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sábado, 2 de noviembre de 2013

¡Ay! calacas!


Pensaron que no llegaba
que la canija calaca
no entraba al abarrote
para apretar el cogote.


Aquí estamos calientitos
para todos los bonitos
que la guadaña filosa
no goza cara piadosa

Ánimas del purgatorio
en el mostrador: jolgorio.
Suenan los huesos blogueros
los que por aquí anduvieron.

Todos con vela encendida,
recuerdan sin cobardía
que el esqueleto y el verso
refieren mismo universo.

Paloma de los abrojos
el alma de los Antojos
vuela ilusa por las redes
para clamar sus mercedes.

Aquí rechinan los sesos
y se murieron los besos
porque la blanca patrona
sigue siendo una cabrona.


Sergio Astorga Tinta/papel

martes, 11 de noviembre de 2008

La última y nos vamos

Para Helena Braga
(dueña del abarrote)

Que la materia se asocia
en varias temperaturas
porque las ondas vibran
con impecable cordura.

Del hidrógeno al helio,
pasando por el bismuto
el cobre y el magnesio
complejos del absoluto.

Por mucha ciencia sabida
le reprochaban en casa,
que todo lo que pensaba
era pura “brincadeira”,

que lo suyo era pasar
a ferro y almidonar
en la ropa, y el fregar
la loza y alimentar

al becerro. En Oporto
quedaban supersticiones.
En los Álamos tenía
puras aceleraciones.

Dicen que por los neutrones
la catrina se coló
y con la termodinámica
sus días finiquitó.

Aquí yace Helena Braga.
Con su charro negro danza
la charanga que le agrada
con el tiempo de comparsa.
Sergio Astorga


Imagen de José Guadalupe Posada

viernes, 7 de noviembre de 2008

Calaveras del Abarrote V

Para Dédalus:

Afianizado en el misterio
divagando solitario,
combinando los contrarios
del silencio es propietario.

Con las cartas a Miralles
llegaban a su ventana
comentarios a granel
que llenaban su semana.

“¿Porqué no escribes viajero
-le pregunta descarnada
la calavera tilica-
sobre el amor pasajero

del que ama y el amado?”
Dédalus meditó cuatro
semanas y media. Dolor
de cabeza y pecho

lo dejaron confinado
a vagar por los tejados
sin encontrar un alfeizar
donde quedar afianzado.

De Dublín a New York
pasando por toda España,
se cuenta que la huesuda
ya le enterró la guadaña.
Sergio Astorga




Para Indran Amirthanayagam

Se apareció el tigre
con panza, y el elefante
en medio de la casa.
La guacamaya cruzaba

la calle con cuidado,
y los niños en la escuela
cantaban a Walt Whitman
y aprendían a nadar.

En Manhatan o en Paseo
de la Reforma o en Sri
Lanka, el sol de madrugada
en ingles o en español.

Un día como cualquiera
vio bajar de la escalera
a una fina dama blanca
como si fuera un encanto.

Indran la miró con fuego.
Los gorilas se salieron
de sus jaulas y los rojos
se juntaron con los verdes.

Platican los entendidos
que lo de arriba es de abajo:
unos se van para el cielo
otros se van al carajo.
Sergio Astorga


Calaveras de José Guadalupe Posada.






jueves, 6 de noviembre de 2008

Calaveras del Abarrote IV

Para Maribel

Soñaba con los azules
como si fueran recuerdos
y era el mar envuelto en tules
el que lloraba de celos.

De noche fue consentida
de las hojas de abedules.
De manzana su bebida
y como almohada, las nubes.

Dicen que fue por febrero
cuando le cambio la vida,
un encanto marinero
aceleró la partida.

Por las noches ella prosa
con la sonrisa a babor
y en la ola ella retoza,
tiene derecho de autor.

Vuelen gaviotas al puerto
y digan que Maribel
es la que ofrece el concierto
con notas de cascabel.
Sergio Astorga


Para Magda Díaz Morales

Cuando de letras se trata
hay una voz lapidaria.
De sapiencia se retrata
la apostilla literaria.

Siempre con la puntería
de aligerar el encuentro
nos ahorra los disgustos
de divagar con un texto.

La catrina venenosa,
en ediciones de lujo,
le entregó escrito en prosa
“Los amores del cartujo”

La crítica recibida
no fue lo que ella esperaba
y acabó con la movida
con la certera daga.

Las azucenas del campo
amparan a la analista
ahora que Magda Díaz
en el cielo es jornalista.
Sergio Astorga


miércoles, 5 de noviembre de 2008

Calaveras del Abarrote III


Para Fátima Fernández

Caminando por el aire
en sintaxis con el ave,
un globo hinchado de rojo
bailaba al son del jarabe.

Una muchacha de sal
gastaba su melodía
con notas del mineral
y risas de orfebrería.

Oteando por su ventana
con su semblante de cal
dicen que la vio llegar
en huesos y en delantal.

Que el mar se quedó sin alas
ya pregonan en Gijón,
y la escalera del cielo
se queda sin escalón.

Fátima Fernández baja
los peldaños de la infancia,
y los cuentos que contaba
son la luz para el mañana.
Sergio Astorga

Para Miriam Jade

Con metafísica diurna,
como cascada de dudas
desayunaba blandura
y quesadillas sesudas.

Difusa en sus claridades,
cometa de su mudanza,
dejaba las vanidades
en sus recuerdos de crianza.

Con presocrático rimel
incrédula de su reflejo
se apasionaba del gospel
y del concepto bermejo.

En su tesis doctoral
apareció la huesuda
“escándalo soy”- afirmas
y con un gesto floral

ni el desplegado con firmas
le devolvió su sayal.
Con escritura aleatoria
Miriam Jade confirma:

Que la salida es oscura
no importa filosofía,
estando en la sepultura
la molécula se enfría
Sergio Astorga

martes, 4 de noviembre de 2008

Calacas del Abarrote II

Para Lilian Elphick

La noche lleva las bridas,
y las troyanas vencidas
despliegan su fino canto
con el sabor de amaranto.

Una Quimera detiene
los apetitos de Gea
y del muslo de Atenea
el ansia de Páris drena.

En esos mundos vagaba
cabellera vespertina.
Sus abismos habituales
con ecos de aguamarina.

Siempre con ojo travieso,
nunca esperó la traición
de la parca mexicana,
no le valió el palimpsesto

ni su fama ciudadana
ni su pluma de aluvión
ni su porte de sultana.
Del Atlántico al Egeo

la tristeza se une al viento.
Lilian ya vaga en espuma,
su esqueleto ya es un verso
donde encalla el desaliento.

Sergio Astorga


Para Lauren Mendinueta

Su sonrisa colombina
como fulgor de guayaba
le granjeo la serpentina
que humedece la mañana.

Los verdes con los azules,
recuerdos de cafetales,
le dieron rostro a sus jueves
y cadencia a su donaires.

Cambiando de continente
quiso engañar a la dama
que se entiende con el alma.
No le valió ser prudente

porque al sonar de campanas
Lauren entró al inventario
de los laureles que llevan
aretes como poemario.

Sergio Astorga

lunes, 3 de noviembre de 2008

Calacas del Abarrote

Morir es cosa sabida y no hay porque preocuparse, las cosas caducan, hasta la latería mas fina o el vino en buenos odres también acaba por agriarse. Todos lo sabemos, unos lo sufren y otros lo gozan. Depende de que lado del mostrador nos encontremos.
En este abarrote seguimos una tradición festiva que ofrendamos a toda nuestra estimable clientela.
El culto a la muerte y a sus muertos se encuentra en el tuétano de las culturas prehispánicas (la edad de piedra me la salto para ir a la flor de pedernal) Con variantes, la concepción de los pueblos precolombinos, la muerte era una dualidad de la vitalidad. Las practicas y rituales que conformaron el culto a la muerte están presentes en los Teotihuacanos, toltecas, aztecas, zapotecas, mistecos, mayas, huastecos, totonacas, otomíes, purépechas y ya paro porque cambian de blog.
Los aztecas por ejemplo, tenían dos fechas para conmemorar a sus muertos, el mes de agosto se dedicaba a Miccailhuitonitli o muertecitos y en noviembre la fiesta de los muertos grandes. El más allá dependía de la forma de fallecer y no a la vida que habían llevado, no había castigo ni culpas. Por ejemplo, las mujeres que morían de parto se convertían en estrellas para acompañar a Quetazcoatl, eran consideradas guerreras muertas en batalla.
Después de la conquista, el Mictlán lugar a donde van los muertos se comparó con el infierno y a Micantecutli (señor de los muertos) se identificó con el diablo. El sincretismo comenzaba y enriquecía y transformaba y confundía conceptos. Se establece en México –Nueva España- el día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, que se solemnizaba desde los 827-844 por disposición del Papa Gregorio IV. La muerte comenzó a ser temida, apareció la culpa, la condenación, el Infierno y el Purgatorio. Fue hasta el siglo XVII cuando se trato de darle a la muerte un aspecto menos terrorífico. En este intercambio de vivos
el juego y la desgracia se ocultan en un abrazo. Una de estas tradiciones es comerse a la calaca ya en dulce ya en palabras. Las calaveritas son versos octosilábicos festivos, que ironizan o exaltan una cualidad, no son macabras y no son ofensivas, si criticas.
Este abarrote preocupado por alagar a su estimable clientela ofrece unas cuantas calaveras de rimas atemperadas y otras totalmente erradas. No se me ofendan, ni se me asusten, que si nombramos sacamos lo que nos duele y si reímos vivimos mas a las anchas. Poco a poco irán saliendo del horno, no se amontonen que a cada capillita le llega su fiestecita. A ver si por andar dando ofrendas se me chamuscan las orejas. Que le vamos hacer. Así es el abarrote.
Sergio Astorga.

Grabados de José Guadalupe Posada

Por Triana

Por el Guadiana llegó
una moza de tronío
dejando con señorío
un aroma que caló.

Las luces de Badajoz
vieron nacer su voz,
después el Guadalquivir
la quiso como al jazmín.

A la usanza sevillana
la catrina la llamó,
los duendes de los gitanos
no metieron ni las manos.

Van pasando con sus ramos
muchachas de la buhardilla,
dicen que la tutoría
se fue con su pantorrilla.

La huesuda nos advierte
cantando por bulerías,
que andaluza es la suerte
y no mester de clerecías.

Triana se guarda en su concha
y la perla que renace,
en México la celebran
con carnitas y tepache.
Sergio Astorga




Para Izaskun

Siempre con historias puestas
colgadas en los portales
pregonaba sus donaires
con letras existenciales.

De las canarias venían
las noches de letanía:
las aflicciones del tiempo
como si fueran de almendro.

La pelona con respeto
fascinada la escuchaba
-“cuánto sabe de la vida
me dan ganas de dejarla”.

No le valieron las súplicas
de sus alumnas amadas,
ni las noches literarias
en su memoria atrapadas.

Las flores de noche buena
guardan a Izaskun Legarza
la añoran las golondrinas
y las olas en su danza.
Sergio Astorga







Para Alejandro Gelaz

Por andar con las ficciones
se quedó con fijaciones,
ni los mántras, ni las runas
le acrecentaron fortunas.

Imágenes digitales
le ocuparon en la vida.
Llegaban sus arsenales
de Roma y Alejandría.

De todos los laberintos
de victoria se jactaba
no contaban sus instintos
con la astucia de la parca.

Noches de los calendarios
orfebres de los arcanos
falaz aforismo tuvo
al refutar el presagio.
Por andar en la maroma
y en romance con la nada
Alejandro Gelaz toma
minificción por morada.

Dicen que Micantecutli
para llevárselo a Heracles,
le entregó un acapatli
y ahora ya son compadres.
Sergio Astorga



domingo, 2 de noviembre de 2008

Calaca Bloguera


La noche quiere sus mantos
de cibernéticos cantos,
y un poco de alma se enturbia
con sentimientos binarios.

Las fronteras del espacio
en Google quedan marcadas.
La guadaña tiene su historia
en Wikipedia asentada.

Los huesos son su teclado
y un suspiro de futuro
en disco duro archivado.
Ya sin azul en los ojos

y la fatiga editada
no le valió ser bloguera
y se murió desdichada.
Vuela vuela palomita

y diles a los blogueros
que se anden con cuidado
que a la parca no le importa
el perfil bien redactado.

Aquí yacen sus despojos,
y por andar con
Antojos,
se quedo muy quietecita
con el silencio en los ojos.
Sergio Astorga