miércoles, 14 de marzo de 2012

La niña del punto rojo



La niña del círculo del punto rojo suspira instantes sonámbulos y transparentes. Se canta bajo su espejo calcinado la historia del príncipe de chocolate que se derritió de amor. Ella no sabe de alas, ni de la historia del fuego; ni el cuento de la manzana ponzoñosa. Ella ríe con su sonrisa cuadrada y no se remuerde los días porque no le duele nada. De su cintura abierta pasa el eco y no regresa. Ella sabe que es moneda de oro lo que entra por sus ojos. Es tan puro el silencio que la misma luz se curva embelesada y de su muro cuerpo se dibuja el jaspe y la alegoría del agua.

Hablo de ella, de la niña del punto rojo, de esa, de la otra que eres y no te das por enterada.


Sergio Astorga

Cerámica 20x20x2

lunes, 12 de marzo de 2012

Confusión




- No llegamos.

- Aguanta.

- Espérame tantito. Que no aguanto estos zapatos. Y la mano derecha se me hincha.

- Si sabias… Dejas todo hasta la última hora.

- El desenlace es lo que importa. Es un blog. Tú crees que van a leer todo.

- Claro. Los antecedentes conllevan el final.

- No siempre.

- Apúrate… Dame la lleve… Ya se fueron… te dije que te dieras prisa.

- Aquí dejaron un comentario.

- ¡Sólo uno! Eso nos pasa por tardarnos.

- En el acto súbelo a twitter y a faccbook.

- Por cierto, que decía el comentario.

- Me gusta.

- Se equivocaron de medio.

Sergio Astorga.
Tinta/papel 20 x 30 cm.

viernes, 9 de marzo de 2012

Marca de agua



El agua se rompió por lo más fino. De la sequedad fueron naciendo punzadas de forma. Noche y día se confunden en su tacto y su tiempo es el mismo que curte a los océanos. Ellos miran al futuro cuando sus amapolas masculinas despiertan. Sus azules son ciegos. Cuando los miras parece que son luminosos, pero ellos no lo saben. Sus ojos son de agua muerta y pueden mirar más allá del olvido.Tienen la voz seca del vaticinio, por eso cuando estas en silencio y tu sangre esta tibia los escuchas. No lo niegues. 
Ahora ya los has visto. No temas, no tienen dientes y su mordedura es blanda.

El cielo ya llegó a su costa y el silencio se refugia.

Dejémoslos dormir.

¿Estás de acuerdo?

Sergio Astorga
Acuarela/papel/madera 10 x 26 cm.


miércoles, 7 de marzo de 2012

Vuelo ufano




Mi estimable clientela, este abarrotero, que ha recibido varias músicas de viento en diferentes tonalidades (pitos, trompetas y trompetillas) a lo largo de su abarrotera y abarrotada vida,  no puede dejar de compartir el motivo del ufano estado anímico en el que se encuentra.

El Ojo Travieso, de todos conocido, ha realizado una travesura que me tiene volando alto y  que ya no sé como bajar, porque no encuentro los círculos concéntricos del eucalipto.

Los invito a leer Mimos Polyglottos de Lilian Elphick, donde la palabra hace nido.

Gracias Lilian, me has dejado como aquel verso de López Velarde: “me siento acolito del alcanfor, un poco pez espada y un poco San Isidro Labrador”

Sergio Astorga
Tnta/papel 20 x 30 cm.

lunes, 5 de marzo de 2012

Era de goma




A toda luz la silueta incauta y realmente  pulcra de Don Sebastián Brandón se pasea tozuda en la memoria de sus súbditos. Súbditos que no se acostumbraron a esas antiguas maneras democráticas venidas de una península lejana. Ellos, los súbditos, gustaban de obedecer y Don Sebastián, magnánimo, no cejó en su afán de darles gloria, estabilidad y progreso. Su reino, que no tuvo fronteras, se perpetuaba con esa tranquilad de los santuarios.      

Un día, rugoso el cielo como un cacahuate, la silueta de Sebastián Brandón, traicionando su compostura, comenzó a disolverse. Se prendieron los mecheros del miedo y lo súbditos salieron a la calle por primera vez en sus vidas a manifestar sus opiniones.

Los súbditos ayunaron por varios días, hasta que resolvieron reconstruir la silueta de Sebastián Brandón, que se había convertido en una sustancia pegajosa.

La reconstrucción no ha terminado, por eso algunos avispados lectores le llaman la Era de goma.

Sergio Astorga.
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

martes, 28 de febrero de 2012

Notoriedad




Las buenas navajas 
han rasgado la piel de las palabras.
El pajarero silba su certeza,
y la silaba se enreda en su banquete.

Palara a palabra el mundo muda.
¿Lo vislumbras?  

Sergio Astorga
Tinta/papel

viernes, 24 de febrero de 2012

Extravíos



Si el tiempo se ablanda y la ventana esta abierta llegarán otras oscuras golondrinas a dejar los papeles extraviados de otras primaveras.
No te asomes. 

Sergio Astorga. 
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Síntomas casuales




Una reflexión es como una comezón, que no pocas veces te deja la conciencia irritada.

Sergio Astorga
Tinta/papel

lunes, 20 de febrero de 2012

Amor Térreo




Porque los dedos se mojan
de distinta memoria,
los geranios nacerán
alrededor de tu vientre,
y en un acto de rapiña,
quedará el aroma de tu greda.

Sergio Astorga
Cerámica 17 X 24 X 19 cm.

viernes, 17 de febrero de 2012

Sin solución




Para el retorno,
la despedida ha de ser dulce.

En la noche adulta
si hay rubor hay esperanza.
Un libro con hojas sueltas,
una rabia que se oxida,
un cutis de manteca,
y otros lugares comunes
que no menciono por discreto.

¿Cómo saber el desenlace,
si cada hombre inventa su jardín?

Sergio Astorga
Acuarela/papel 29 x 64 cm.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Vagancia




Ando buscando azul para vestirme.

¿A ver si me adivinas?

La luna a ratos,
desprende golondrinas
para perfumar la negrura.

¿Cómo te lo explico?

Sergio Astorga
Tinta/papel

lunes, 13 de febrero de 2012

El rostro




Ese rostro amado,
lisonja y embuste,
una fina línea lo separa.

Su remota virginidad
es tangible pan
y augurio sedante de su talle.

Parece desalmado de Eros,
y un latido liquido
embalsama su garganta.

Con la punta del lápiz lo retoco,
y ese rostro amado
vuelve a ser lisonja,
ante el embuste de mi mano.

Sergio Astorga
Acuarela papel 20 x 30 cm.

jueves, 9 de febrero de 2012

El chubasco




El chubasco es un pobre himno de agua.

Tu voz, un leve recurso de lluvia
que la tarde evapora.

Tocar –se dice- es crear tenencia.

Tu memoria, territorio fértil
de anchas avaricias nocturnas.

Dice Jung: “El significado hace soportable la vida”.

¿Qué haré con un arco triunfal sin buganvilias?

Sergio Astorga
Dibujo tinta/papel

martes, 7 de febrero de 2012

Antoni Tàpies




Vienes vestido de materia y entras en la forma y la exhalas.
Meditas.

Siempre meditas.

Trasciendes el volumen. Eres tangible. Tu aroma es sólido como el color. Tus manos forjan códigos entre los vacíos.

Rasguñas, zurces, coces;
encimas, arrimas, tachas;
pegas, incides, vuelcas;
respiras, gritas, piensas.

Siempre piensas.

Goteas, dejas la huella, raspas el negro, los ocres escurren la dureza. Rompes el alfabeto, clavas otra ventana. Haces gestos. Eres un gesto.

Remiendas, hilvanas parcos matices impersonales tan tuyos.
Señalas los opuestos y la cruz es tu eje ancestral. Con tu uña en la materia construyes tu Cataluña.

Ocultas las flautas y buscas la paz de las arenas.
Descarnas: la línea recta se hincha y se torna geológica.

Meditas.

Siempre meditas.
El silencio se hace materia.
Eres materia de materia.

Sergio Astorga

Antoni Tàpies técnica mixta


lunes, 6 de febrero de 2012

Oye




El mañana vuelve si tú lo quieres.
Es siempre así, porque funesta es la certeza de saber que la voluntad nos es ajena.
Sergio Astorga
Dibujo tinta/papel 

viernes, 3 de febrero de 2012

Después de los digestivos



Migajas de pan sobre la mesa quedaron como testigos indiferentes de los apetitosos encuentros de las bocas con su bocado. La uva quedó, fiel a su costumbre, hasta el final y apuntó los pormenores de la tarde. Cuantos bostezos se escaparon –apuntaba- antes de servirse la sopa. Se dejaban caer sin querer unos holas famélicos entre los platos. 
Los tenedores incómodos se buscaban la vida entre las copas vacías. Fue curioso mirar como los señores se miraron -continuaba la uva- extrañados al verse las caras, parecía que no se distinguían a pesar de múltiples encuentros. Para romper la tensión la niña preguntó a la mamá:

- ¿Puede venir Benita a estudiar?

- No -dijo la mamá, untando mantequilla al pan de centeno. Benita no es muy educada.

- Pero, mamá…

- Nada, a comer la sopa.

El señor – señalaba la uva- para salir del trago acedo que llevaría un careo, comentó sobre la posibilidad de cambiar sus inversiones a 30 días, ya que los Corcuera estaban teniendo copiosos rendimientos.

- Tú eres el que sabe. ¡Niña! ya deja ese teléfono que estas en la  mesa.

Pulgares frenéticos tecleaban letras y antes de que le fuese arrebatado el aparato logro aguijonear el “enviar”.

Nada digno de ser contado sucedió desde la sopa hasta los postres. La uva un poco frustrada, se animó–después de los digestivos- al ver  fugazmente subir las escaleras a Benita.

Sergio Astorga

sábado, 28 de enero de 2012

Pescadito fresco



Redondo y escamado por los senderos del agua, el pescadito de onda en onda se pasaba las horas buscando a la barca que lo llevase para otra mañana.

- Señora barca ¿me puede llevar a mi casa?
- No tengo brújula.
- No importa. Si me llevas puedo inventarme una. La más cercana, no importa que este lejana.
- ¿Porque no nadas?
- Porque el agua esta fría.

Pasaron húmedas horas sin encontrar una barca. La luz ya sumergía en tinieblas sus escamas. Cuando de repente vio una barca de fierro.

- Señor anzuelo, ¿puede llevarme a mi casa?
- Con gusto lo voy hacer. Agárrate fuerte.
- ¿Así?
- Más fuerte.
- Listo.
- No te sueltes, porque la sopa es más nutritiva con pescadito fresco.
Sergio Astorga
Tinta china/papel

miércoles, 25 de enero de 2012

Vuelta a la esquina



Escurriendo limpieza el tendedero sujetaba la ropa como si fueran dedos delicados. Los corredores de la ciudad ensuciada la noche anterior despertaban sin habla. Desde el puente, un azul ciego no atinaba a contrastar la sombra que se derramaba sin destino. Ocho gaviotas como paraguas blancos pasaron de pronto dejando al mirarlas una luz friolenta de un sol que se asomaba desde el punto más distante del callejón. Sus ojos cercados de múltiples reflejos no acertaban a distinguir lo real de lo verdadero. Se puso la camisa y descendió las escaleras descalzo, abrió la puerta y con la angustia erosionada corrió hasta la esquina. Fue inútil, dos silabas pegadas en su lengua lo dejaron  malherido. “No está”. Su cuerpo enjugando su miedo dio vuelta a la esquina para encontrarse de frente con ese mismo olor a sangre caliente.
El viento no dejaba de agitar la ropa y la piedra ensanchaba su sombra.
Sergio Astorga  

Acuarela/papel 20 X 30 cm.