miércoles, 13 de enero de 2021

El busca nombres

 


Se probó varios nombres pero como el desamor, ninguno se acomodó a su facha. Vagó por los cajones de familia, no encontró más que naftalina en bolitas diminutas. No le importa el género ni el bicarbonato. Le gustaba la Jimena y el Arturo, pero se le atragantan las margaritas de tequila y el caramelo de Carmela. Subió los peldaño de la etimología, pensó en Gerardo o en Claudia, pero un dolor de muelas lo hizo desistir, fue entonces que se promulgó David, como el rey que cantaba las mañanitas. Desde entonces se le mira en pijama pasear por el parque del retiro.

Si lo miras y te dan ganas de llorar piensa que el nombre se puede cambiar de tarde en tarde como flor de invernadero.