Pasando el río, dijeron, se encuentra la frontera. Duele cuando se recuerda. Resistieron. Se les veía manotear. Boquear. Bracear. Los altavoces, como trompetas de Jericó, desquiciaban. No importaban las plegarias, ni las suplicas, ni el miedo, ni el cansancio, sólo ese punto fofo del otro lado del río. Cuando cruzaron, ni una palabra entre ellos. Cada quien buscó sus pasos.
414. Lydia Davis III
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Lydia Davis . Imagen generada con ChatGPTLa abuela Una persona vino a mi
casa con una tarta de duraznos. También trajo con él a alguna otra gente,
inclu...
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