desde la ventana de tu casa donde miro
se abrirán de nuevo flores
y un eco de mí quedará siempre.
Cuando el Duero remonte sus caudales,
el olor de mis actos
quedará impaciente
untado a tus quehaceres.
Cuando yo no esté porque regreso
tatuado de ti seré un grano
de sombra devorado y un poderoso
obelisco de abril o mayo.
Cuando el granito
tenga verdes cantos de gaviota,
un dulce brío
sentirás que te recorre,
y el ciclo de memorias
volverá a llenar
el camino de mar que nos separa.
Cuando ya no esté porque regreso
te seguiré llenando de palabras
y un poco de vida quedará
al través de la ventana.
el olor de mis actos
quedará impaciente
untado a tus quehaceres.
Cuando yo no esté porque regreso
tatuado de ti seré un grano
de sombra devorado y un poderoso
obelisco de abril o mayo.
Cuando el granito
tenga verdes cantos de gaviota,
un dulce brío
sentirás que te recorre,
y el ciclo de memorias
volverá a llenar
el camino de mar que nos separa.
Cuando ya no esté porque regreso
te seguiré llenando de palabras
y un poco de vida quedará
al través de la ventana.
Sergio Astorga