viernes, 12 de febrero de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
miércoles, 10 de febrero de 2016
Espera en el Marqués
Te espero en el Marqués, me dijiste. Y yo esperé horas que conté pacientemente como hombre fuerte. Pasarón las prisas en ataúdes negros y miré con debilidad la estatuaria risa de los árboles. Admiro las fuentes, me gusta ver las gotas como cometas centelleantes que caen como caídas de algún firmamento. El rito de la espera tiene que llevarse al fin. Mirar alrededor, encontrar las pisadas que pueden ser las tuyas y que en mi torpeza no hallé. Los niños pasaban con sus mochilas repletas y las señoras bajaban presurosa a la entrada del metro. La santa experiencia me dice que la espera es huérfana y los gajos de las horas se saborean como alimento si queremos mantener la sonrisa cuando llegues. Absorto, me empieza a gustar la coquetería ampulosa de este jardín de prosapias, que seguirá existiendo aunque nunca llegues.
Que sea para bien, se dice, comienzo a oler ese licor dulzón del abandonado. Posiblemente tu palidez no te dejó salir de casa. Que sea para bien, tal vez mañana aparezcas con ese prestigio que yo te he construido. Y podamos caminar, tomados de la mano, alrededor de esas horas muertas que tan bien le sientan a tu talle.
Fotografía: Praça do Marquês de Pombal, Porto, Portugal.
martes, 9 de febrero de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
domingo, 7 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
Un Oporto
La imaginación alza las ciudades.
Se superponen las imágenes
en un sólo espacio.
Una sobre otra crecen hacia arriba.
No se camina.
Es imposible.
No hay lugar para el primer plano.
La perspectiva,
es un fantasma constructivo.
De todos los cementerios presentes
Oporto emerge
al percibir el olor a humedad,
siempre al pie
de la náusea y la súplica
del río para ser mirado.
Uno mira y sueña con las risas antiguas
y la sombra de los amigos siguen sombras.
Uno respira el viento
en la Torre de los Clérigos,
Ribeira cuelga al amparo de Duero
y el camino hacia el mar
atraviesa el Puente D.Luis.
La Rua Oscura se ilumina al alba
y la Sé catedral testifica
los picotazos del tiempo hecho gaviota.
Las ciudades se tatúan en los ojos
como si ellos fueran los dueños
únicos del recuerdo y del veneno.
Sigue la metralla de rumores.
Comienzan en la Calle de Mesones
y se acurrucan en la Rua Taurina.
Una misma ciudad mental
con mucho, muchos nombres.
jueves, 4 de febrero de 2016
Aterrizaje forzoso
- En honor a la verdad he perdido el ritmo, le dice el gavilán al palomo.
La superficie es tan sudorosa que las plumas no encuentran reposo.
-Todo era azul, dijo el palomo, ahora es menta. Yo estoy amarrado, magnetizado en tierra. Ya no entiendo la transparencia. Soy ave de corral y estoy gustoso sin manchar el día.
El baile de la altura era veloz, errante y quebrado.
- Mis alas buscan sangre para el pico. Soy gavilán sin amenaza. Mintiéndome pretendo recuperar el ritmo.
El oeste palpita y el aire transpira pureza encendida.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Justina
La hierática justicia contempla, como ángel derrocado, la contradicción de su existencia. Al no tener casa, al fin angelical, no puede ejercer y, ciega de nacimiento, es fácil víctima de la malicia, por eso se le rinde culto como al embalsamado.
Fotografía: Estátua da Justiça, em frente ao Palácio da Justiça, Porto, Portugal.
martes, 2 de febrero de 2016
lunes, 1 de febrero de 2016
Febrero
Cuando llamaron a comer llegó febrero con el color virgen del frío. El corazón puso el mantel estelar y todos sentados en la mesa pedimos justicia a los amargos sabores.
Nuestra ración de calor nos mantiene atentos con la cuchara sopera en la mano y la mirada fija en las espinas del nopal.
*Como he mencionado, por respeto a todas las personas que adquirieron su Calendario 2016 “Un acuerdo en La” durante tres meses no recibirá el calendario normal y sólo mi afectuoso saludo. Todavía está a tiempo de adquirirlo, si así lo desea.
Disculpe las molestias que esto le ocasiona.
domingo, 31 de enero de 2016
Amanece lloviendo en Oporto
Amanece lloviendo en Oporto con la fría neblina de los imposibles encuentros con la distancia. Los timones están quietos y es inquebrantable las ganas de salir por el hueco de la otra mañana cuando eran las diez y la casa estaba amueblada por ese gran amor a los cielos de Oaxaca o de Durango o de Los Álamos. A penas se camina se subrayan las astas del viento y el codo rugoso del agua.
Fotografía: Ribeira, Porto, Portugal.
sábado, 30 de enero de 2016
jueves, 28 de enero de 2016
miércoles, 27 de enero de 2016
martes, 26 de enero de 2016
La quinta edad
Las circunvoluciones se ajustan a las manchas de la cara y para que no se me olvide cuando llegue la hora de olvidar, apunto los detalles en mi cuaderno, con buena letra para evitar equívocos.
Me dicen que estoy a tiempo.
Fotografía: fragmento de la serie de esculturas "Treze a rir uns dos outros" de Juan Muñoz (2001), Jardim da Cordoaria, Porto, Portugal.
lunes, 25 de enero de 2016
Hemisferio
Quizá esa niña no sabe que del otro lado de la madera de su corazón está el árbol hogareño del “no hagas nada”.
La niña puede mirar el luto pero el niño siempre juega a que adivina la solución.
El perímetro se mide inepto y en el cenit, el sol inclemente estimula las venas y agita las semillas.
El este y el oeste conviven pacientes a qué niño o niña quiera mudar de hemisferio.
domingo, 24 de enero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
Dos solistas
La tarde se amarraba al destino de la flauta. Las columnas dóricas como batutas históricas se elevaban en su duotono solemne. Cuando se hizo noche, montado en su lomo ascético, el flautista soplaba a viva oreja. Bulliciosos y somnolientos, mujeres y hombres de cuerpo entero pasaban en su momento por la calle y nadie puso algo, ni moneda, ni saludo. Todos fatigados y ensordecidos caminan por la ciudad. Mozart, insistía en las manos del flautista y era tan dulce verlo sin auditorio, que la curva de la estima se hizo recta.
Sin monedas para ofrecer, sólo pude mirarle atento y acompañarle, como dos solistas.
Fotografía: na Baixa do Porto, Portugal.
viernes, 22 de enero de 2016
En línea
- No pises la línea continua.
- No la piso. La enmarco.
- No te ahogues. El camino es de tierra. Los pedazos sueltos que miras, los dejaron los que la han pisado.
- Son marcas. Pasar la línea es lo que quiero.
- Hay cosas que no cambian. ¿Quieres perder forma?.
- Lo sé de memoria, pero entre dientes me digo: traspasarla es lo que me falta.
- Entre una orilla y la otra no hay salida, así que róbale al horizonte la calma y clavala en el suelo. El regreso por esa senda te vuelve hombre.
- Al golpe de la pena uno se mira las manos y hace línea.
- No hay descanso. Sigue, hasta que te huela el cuerpo a distancia.
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