lunes, 23 de febrero de 2026

La mancha

 


Una ligera sombra se presentó el jueves por la mañana. 

Pensé que sería una mancha de amor. Si uno se fija, es el perfil de un rostro femenino. En en abril es común estas apariciones en casa. Ahora la mancha, el rostro, está finamente delineado.

Cuando el pintor pintó la pared de blanco, me advirtió que ese color provoca apariciones. Yo no le creí.

Llegó el domingo, no me separo de ella. Arrastré un sillón, el más cómodo y, llevo esos días casi sin comer, embebido en esa mancha.

No quiero apartarme, no sé como nombrarla. Ya reconozco el semblante de Blanquita, mi prima quinceañera.

Mi casa se siente deshabitada.

Si me duermo tal vez no la vuelva a mirar a Blanquita

Ayer regresé al trabajo. No lo resisto. 

Voy a renunciar.