domingo, 21 de junio de 2026

Discontinuidad diversa en el devenir

 


El dedo diurno descansa en la duermevela discursiva del detalle. Dificulta su descripción la duda documental de su destino. De vez en vez, dádivas con dardos inundan el día de danza. Desde Damasco llegó el debate, hasta que los doctores en dogma dieron dignidad al dilema. Darwin Canseco, difundió su dinastía, dejando dormir la dicha de los Dylan.

Desde el disparo inicial el dolor de diferenciar maduró como durazno.

Hoy la dejadez generacional da dinero para desanimar a los diletantes lectores.

Puedes disentir, pero con discreción.