domingo, 11 de abril de 2021

La piedra de Anselmo

 

Dormir dentro de una piedra y no importar que la boca se llene de arena. No conocía el mar. Lejos de un puerto, al amanecer, con el frío y la sensatez del calor de hogar. Tenía vergüenza de no conocer el océano. Una mala fama que le afeaba su sonrisa. Sin visa y sin viso de viajar juntaba estampitas de faros que pegaba en su agenda junto a la imagen de la virgen de la Soledad. Así dicen los proverbios que hace el que sueña con la independencia.

Gangrena del corazón, pócima de aguardiente. ¿Cuándo podrás tomar playa? No te compres guías de turismo. Hecha a andar un día después. Cuando tus zapatos te crezcan. Cercenar con sangre fría al amanecer, los mares del sur te esperan. Despídete y amotínate de esas lágrimas de niño mimado.

Muy propio, Anselmo, con una maleta al hombro hizo empresa con el rumbo y ahora se le mira ni fu ni fa por el puerto de Ámsterdam trabajando de camarero. Se pueden imaginar cómo le cambió la vida y su salud. El río Amstel no era lo que esperaba, él quería arena marina, por eso siente que duerme dentro de una piedra.