domingo, 14 de mayo de 2017

Una pose equilibrada


El gato siempre desafía. En la barandilla, el equilibrio parece sencillo, inamovible, como si nunca el vértigo empujase a perder la pose.
Soy vahído.

Fotografía: Por la Rua dos Caldeireiros, Porto, Portugal.

sábado, 13 de mayo de 2017

Descarga


Llegó el son para que Basilio vacile, para que Margarita mueva el montuno. Y la cadencia de Arturo diga cosas que corran por el cuerpo, que la culebra suba. Que se mueva el mundo para que escuche como truena la columna de la razón al pasito.¡Oye! ya llegó. Te repito, Levántate de la pantalla y sácale el jugo sabrosón al fifi. La calle se puso hermosa al sonido del timbal. Descarga total. Esto es de oro. El metal y la madera. Que se mueve. Rico. Anda, cierra el pico y levanta el tarso, el carpo y el huesito, ese que tienes en medio de la sonrisa. Aprieta, no dejes espacio, “abarrocate” en el performance. Bien caliente como el chocolate. Rómpete que ya es hora. Castígalo. Castígala. No guardes la plata que la tumba no es ancha. Tómate esta medicina. Te lo digo, esto no es para siempre. 

Son las seis de la mañana. Duermen. Margarita abraza a Basilio en una suave respiración de maraca. Arturo los mira y calla.

viernes, 12 de mayo de 2017

Teatralidad


Cuando subió al tren pensó que el viaje previamente trazado sería memorable. Lo fue, pero no como Patricio Hernández Suarez hubiese querido. Un guardia se acercó y le entregó un papel con sellos oficiales. Se le avisaba que su presencia en los tribunales era necesaria y se le citaba para el 4 de junio. Tenía cuando menos una semana para seguir el viaje y volver a tiempo. Se sentía culpable, aunque no sabía porqué. Inquieto se sentó en el lugar de siempre, tercera fila, ventana derecha. Rodaba en la pendiente sin fondo de la incertidumbre. Hombre desdeñado, su consuelo era fingir. Amante del teatro, buscó en alguna escena conocida la solución a su problema. Pensó en Narciso y en los Empeños de una Casa, pero Yerma lo asaltaba, lo desbordaba y tuvo la certeza de su caída. Cinco días de pesadilla. 
Descarrilado entró al tribunal y cuál no sería su sorpresa: La imagen de Yerma se erguía en medio de la sala. Tal prodigio lo sumió en un océano de palabras. Con el estómago vacío, su amor propio lo sentenció a la pena máxima. Pagó la multa de tránsito y al salir trató de saldar la otra pena: la presencia de Yerma. Rebuscó en su memoria y encontró, no sin esfuerzo, la figura de Don Lacho, de Los Cuervos están de Luto, de Hugo Argüelles. Fue entonces que encontró sosiego.

jueves, 11 de mayo de 2017

Marcas


Tan individual, como ciudadano, hay una devoción por inscribir en el muro nuestra presencia, como queja o como súplica. La epidermis de la comunicación empezó con rostro semejante.

Fotografía: Rua Miguel Bombarda, Porto, Portugal.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El niño que voló su serpiente


Cubierto de cosquillas en las orejas, un niño, muy temprano, cuando el cielo era brillante y largo, del zacatito que tenía en una caja de zapatos del número 38, una serpiente se desenrollaba como desperezándose de un sueño viscoso, decidió que había llegado el momento de volar su serpiente como lo hicieron sus antepasados. Con cuidado la limpió con una franela. La serpiente se retorcía y recomponía la figura. Parecía que le gustase esa limpieza a lo largo de su cuerpo. Le amarró una cuerda de algodón alrededor de lo que sería su pescuezo. En una serpiente todo es pescuezo, pensó. La serpiente, como si intuyera, se puso en posición de vuelo. No tuvo que correr para que la serpiente volara. No es un papalote, pensó. Dejando correr toda la cuerda la serpiente alcanzó las nubes más cercanas.
La gente comenzó a mirar al cielo y no faltó quién vaticinara el regreso de Quetzalcoatl, no acreditaban que la visión que tenían delante era solamente un niño volando su serpiente.

martes, 9 de mayo de 2017

Cuadragésima quinta columna


Algunas columnas se enroscan hasta convertirse en farol de la calle y oscuridad del estilo.


Fotografía: Rua Nova da Alfândega, Porto, Portugal.

lunes, 8 de mayo de 2017

El quemado sueño


La ciudad se incendió un día del mes de febrero y nunca más creció el deseo de fundar otra. Entre los escombros se juntaron los amantes de sus calles y su historia; decidieron quedarse a vivir entre el cascajo. Tienen años felices. Los niños juegan a ser bomberos y las niñas a ser doctoras. Todos tienen el cuerpo tiznado y la memoria viva. El cielo sepia y el amor se dan la mano entre esas nubes solidarias de agua y viento. Iguales los unos y los otros imaginan tener un sólo corazón y un sólo cuerpo.
Claro, tienen en común su primer sueño quemado.

domingo, 7 de mayo de 2017

Luz de domingo


No hay defensa ante la luz de los domingos. La Torre de los Clérigos se alza como si fuera un infinito pensamiento. Es sencillo hablar de buenos días.

Fotografía: Vista de la Torre de los Clérigos, Porto , Portugal.

viernes, 5 de mayo de 2017

Dos puertas


Jugar en la distancia tiñe de herrumbre las puertas y ventanas de la casa que nunca fue nuestra. El recuerdo toma la forma del hueco que nos queda para dejar las frases truncas y esos involuntarios movimientos del apego. Nocturno al sueño donde nuestro cuerpo huye de las sombras que nos quedan.
Con los pies clavados sabemos que el silbido del tren ya no existe y pensamos volver donde nunca estuvimos. Nos inquieta estar perdiendo el gusto por repetir los nombres de las calles. El quién vive se atora en la garganta cuando ya no existen las paredes.

Fotografía: Por las calles, Porto, Portugal

jueves, 4 de mayo de 2017

Envoltura


Envuelto en su cascarón, nadie le cree que sea modesto. Pedía y pedía.  Suelta por boca y nariz: órdenes, peticiones sin fin. Un día pidió papas y cebollas, porque quería una gran torta de huevo, ingenuos llevamos a su casa sacos de cebolla y papas, pero nunca llegó el huevo. Tenía labia, por eso lo tolerábamos aunque diera, cuando te invitaba, café rancio y galletitas duras. Entonces, ¿de dónde le venía la fama de modesto? Viene de antes, del tiempo de la escuela cuando sacó diez de calificación en todo, hasta en historia. Toda la colonia decía que iría ser el orgullo del vecindario. Él, rechazó los cumplidos y afirmaba que era sólo suerte de novato. Se casó con la chica mas admirada, bailaba que daba gusto verla, ahora sólo menea con una cucharita el café rancio y dispone en una charola de peltre, galletitas duras. 
No tiene hijos, tal vez por eso seguimos accediendo a sus petitorias. Aunque no le creamos su modestia, seguimos sentados a su mesa bebiendo ese café rancio y las duras galletitas que nunca acaban.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Portrait


Perder la cabeza no es tan catastrófico si tenemos la bipartición de la imagen como sustituto del retrato hablado.

Fotografía: por la rua de las Flores, Porto, Portugal.

lunes, 1 de mayo de 2017

Mayo


En el desmayo se observa su poderío y en la floración de la hoja única digna de poner en el interior del cuaderno. Algunas ideas se raspan sus rodillas y las mordeduras de los mosquitos nos distraen del marasmo. Mayo, poderoso en su su tallo, nos quita la sed y la ronquera de los meses idos.
La hierba crece y los cielos limpios ensayan su libreto.

domingo, 30 de abril de 2017

Cordelia de los Santos


Cordelia de los Santos nunca perdió el sentido recto de las cosas, aprendido durante generaciones, aún cuando perdió la cabeza varias veces. Una de ellas fue cuando su hijo mayor -tenía tres, una niña de cabellos castaños y otro niño de ojos grandes- le pidió permiso para ponerse una argolla en la boca. Fúrica, le negó tres veces el pedido. Paciente, el hijo mayor espero a ella volviese del trabajo para mostrarle su valentía. Su hermana de cabellos castaños lucía una redonda y brillante argolla en el labio superior. Cordelia de los Santos al mirarla dijo: ¡Pero que hermosa está mi niña! El hijo mayor al reclamarle el porqué ella sí y él no, Cordelia de los Santos con la sencillez de la rutina utilizada para estos casos, le contestó: ella es mujer y nosotras estamos acostumbradas a las perforaciones y tú estás alterando los terrenos.
El niño de los ojos negros sólo registraba la lección y guardaba en el bolsillos trasero de su pantalón el dibujo que se quería tatuar en el cuello.

sábado, 29 de abril de 2017

Abrir y cerrar


Dar vuelta al mundo interior.
Fugaz como la machincuepa.
El Silencio que la letra lleva.
Dormir, despertar, perderse.
Volver a empezar y ser siempre extranjero.
No hay dedo que no siga la lectura.
Se toca.
No hay duelo.
El silencio es sabio.
De palabras se llena.


viernes, 28 de abril de 2017

El café y su circunstancia



En la esquina de siempre entre las avenidas Norte 41 y Zarazúa, la espera siempre es cóncava. Se pliega entre los pantalones, los tensa y corre un silencio como de alcoba. El ruido de las pisadas son las frases de la espera. Sólo él sabe que sus involuntarios movimientos son la lucha entre irse y quedarse. Suspenso, esa herida supura. Sólo entonces, cuando mira y ve llegar al rostro anónimo suspira y pregunta: ¿quieres tomar café conmigo?
Ella, sorprendida niega, se espanta, huye. Lentamente encera su lamento. Entra y pide un café express para deshojar su silencioso lugar en el espacio.
Así los días maduran, sin hablarse.

jueves, 27 de abril de 2017

Instalación I


La impronta de esta instalación se presenta en un estado altamente minimalista que contrasta con la exuberancia propia de la naturaleza. La estrecha relación con el concepto y el espectador nos confiere una absoluta interpretación, que tiene, en su descontextualización, la primicia de hallar lo encontrado. La incitación es evidente, la provocación física se transfiere al sutil encanto del quelonio que le da sentido a la mimetización de las flores en, en un entorno por demás citadino. Es intangible, sin lugar a dudas, la transposición de una realidad térmica con la finitud de los objetivos del arte tradicional.

Fotografía: por la cabeza del fotógrafo en Porto, Portugal.

miércoles, 26 de abril de 2017

Por sotavento


Hubo un pirata que vivía feliz entre el viento, la arena y la luna. La envidia que despertaba no tenía tregua y las habladurías encallaban en el arrecife que pacientemente construyó al rededor de su casa. Hasta que un día, una gota fresca de sudor lo inundó de recuerdos. Extendió la lengua hasta tocar la imagen del cuerpo que encontró por sotavento, un 26 de abril de 1924, año de la publicación del Proceso, de Kafka.

martes, 25 de abril de 2017

Entre planos


La superposición de planos se entretiene poniendo tejados en el horizonte. Sólo las verticales de torres y chimeneas crisman de movimiento la fuga   del vistazo. Existe una velocidad en la mirada desplazándose plano a plano, andando, boqueando, tratando de encontrar camino. El discurso se empalma, se orienta y busca referentes. Como un sueño recurrente, sólo los volúmenes son los actores que nunca improvisan. El cuerpo no gira, escondemos las manos para encontrar respuesta. La cordura se deforma como el tiempo de estas letras. El mismo texto sin huecos, sólo punto y seguido en este andar a tientas por Oporto. 

Fotografía: pelas ruas de Porto, Portugal.

lunes, 24 de abril de 2017

El Señor Garret


Que manía tiene tan extraña. Cuando pasa una palabra de su agrado, en cualquier momento interrumpe sus tareas, hasta las más importantes, para apañarla, y no es que fuera filólogo o literato, sólo era un apreciador de palabras que guarda en gavetas, él, es una gaveta. Están en desorden. Sólo las toma: las picantes, las regordetas, las vulgares, las emperifolladas, las folladoras, no hay sonoridad que no tenga su atención y codicia. Toda su casa inundada de peso, de vigor y todo su presente, lo sabe, pende de la memoria que poco a poco va perdiendo. Tal vez, en la luz perla de esta tarde, la fiebre de un abrazo pueda ayudarle a recuperar la palabra mujer que tanto gusta.

domingo, 23 de abril de 2017

Rebato


Hay una nota de color en tanto gris; al menos es un consuelo antes de se quiebre la vara.