientos el señor Anastasio Crato Rivas, labora día y noche sin despegarse un momento de su afanosa carrera por conseguir terminar lo interminable. Papeles, archivos, referencias, contabilidad, todo, realmente todo lo que a escritorio y a oficina se refiere, era abordado y rebasado por el Ser. Crato. Las horas extras eran consustanciales a su perseverancia. Con dificultad lograba separarse de su lugar, comía. bebía y respiraba en su mesa de trabajo. Las horas muertas que cada jornada tiene, le provocaban convulsiones, que que sólo se mitigaban, si lápiz en mano, comenzaba a proyectar futuras mejoras para su entorno. A veces, una tarde de trabajo (una hora no más) se permitía ir al café y beberse dos tazas de express con unas galletitas de canela que mojaba discretamente antes de llevárselas a la boca. De broma, sus compañeros de trabajo, le decían que de sus treinta cinco años de vida, cuarenta los había dado a la empresa.
Había que reconocerle dos cosas: su habilidad para disimular sus errores y trasladar a sus alternos o subalternos su pifias, poquísimas, pero notorias. El segundo reconocimiento era su intachable manera de vestir, nunca se le vio repetir corbata y camisa, tenía la habilidad de la combinación.
Quien no conoce el verdadero encanto de la rutina apasionada no podrá entender el porqué un buen día, al caminar de regreso a su casa perdió el rumbo, y hoy se le mira dando vueltas a la glorieta presuroso y atildado con la preocupación marcada en su rostro.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Profundidad de campo


La verdadera imagen se superpone siempre a otra, como el inconsciente, la última imagen es la que queremos ocultar.

Fotografía: edificio en la Avenida dos Aliados, Porto, Portugal.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Ése


El gavilán que aterriza a la carrera y se salva por una ala de los amarres de los cazadores, ése es el que quiero. El que salva la rutina o se mata de rabia o de rencor, pero no queda inmóvil comiendo del domador. Ése indecente que cuenta con regocijo lo que ojea. Ése, que del sarcasmo hace su chivo. Ése es el que busco. El que cambia de opinión y deja para los débiles la paloma. Ése, que en el vértice de su amor propio nunca se engancha en frívolas pretensiones de pluma fina.

¡Mira tu gavilán!, me dicen, con el pico enterrado en un charco de vomito envenenado.

¡Mira tu gavilán! llenarse de gusanos.

¿Porqué, me digo, sigue el cielo tan azul? 

sábado, 5 de septiembre de 2015

Opus 2015


No importa la demora. Ni que la naturaleza quiera interferir apropiándose del espacio. La consigna es: en el planear está el hacer.

Fotografía: por las ruas de Porto, Portugal

viernes, 4 de septiembre de 2015

Terneza


Un coro de admiradores aplaudían frenéticos. Recibía vítores, parabienes y toda sarta de ampulosa voracidad. Al final de la fiesta, arrepentido de tanta algarabía, se refugió en su fértil mundo interior. 
Perdido en el bosque, con su cornamenta dada vez más sabia, deambula como buen ermitaño, si lo ves porque también divagas, no lo llames, que las ruinas sólo se contemplan.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Ruta de luz


Algunos días la sombra del puente entra por la ventana y todos queremos dejarnos llevar sin equipajes, por la tibia luz que lo provoca.

Fotografía: desde las escadas do Codeçal, Porto, Portugal.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Engendro


Los dientes del hambre
muerde hombre contra hombre. 
Los astros engendran 
la espiga oscura del inframundo.
El manantial de pronombres
afila sus dientes desde la infancia. 
Descifrar las máscaras, 
la tierra y el cuerpo. 
La mirada interior 
se calcina en la respuesta. 
Las antorchas incendian el cielo
y la noche se cubre de astros. 
Piedras vivas. 
Cabellera de luz que baja y quema. 
Paladar de polvo y pisadas rotas. 
El Dios Flor se ha ido 
con la promesa de volver.
El arco de los siglos 
comienza con la sangre fresca 
de los corazones recién nacidos.
Engendro del origen.

martes, 1 de septiembre de 2015

Septiembre



Humea la piedra en blanco mucho más lejos de mis manos. La rapidez en doble filo es fértil semestre de antiguos pedernales.
Septiembre nace con la misma esperanza de humano a ver si las costumbres se alejan del martirio. Por eso el ángel del libro sube hasta los débiles y suscita libertades.
Esta dicho, septiembre se amamanta de libro.

lunes, 31 de agosto de 2015

Palabra de león


Me es tan difícil ser rey todo el tiempo, sobre todo cuando subido a mi pedestal me quedo mirando las risitas burlonas de mis súbditos. Pero me gusto ser el todo y tocar el cielo con el mentón y mi cabellera al viento. De cuerpo entero veo mi ser erigido y siempre dispuesto a rugir con todo mi organismo. AL que me odia con su ira, le digo siempre, mi garra sólo se hunde cuando hay indiferencia. Nunca me enfado, porque matar es cosa seria, son testigos la cebra y la gacela. La soledad la resisto porque soy de un amarillo noble y a los pájaros los dejo volar para que difundan el futuro. 
No todo es festín, cuando las lanzas penetran mi dura carne, los insectos me quitan el sueño con tanto barullo. No niego mi destino, por eso no rasgo el velo de mi reino y todavía no ha nacido otro Rui Diaz que pueda controlar mi fiereza.
Soy un león  y mis gestos son la corona en esta inamovible columna de mármol.

sábado, 29 de agosto de 2015

De reojo


Todas la líneas se suman para encuadrar una ventana que se fuga en esa larga sucesión de luz que une el ángulo recto con el obtuso. Todo parece que esta suspendido por hilos que comparten su tensión enlazando sus puntas. 
Uno mira que miran y sin darnos cuenta, nos engulle ese cielo de agua todo el tiempo.

Fotografía: Bajo el Ponte D. Luis I. Rio Douro, Porto Portugal

viernes, 28 de agosto de 2015

Dragón al día


Con la rotación del cuerpo y la mirada fija en los retoños  fabricaba el reino oculto, que por siglos, sus antecesores  dejaron constancia en múltiples historias que después fueron libros.
Su lengua redobla su importancia y nada de lo que se usaba podía ayudarlo. La horizontal curva del planeta se rompió y los niños, receptores sensibles a su existencia, hipnotizados, movían con frenesí sus dedos sobre teclados diminutos y en una pantalla luminosa aparecían monstruosidades nunca vistas desde los tiempos de los libros de caballería. Boqueando, sacaba su lengua tratando de cinchar la atención, por fortuna, un adulto inadaptado, le dio albergue y ahora, junto a la jirafa Fifa, y a los Superhéroes, tranquiliza sus días escuchando relatos de aventuras.

jueves, 27 de agosto de 2015

Día de sol


Desde tiempos romanos por el Puente del Río Lima el instante se alarga. La violencia de la espera, en el amparo del paraguas, el pescado sólo recibe las heladas miradas de sudorosos paseantes.
Por la paciencia ruedan las monedas de oro.

Fotografía: Ponte de Lima, Portugal.

miércoles, 26 de agosto de 2015

martes, 25 de agosto de 2015

Hierro colado en flor


La sonrisa puede ser de hierro. De corazón en flor. Por eso, cuando los días andan buscando pasos dulces se detienen en puertas y ventanas para forjar nuestra provincia de imágenes.
Las ciudades maduras tienen, aunque no lo quieran, la piel sensible y ruda. Toda ella es una alcoba y se bruñen sus perfumes del ácido al amargo. La mano toca sus curvas, se amplifica la gana de inventar su historia, como si bebiéramos la última gota del fondo del vaso, con la tranquilidad de que nadie nos escucha.

Fotografía: Alguna ventana or las ruas de Porto, Portugal.

lunes, 24 de agosto de 2015

Nariz derrotada


Se las olía todas. Los buenos y los malos augurios nunca hicieron mella en su existencia. Una lástima que no soportara los meandros de su amada.
Nadie es perfecto.

sábado, 22 de agosto de 2015

Escuché el sonido de los insectos



Escuché el sonido de los insectos,
y se pegó a mi lengua
la perfección del movimiento. 
Las invocaciones regresaron,
fermentaron los recuerdos de la lentitud. 
Cruje el tránsito del aire. 
El espesor del sonido 
reúne la yerba con la mirada. 
El interior del día es violento
no hay sitio donde poner las creencias. 
La deserción tiene cabida con la edad. 
Las ciudades cambian de lugar
y el furor del viaje amordaza. 
La verdad no es necesaria en la opacidad. 
El descanso se acerca, 
la retirada a ese nicho de blancos y negros.
El ruido pesa y la fortaleza es suicida.
Dulcemente la sangre gotea
y se magnifica la imprudencia. 
Se coagula de fértil aislamiento.
La dulzura existe calcificada.
Agotado el gusano, 
se refugia en su amarillo corazón.
Sin pensamiento.

jueves, 20 de agosto de 2015

Precipicio


Palpitar es el verbo 
que define a la luz. 
Cuando se abren los ojos 
es real el mundo,
se describe 
de una palabra a la otra. 
El hoy palpita. 
Hay un ahora 
nunca se repite. 
En la otra orilla 
nos espera
ese pasillo de lo intacto.

Fotografía: Alguma janela de alguma porta en Porto, Portugal.

martes, 18 de agosto de 2015

El signo de perfil


Amanece amarrado a una melancolía llegada de occidente. Se acuerda de sí mismo, cuando los signos inquebrantables se escribieron por primera vez. Su casa es sosegada, compuesta de días suaves y fruta fresca. Se abotona la camisa como esos animales que por monotonía se dejan certificar con un número en la oreja. Él, es emocionalmente estable, se queja como todos, imparcialmente y, se complace por tener su masa crítica muy objetivada. Considerando que su tristeza es natural, podemos hasta quererlo, bueno, siempre y cuando reduzca sus peticiones al mínimo.
Ante la puerta de su casa espera a mamá, como niño aldeano. Husmea desde hace treinta años su llegada, preguntándose el porqué se le hizo tarde. Solloza, porque todos están durmiendo eternamente. Muerde una pera y canturrea una bulliciosa canción. 
Fatigado, quiere ser miliciano y corre con todo y pecho al abrigo de la frente y de la sábana. Como buen arquitecto, construye de nuevo el puente para seguir mordiéndose los codos con los vivos. 
Entendámonos, parece que el mundo tiene el sudor de la nube de los acéfalos signos.