Pasando el río, dijeron, se encuentra la frontera. Duele cuando se recuerda. Resistieron. Se les veía manotear. Boquear. Bracear. Los altavoces, como trompetas de Jericó, desquiciaban. No importaban las plegarias, ni las suplicas, ni el miedo, ni el cansancio, sólo ese punto fofo del otro lado del río. Cuando cruzaron, ni una palabra entre ellos. Cada quien buscó sus pasos.
421. Destilaciones II
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Advertencia Caro Fernández (Argentina) Cuando muera, han de enterrarme
en tierras de vides. Sobre mis huesos brotarán pámpanos de varietales finos
y br...
Hace 8 horas.




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