La realidad del café se aposentaba ese lunes a sus anchas. Su aroma tostado y esa acidez propia del café de altura lo hacían perder la cabeza. La rotación de su mirada, la sed de sus labios y esa interrogante cotidiana se abría paso. Nada de azúcar y sólo dos cucharaditas monosilábicas le daban la seguridad de sentirse planeta, como un sueño litigante.
421. Destilaciones II
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Advertencia Caro Fernández (Argentina) Cuando muera, han de enterrarme
en tierras de vides. Sobre mis huesos brotarán pámpanos de varietales finos
y br...
Hace 3 días.



