BALONCESTO POÉTICO
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No todo consiste en encestar,
sino en asistir para agrandar la canasta.
Muévete,
que no te piten tres segundos
en la nostalgia.
Cógete
a la mano...
Hace 5 días.
Ese moverse suyo por las tierras, contrastaba con la plegaria de la zarza y el movimiento escabroso de las doncellas, que arteras, robaban los candelabros del templo hasta provocar la ira del monarca.
En éxtasis, cómica y mártir, el alba huele a carne macerada y se entume en el cristal la imagen de novicia que desgarra al que la mira.
En la pureza estéril del sonido está inspirada esta sobresaltada composición donde las negras (notas) lubrican en compases ternarios los acordes.
Se fue sin reproches. Vino y partió como la escarcha. Hoy lo recordamos: moreno de usos, risa solitaria y esa pertinaz espada para cortar el cuello a las frivolidades. En la frontera del beso y el desencanto, construyó un delgado puente de madera balsa.
Nunca llega la noche cuando es hora.
Hablando de distancia,
Con los pasos sonámbulos de este Abarrote y a la entrada del sueño, mejor dicho de los sueños, se complace en anunciar el amanecer de la aventura de nuestra Izaskun Legarza que, con sus entrañas ha perforado los obstáculos entre la luz y la tiniebla y, como una voluntad que avanza, allá en Tenerife, en sus Canarias, hoy 6 de julio, abre la primera página de su Librería de Mujeres.
De memoria,
Cuando el silencio ya no le decía nada y la espera envolvía su patio mental, llegó la carta. Le picoteaba la avidez de tener esperanza; otra o la misma, le daba igual. Abrió el sobre rojo y leyó rápido; antes que pudiera decir palabra cerro los ojos. Era la época de los limoneros cuando desesperados, los limones crecían verdes y redondos.
El Abarrote no consigue levantar la cortina y mi Vallejo me retumba en la consciencia "hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Repentina, como el agua fría al salir del grifo, encontré el punto de partida.
Eran como las seis de la tarde cuando encontré, rodeado de presentes, no de futuros, al buen amigo Blanco, fino como una insignia en la solapa.
Sin oposición la virtud se marchita
- Oye, hoy vuelas.
Cordial y esplendido, sin afanarse tiene sus paquidérmicas razones muy bien apuntaladas. Su paso es sostenible, diríamos ahora, sustentable. Sus tobillos son anchos, se agarran al piso con solidez y un Hércules anónimo lo anima.