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jueves, 28 de enero de 2021

Violaencelo opus 2


Su gota de espíritu nunca fue derrotada cuando la pólvora del violonchelo dio un potente trueno numérico de doble sonido. Un hombre se acercó y dijo: sigue tocando, no nos dejes. Pero el ruego tiene una cacofonía que muere cuando se tañe.Todos se quedaron al brindis. Uno se rasca y el otro tararea. Los músicos buscaban la cáscara armónica y piensan que el telón lo cargan a la espalda. 

Alguien pasa bebiéndose el mundo con sinfónicos gestos y todos callamos por un mes. 

viernes, 19 de junio de 2020

La escuelita musical



Anastasio Verdugo Lira quiso estudiar en el Conservatorio con un buen maestro, pero era tal su pésimo oído que termino en la orquesta del "Pelón" Ernesto Riestra escribiendo canciones con el ingenio del que vivió en un barrio jazz.

Como aquellos gatos.

 https://www.youtube.com/watch?v=vzSZlID61uw

miércoles, 17 de junio de 2020

Música suave y luces tenues


Tenías un perfume Loretta Young que distrajo a mi admirado Everett Hoagland. Los arpegios se me atragantaron y ese piano tan melodioso y amado me pareció disonante y desafinado. Nuestros primeros pasos se pisaron los unos a los otros. Nunca más nos dejaran entrar en Club Ciro’s del Hotel Reforma.

No creo que recuerdes, fue en 1944.

miércoles, 10 de junio de 2020

Pobre mariposa


Podría dejar todo a la deriva, con tal de que Benny Goodman me invitase al Carnegie Hall. 
Si no fuera por estos alfileres que mi hermanita me clavo para
no huir de su libreta de colección entomológica.


https://www.youtube.com/watch?v=V2jOps3ClCY

viernes, 5 de junio de 2020

Misty


Por más brumoso que sea mi destino y las notas altas no las pueda leer seguiré el consejo de mi abuela, cuando en Nueva York, Errol Garner le comentaba que él no sabía leer música y nunca aprendió. Creatividad e improvisación.
Que fácil seria si mi mano derecha alcanzara una octava y mi memoria almacenara más de diez compases. El virtuosismo en un misterio inalcanzable.

https://www.youtube.com/watch?v=P_tAU3GM9XI

jueves, 28 de mayo de 2020

Trombosis



El humo y los martinis copulaban con la noche soul. Tu vestido rojo y mi clavel en el ojal por fin se encontraron en su atmósfera rítmica. Jack Teagarden acicateaba las notas fusas con la vara de su trombón hasta el delirio.

Una pena que al salir a la calle 45 un aire doble me trombara.


miércoles, 13 de mayo de 2020

El tlacuache


Resistente al veneno de serpientes, con su hocico de fagot husmea todo, y no le pide nada a nadie. Come todo lo que encuentra y como buen marsupial saluda sin resentimiento sesenta millones de historia. Habita en templados y tropicales ambientes. Cegatón de nacimiento confunde a su crias con niños recién nacidos y los mete a su bolsa. Los amamanta hasta que por el olor se da cuenta y los tira, por eso la gente dice que son ruines y amenazan a sus hijos desobedientes, advirtiendo que si siguen en ese tono se los llevará el tlacuache.
Con malas artes se le confunde con ratas adultas pero no transmiten la rabia y son inofensivos y si se sienten amenazados se hace el muertito para que se conduelan. En realidad son actores de la tragicomedia y pueden ser excelente compañía. Con su habilidosos cinco dedos de sus cuatro patas construyen sus madrigueras fácilmente, no padecen insomnio y sus ronquidos se fagotizan dulcemente graves.
Es una pena que su fealdad reforzada por sus pelos hirsutos lo confine al lugar de los cachivaches faunísticos y si no lo queremos de compañía silvestre, puede mitigar el hambre ya que el que ha comido su carne dice que es rica como la del pollo. Por si fuera poco es el Prometeo mexicano.

jueves, 7 de mayo de 2020

El Señor Maraca



De alma llanera tuvo desde el inicio una infancia de sonaja, amorosa y oscilante. Su papá decía que tenía semillas en la cabeza porque al gatear hacia un tin tin melodiosos y encantador. Eres un idiófono le dijo su tío, sí, eres un resonador aumentado. 
El Señor Maraca siempre tuvo ritmo aún en los desencantos, él sacudía el cuerpo y ponía a danzar a toda la gente.
Con el paso de los años llegó a tal virtuosismo  que lo buscaban para animar las reuniones. Cumbia, joropo, bachata, merengue, percutían al mover su cabeza. 
Su desgracia llegó con el amor. No por las jaquecas que le provocaba la ansiedad, sino porque su enamorada no gustaba de las percusiones, ella, melódica, montaba en cólera cada vez que el Señor Maraca caminaba.
Es una pena que la incompatibilidad de caracteres dé al traste con aquella frase de  Lawrence Durrell "La música es amor buscando palabras".

miércoles, 19 de junio de 2019

El Trío Asonante para violoncello, arpa y piano opus 32 en La



Estrenado en Austria, en su capital Viena, cuando esta pertenecía al Sacro Imperio Romano Germánico. El Trío Asonante para violoncello, arpa y piano opus 32 en La, encargado por el Conde Martz, tuvo una mediana acogida a causa de su disonancia, a pesar de que el Conde Martz, puntualizó que este trío debería ser de tal modo extravagante que ese fuera la razón de su futuro éxito.
Se dice, en los anales musicales de Viena que fue el propio Conde el compositor de la obra y no como quiso difundir la autoría al mismísimo Franz Joseph Haydn.
El Trío ahora se interpreta como una curiosidad sonora que ya preludia ciertas armonías propias de Gershwin.
Si bien es cierto que ejerce a lo largo de sus tres movimientos una tonalidad dominante, sus variaciones la hacen precursora de esa espontaneidad melódica tan gustada en Gershwin.
En honor a la verdad, tengo que decirles que la teoría básica del trío, que consiste en decir que el oído puede discernir sonidos armoniosos y disonantes sin tener consciencia de que existan o porque son aprendidos por condicionamiento, tales cualidades acústicas, no me convencen.
Resumiendo y concluyendo: el Trío Asonante para violoncello, arpa y piano opus 32 en La, no es de mi agrado.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Trío partido en Do ma no tanto



Más allá del oído. En medio del foro dos chelos y un piano. Cerca de mi cuerpo crece el nosotros, el sonido que se talla y se percute. El tono es mayor, en un Do sin amarillos trinos, ni azules insípidos de blancas. Sólo las semicorcheas llegaban intensas como si tuvieran olor y pudiera escucharse, como si fueran de papaya o de plátano. En vano disimulamos no estar confusos, en el programa era un Johannes Brahms conocido, taciturno. No podíamos ignorar el cambio. Vibramos complacidos. Algo se expandía entre nosotros. Nos desvanecía. Convenimos dejarnos llevar. Los músicos, adúlteros, se veían sinceros, conmovidos. Llenos de teatro, de escena, vivimos en conciencia la hazaña de la improvisación. Al fin de cuentas, el alma en un teatro se conmueve de azar.  


viernes, 22 de marzo de 2019

Noche neón



Luz de azul transparente y manos cálida hacían con el teclado florituras sonoras, esponjosas bombas melódicas nos llegaban como ese vino tinto siempre en escena. Éramos cuatro. “La Güera” Manatilla, esposa del “Trovo” Manuel mostraban su ritmo golpeando el suelo intensamente. Cuando entró en escena el contrabajo, Ana se meció el pelo como saludando la lujuria, fingimos no verla. Nuestras velocidades, distintas, dependientes del ánimo, nos unían. Deformados por los tragos  intensos entablamos un duelo con el fervor del saxofonista que soplaba como un sueño recurrente en una gama de medios tonos. Cuando entró el bandoneón una melancolía nos puso en el discurso contrario, el alma se nos encogió y un frío seco no corrió por el cuerpo. Como un perfume mutilado se escanció en la mesa un remordimiento intemperante.
Fue tan grande nuestro silencio que al terminar la música, estallamos eufóricos, como si nuestra garganta diera de nuevo ese primer grito de existencia que nos sale al paso de la noche.

jueves, 9 de abril de 2015

Concierto para Mandolina en mi menor llamado "La Tuna Ibérica"


Oriundo de Cremona y con experiencia connotada en la fabricación de Laudes. Sebastian Rodríguez, popularmente conocido como “Pisa fuerte”, dejó la fabricación de instrumentos para convertirse en un virtuoso del Mandolino como se le conocía a la Mandolina. Hay testimonios que estuvo en el taller de Stradivari, así lo atestiguan los patrones de construcción de la propia mano del maestro.  Sebastian “Pisa fuerte” dueño de un singular ataque a las cuerdas decidió recorrer primero la Italia y después la península Ibérica, dando conciertos con gran éxito de publico y de critica. Fue en estas andanzas peninsulares  que concibió El Concierto para Mandolina en mi menor llamado la “Tuna Ibérica”. El concierto fue dedicado a la Marquesa de la Quinta de la Almendra que patrocinó su estadía por cinco años en tierras Iberas. El estreno del concierto se realizó a finales del siglo XVIII en el gran salón de la Marquesa. La partitura ha llegado hasta nosotros gracias a una subasta pública de curiosidades musicales. Ignorada por años, hoy tenemos la oportunidad de escucharla y testimoniar la figura de Sebastian Rodríguez “Pisa Fuerte” gracias a un dibujo encontrado en medio de la partitura. 
Melódica y festiva la Mandolina, ejerce a lo largo del Concierto en mi menor, llamado “la Tuna Ibérica” un protagonismo poco visto en piezas del género. No deja de sorprender que en ciertos pasajes una rotunda melancolía se deja sentir apoyada en la tónica con la tristeza de un mi menor muy bien logrado. El concierto sorprende por que es de una sola voz, es decir, no hay los movimientos tradicionales, por eso se le considera una obra menor, fuera de catálogo. No podemos dejar de advertir que tiene consonancias con el de Antonio Vivaldi: Mandolin Concerto in C (RV 425). Los acordes nos remiten al barroco irremediablemente.
Sin embargo, queda el testimonio de esta dulce composición de Sebastián Rodríguez “Pisa Fuerte”. 
Poco se sabe del rumbo que tomó su vida. Al morir la Marquesa, tuvo un súbito dolor de pecho que lo llevó a frecuentar bares y lugares de mala muerte. Su gran cabellera, envidia de soberanos y plebeyos, fue cortada una madrugada cuando adormecido en el dintel de un puerta, su mejor amigo tomó las tijeras y cortó sin piedad mechones de su ensortijado y castaño cabello, para ofrecerlo como prenda a sus admiradoras con la intensión de llevarse unos dineros al bolsillo.
Como sucede tantas veces, la mala nota impera en los bellos hallazgos. Si ustedes tiene información sobre la suerte de Sebastian Rodríguez “Pisa Fuerte” favor de avisar por este medio. Espero que no se engañen y no piensen que el sobre nombre se debía a su múltiple paternidad, sabemos de  buena fuente que no tuvo hijos. La afinación de la mandolina es muy difícil y Sebastián era un experto, de ahí su apodo.

*Busco mandolina en buen estado, no importa el precio.

Mixta/papel.

jueves, 6 de febrero de 2014

Concierto de atril para dos en Fa mayor detenido por Mi



Bajo el patrocinio del afamado solista Peter Arévalo, mejor conocido por el “Meticulosi” se celebró, con sumario éxito, el Concierto de atril para dos en Fa mayor detenido en Mi. 
El recinto, la capilla del Rosario de Azcapotzalco fue prácticamente abarrotado por las notas subidas de tono de los asistentes, todos vecinos de la entidad, chintololos para mas señas.
El concierto se desarrolló sin contratiempos de blancas y dejando que las corcheas pudieran explayarse a voluntad. Nunca escenario tan barroco coincidió tan puntillosamente con los estípites sonoros del primer violín. 

Al inicio del primer movimiento, un Presto con fuoco, el retablo en su primer cuerpo parecía que se desdoraba a causa del ímpetu de las cuerdas. Por fortuna un cambio drástico de cadencia dejó las pechinas en su lugar y la preocupación quedo descansada en los capiteles.

El segundo movimiento, un Andante cantábile, se dejó llevar dulcemente sin interferir con los intervalos de quinta. Es de notar, que el estofado de las esculturas parecía brillar en contrapunto con la melodía dominante.  

El tercer movimiento, un Andante sincopado, tuvo las apoyaturas requeridas para que el contraste con las orlas de cabecitas de ángeles anticiparan la futura gloria de la Señora Santa Ana, preciada escultura del siglo XVII, que con devota dignidad estaba vestida con una túnica tónica de intensas advocaciones marianas. Cabe destacar que la audiencia se fundía en una emoción genuinamente sacra.

El ultimo movimiento, un Prestíssimo, fffffff (quasi comme un inferno) desenfrenó cualquier posibilidad de estabilidad emocional. Frenéticas, las semifusas se clavaban como clavos de martirio en las pilastras estípites del segundo cuerpo, hubo un momento, cuando un arpegio en mi, rebotó desde el altar hasta la cúpula, que todos sentimos que iríamos a sucumbir irremediablemente. Momentos de tensión se vivieron, hasta que la maestría de los ejecutantes calmaron la fiebre de las cuerdas para terminar arrebatadamente en un acorde disminuido.

Al salir, y congregarnos en el atrio de la iglesia, un argumento se escuchaba pertinaz, el atril jamás tuvo una duda, permaneciendo firme en su posición.
Hasta ese momento entendimos la relevancia estética de permanecer en su sitio hasta el término del concierto. En términos coloquiales, lo importante de no tirar el arpa antes de tiempo.

Sergio Astorga Tinta/papel

viernes, 20 de septiembre de 2013

Dueto en La


Un velo de expectación colmaba el escenario. Las apoyaturas para tal emoción databan de la primera aparición del Dueto en La, que a pesar de su éxito, seguía presentándose con la simpleza de su presencia. Sólo Dueto, sociedad que bastaba para recuperar la sonoridad de los instrumentos. Les gustaba sentirse binarios. A compás.

Con el intervalo justo salieron al escenario y desde ese momento, su paso con una lectura rítmica impecable, se hizo notorio. A modo mayor atacaron sus instrumentos. Las semicorcheas aparecieron airosas con un acento en la sobretónica. El fraseo, impecable, remitía a los bosques vieneses o si lo prefieren por cuestiones de arraigo regional, nos evocaba al bosque de Tlalpan.

El primer movimiento, un adagio sin contratiempos, se desarrolló con una acentuación natural que el auditorio agradeció silenciosamente.

Cuando el Dueto en La, acentuando su curvatura formal, se orientaba a la ejecución de segundo movimiento, un appasionato con ligadura en La, las corcheas en un crescendo molestaron a la dominante, una redonda en sol, que de inmediato mudó el compás con un doble bemol; las fusas queriendo frasear la situación detenían el paso del si. Entraron las semicorcheas, solfeando en do, blandiendo el stacato como espadín melódico para volver a la tonalidad indicada en el pentagrama. Sin éxito, la polifonía derivó en un desconcierto tal, que un tresillo vivace crecía entre las graderías.

Tocata en fuga fuimos saliendo del concierto, en tanto el Dueto en La, en un tetracorde fortissimo censuraba la indisciplina en modo mayor.


*Coda final: después de varios días, al pasar por el Teatro Degollado, lugar de la presentación del Dueto en La, se dejaban ver en las gárgolas de la entrada, un doble sostenido, vociferando sin matiz, en contra de la llave de Sol. 

Sergio Astorga
Acuarela/papel 2o x 30 cm

jueves, 7 de octubre de 2010

Amarillo sostenido en Fa perdido

Opulento, como un alarido encima de las palabras, el Amarillo sostenido en Fa Perdido, representa el sonido criollo, con reminiscencias del folklore propio de las Américas. Las inscripciones, mas que partituras, fueron halladas en un viejo baúl que perteneció a los primeros habitantes de de origen andaluz llegados a finales del siglo XVI a las costas de Veracruz. Durante doscientos años estuvo extraviada, pero se tenían noticias sólidas de su existencia gracias al programa de mano, si podemos llamarle así, datado en el año de 1786. En este programa aparece el Amarillo sostenido en Fa Perdido interpretado por alumnos de las Escuela Real de Música utilizando instrumentos de cuerda y viento. Se presume en este programa que esta inscripción o partitura, fue elaborado por un criollo llamado Esteban Rodríguez, músico de oído con un talento, cuentan, sobresaliente. La partitura logró el reconocimiento del Virrey, no obstante el éxito, Esteban se mantuvo firme a sus deseos de independencia, buscando en el llamado folklore su ascendiente musical, despreciando la servidumbre de las cortes. Por desgracia, no se tienen noticias confiables del destino del compositor.
Es de suma importancia, según los entendidos, estar plenamente relajado y consciente- binomio extravagante- para la observación de la partitura, ya que al lograr un estado vigilante se podrá percibir como, de manera aleatoria, los sonidos irán desenvolviéndose vertiginosos y criollos. Para un oído contemporáneo podrá tener una experiencia similar a lo que actualmente es la música caribeña con cadencias europeizantes.
Les dejo, para que disfruten, si así es su deseo, la contemplación sonora de la inscripción o partitura: el Amarillo sostenido en Fa Perdido.
Sergio Astorga

Tinta sobre madera 20 x 30 cm.

martes, 20 de julio de 2010

Concierto en Do sostenido mayor Opus 4 para instrumentos en negro continuo.

En la pureza estéril del sonido está inspirada esta sobresaltada composición donde las negras (notas) lubrican en compases ternarios los acordes.
Los calderones, confidentes de los silencios prolongados le dan a la participación de las cuerdas un abigarrado recordatorio de alcoba, es decir, un mutis condescendiente.
Se ha querido ver en esta obra cierta influencia del romanticismo tardío, sobre todo por la caudalosa intensidad del divertimento. Sin embargo, a esta obra debemos atribuirle una desapiadada influencia de la música incidental.
Es fácil advertir un tono dominante de tipo galante a través y a lo largo de sus movimientos, especial mente en el cuarto (movimiento).
Apegado a su estilo, el compositor advierte que la obra contiene un sustrato melódico barroco y una urdimbre literaria derivada de una historia simple de amor rural como aquellas Églogas de Garcilazo de la Vega.
No puedo dejar de participar que el piano, como instrumento dominante mantiene la tensión en escena para que los demás instrumentos giren en su entorno.

Los movimientos son:
Primer Movimiento: Allegro con intensidad lineal, con un negro continuo ligero.
Segundo Movimiento: Andante apasionado, glissando del Re al Fa sin dramatismos.
Tercer movimiento: Largo con ciertos toques recitativos por parte del primer violín.
Cuarto Movimiento: Agitado con brío, en donde el desenfreno de los negros precipita un final tremebundo.

Fuera de programa puedo adelantarles que esta obra será incluida en el nuevo repertorio de la Filarmónica Nacional de los Antojos, con sede en los Álamos.

Que la disfruten.

¡Comenzamos!
Sergio Astorga


Tinta/papel 20 x30 cm.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Sones de Mariachi de Blas Galindo

Para Blas Galindo a cien años de su nacimiento

La trompeta es el gallo que pregunta la hora y despierta cielos de añil. Con los olores vehementes de los violines el paisaje se alegra y la frente se extiende como nubes de pájaros.
El cántaro se llena de remolinos. Las calles de tu Centro Histórico enseñan sus enaguas de Tezontle.
El juego de luz contra la sombra, cactus y huisaches. El aire se desgrana entre el descalzo maíz que fuiste. Tierra de huesos de agua y sangre y pies de insectos grabando tu mestizo rostro.
El dios del agua te baña y el hurto del jade es una procesión de lamentos.
Sones que reverdecen el hambre de la risa. Los huesos se frotan y vuelve a nacer. La raíz y la espina del nopal y el rojo de la tuna se dan un beso en el cruce de caminos: rebozo pletórico de fruta.
Es el narco el puñal que te desviste, la corrupción del pan y de tu cántaro, el desencanto de tu espejo y el tósigo que se traga tu garganta.

Que cabellera olvidada por la noche dejaste?
Tanto esplendor para el polvo y agonía?

Bajo la sombra del son la rabia del retrato roto, humeante, se olvida. Los ojos se abren entre los retumbos flotantes.
Turquesas solitarias sonarán en voz alta y los dormidos se reconocerán en otro pronombre, con la voz candente de los sones de mariachi.
Sergio Astorga
Acrílico/tela (fragmento)

*Sones de Mariachi de Blas Galindo enlace
http://www.youtube.com/watch?v=vpA5WlpitJM

jueves, 13 de agosto de 2009

Trío Agosteño

El Trío Agosteño, dio su primer acorde en los inicios de este siglo como una irremediable respuesta por su amor hacia las negras notas. Fusas y semifusas provocaron en los tres, irrefrenables deseos de libertad rítmica. Con influencia del Jazz y el Góspel y la sólida estructura académica que les proporcionó el Conservatorio Nacional de Música y el fugaz pero consistente aporte recibido en la Juilliard School de New York, les abrió panoramas y sonoridades que decidieron reunir en la formación del Trío Agosteño.

Jacinto, en los teclados, el más reticente a la manera de afrontar las preferencias musicales, ya que su gusto por la fuga le daba un aire barroco a sus composiciones, era hijo del laureado maestro Silvestre Nepomuceno, compilador de leyendas tarascas y de una historia comparada de los conventos Agustinos en el Estado de Michoacán.

Macario Sotomayor en la flauta transversal, es un caso sorprendente de divergencias sonoras, aficionado desde pequeño a las percusiones, por una especie de revelación canora decidió entregarse al viento. Hijo de pajarero, su padre, Nemesio Sotomayor, tuvo fama de silbar como cenzontle y esto le valió capturarlos sin dificultad durante 30 afinados años. Su amistad con el maestro Luis Herrera de la Fuente, le permitió, mediante una beca, dar a Macario una formación impar.

Melchor Cólogan, de origen irlandés, enamorado del bajo continuo y de los armónicos, y gracias a una herencia temprana, no tuvo más que problemas de acné, dedicándose a la música de tiempo completo. Director musical, se complacía en arreglar asonancias utilizando para este fin apoyaturas varias y divertimentos, aunque el termino ya era usado en el siglo XVIII, Melchor lo utilizo en el Trío de manera prominente.

La imagen que observamos es una instantánea en acuarela opus 2 largueto y cantábile en algodón con pinceles Windsor en un amarillo sostenido como tono fecundante, oponiéndose, cromáticamente a los azules dominantes en un arrebato puramente incidental.
Esta imagen del Trío Agosteño, fue captada el 5 de diciembre de 2004 en el Teatro Degollado de la Ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

1. Por las riveras del Puerto de San Blas (Calipso: ritmo caribeño)
2. Intimidad (jazz progresivo con variaciones de un tema popular purépecha)

Intermedio

3. Herencia en rama (especie de sonata, con la voz dominante del contrabajo)
4. Canto de ave (*Merengue en forma de Jazz)
*El Merengue es un ritmo dominicano basado en la mazurca y el vals.

Al final del concierto, el desconcierto se dejaba sentir por los pasillos del Teatro Degollado, la unión de géneros y estilos meneo la literal desarmonía de opiniones, sin embargo, en el desarrollo mismo, la atención de los asistentes era tal, que por un momento la fusión auditiva logró que algunos espectadores construyeran sus experiencias al compás de su lectura, dejando en los oídos la grata sedición de lo vivido.
Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Concierto

Concierto en rojo sostenido opus 7, conocido como “El Jugosso”
I
Con la intensidad sonora de un primer movimiento Andante cantábile, escurrían las notas embriagadas en arpegios casi dulzones, sin llegar a la exorbitante estridencia del danzón, para después de una recuperación de las corcheas, el contrabajo, llevando el peso de la melodía contrapunteaba dándole la frescura de la aparente improvisación, sin embargo, paralelamente los silencios de blanca segmentaban los bemoles del primer violín. El movimiento termina con una luminosa conjunción de cuerdas galopantes.
II
La ardorosa pasión del Allegro, más no tanto, desarrolla, en este segundo movimiento, todos los apetitos sonoros en Rojo del compositor. Tímido en su nacimiento, los timbales acometen con firmeza de madrigal las notas negras, para en un creciendo, sumarse las vibrantes festividades de los metales que interactúan con el piano. El movimiento concluye con un acompasado recordatorio de la primera melodía del primer movimiento.


III
Más Largo que ancho el tercer movimiento es sostenido por la intervención casi exclusiva del piano. Se ilustra en este movimiento, como en ninguna otra obra del genero, la melancolía frutal; ebrias de gozo, la dulzura nunca fue mejor representada. El movimiento acaba en un larghetto apasionado, de duración libre, es decir, dependiendo del gusto del director en turno.


IV
El cuarto y último movimiento es una Coda, donde las escalas cromáticas hacen gala de su color natural. El bajo continuo desenvuelve su voz contrapunteada con esa excitación propia de los trópicos. El movimiento termina con acotaciones circunstanciales a los matices del tono dominante, dejando en los oyentes un estremecimiento "jugosso" y acompasado.
Sergio Astorga



Acuarela/papel 20 x 30 cm.