viernes, 22 de junio de 2018

Instantánea de verano


Todos subieron al coche para ir en busca del verano. De la arena, del sol candente; de las papás fritas con chile tumbados en las toallas de rombos y de lineas rectas con colores de alarido. Con las discrepancias solidificadas por la costumbre, el trayecto fue acompañado por una llovizna pertinaz.
Al llegar a la costa, se arremolinaron en los asientos del coche. Conformes con su destino permanecieron en silencio. Comenzaron a circular las papas y los refrescos y a morder las tortas de salchicha con huevo. Después de tres horas de espera y las intempestivas salidas a tirar las aguas. Decidieron tomar por asalto la playa antes de que ese oculto sol diera por terminada su aparición. Extendieron las toallas sobre la arena mojada. Se oyeron respirar, rezongar pero nadie se movió. Comenzaron a imaginar cómo sería un buen día. Yo creo que por eso hasta que dejó de llover recogieron sus toallas húmedas y volvieron al coche sin mirarse, cada uno con su imagen del buen día en sus cabezas. Cuando llegaron a casa vieron sobre la mesa la cámara fotográfica olvidada. Se alegraron de que cada uno tuviera un recuerdo intransferible.