jueves, 1 de abril de 2021

Abril

 


Abril llega con flores en el pelo. Sale al patio, hablamos sobre los hechos, sobre los pechos de marzo que se olvidaron. Algunos días sueñan que llegarán y otros, felices, se apartan de la futilidad de su presencia.
Yo miro los brazos blancos de los días, les pongo nombres y en solitario, me consuelan.
Querido abril, todos te habitaremos.

martes, 30 de marzo de 2021

Nonagésima columna


Algunas columnas conmemoran la victoria bajo el mismo cielo tolerante.

Fotografía: Rotunda da Boavista, Porto, Portugal.

domingo, 28 de marzo de 2021

jueves, 25 de marzo de 2021

Sr. Flor

 


Empapada la camiseta de alma, el Sr. Flor, lloraba de amor. Improvisaba todo el día. Su cosmos era un reducto de maseta. Un solo tallo como cuerpo, esbelto, lento y fino. Inhala el moho lúbrico, orondo, chupa que chupa la mosca que gira como pantera por sus ojos. Es maniático, dramático como tallerista de cuento; un paradigma, un trozo lingüístico sin referente. Le gusta la música de fondo. Baila, mórbido, florece entre el pabilo y el pétalo. Ella lo vio, la enamorada. Una despótica Ofelia que quería normalidad, seguridad de hábitos. Era evidente que nacerían lombrices, rencor y desesperanza.

Pasarán muchos años para encontrar la cura. Quizás un día, debajo de la tierra el Sr. Flor será capaz de ser pasto de otro brebaje de amor. Una clara de huevo cósmico y tomar el pulso del mundo que hoy en vano rota en el injerto del desamor.

Exhausto.


lunes, 22 de marzo de 2021

Tránsfugo

 

Luces encendidas y la bandera del desertor se miraban oscilar en la esquina de la espera. Era el espejismo de ser tu mismo. Aquella mañana abrió la ventana. No tuvo reparo en escupir dos veces. Una razón oscura lo movía semejante al catecismo de los grandes públicos. Sin embargo, el azar era el mandamás de su vida. No, no, se decía, no seré el canta autor de mi reflejo. No deshojaré la margarita. No tengo entusiasmo. A penas tengo aliento para tomar el autobús a mi medida. Que diga: en trayecto.

Nunca le buscó bronca a la ciudad, aceptaba el ruido de las motonetas y los orines de los perros pertinaces escurriendo en las paredes. No le importaban las cosas como están. A gusto en su hoyo, con su tos y su vino. Sudaba como cualquier hijo de vecino. Sus andanzas son el truco para cerrar esta función. 

Incompatibilidad de indolencias.


viernes, 19 de marzo de 2021

lunes, 15 de marzo de 2021

Locas de atar

 

De la vuelta de las labranzas, de los remedos, de los rincones; de las nostalgias de las formas, del tedio del cornúpeta del lápiz, de la acuarela dromedaria, del parco espacio enano y porno drástico; errante de los diseños, el bípedo entorno de la forma, sin oficio. Recamado de la metáfora de las líneas perversas de ideas en resaca y reseca: lumbar de la materia plástica sin alma calma. Locas de sentido, del íntimo páramo de la lengua; de la conjugación de la cópula del tenso eterno, del silencio del próximo dibujo. Rodeado de papeles, de libros; de ceniza borrada en lienzos de arpillera. Las plazas de la infancia, las horas de las librerías conocidas y ese remedio de latín oxidado dentro de mi cuaderno. Rosa rosae traspasa mis huesos, la memoria. Me estiro en el caballete, el cuaderno, y es latente la primera nuca expresionista. El agua navegando en el pincel, sin tregua, con el asombro de que un día estuvieron dibujando autorretratos. Se asoma la ciudad por la ventana y una locuaz palabra como arteria emprende el vuelo, y un cadáver como estatua comienza a modelar. Los papeles están en celo, sacan las mentiras en los ocres, en los ultramarinos, y no hay manera de trabar las puertas, las mesas, los automóviles. Entonces los diccionarios llegan y de pronto se avientan dulcemente a las vías del metro. No se puede atardecer si los colores no están completamente secos. La angustia de que maduren a destiempo nos deja ateridos leyendo estas palabras.