jueves, 7 de diciembre de 2023

Ciudad de la meta sin fin


La ciudad está inspirada en un cuadro de Giorgo de Chirico, sus dimensiones metafísicas, impiden tener certeza atmosférica. Sus calles son un rumor de párpados, un ensueño si se quiere. 

Los visitantes llegan de todos los lugares, se dan la mano y se les pide dejar sus pertenencias y vestidos a la entrada. Esta prohibido llevarse los cristales arenosos que por montoncitos se acumulan en las esquinas. Algunos invitados tienen la suerte de ver golondrinas revolotear entre sus calles, tan estrechas, que tienen que soltarse de las manos para poder caminar entre ellas. El conflicto entre la razón y la médula se desempata al subir los pocos edificios que gravitan en los parques.

Los visitantes se miran con delírio, creen que hallaron la ciudad ideal. No saben que la salida todavía no ha sido pintada.