Sigue corriendo le gritaron. La liebre había quedado atras; la tortuga también. Casi sin aliento se debate entre Zenón de Elea y Heráclito. Dejó confuso a Lafontaine y no tuvo la gloria de Marathon. Pero, corrió y corrió por su vida. En paralelo, en zigzag como todo el que tiene prisa de llegar a una meta siempre hipotética.
426. Nasrudín, minicuentos sufíes V
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Nasrudín y Tamerlán (ChatGPT)Mantos Un día de invierno, el juez encontró
a Nasrudín en el mercado. —¡Es extraordinario! —dijo—: llevo el más
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