Se miraron con el cuerpo y las palabras manotean los días en compañía. Se van juntando poco a poco como la primera rama blanca que se dieron un viernes. Sus miradas no se deformaron por la altura. Ellos sabe que pronto les subirán el alquiler pero están seguros que la sombra que proyectan no se acaba.
IDENTIDADES
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«Quién no desearía poder ser otro», cantaba Enrique Bunbury en *No fue
bueno, pero fue lo mejor*. En *El peligro de estar cuerda*, Rosa Montero
reflexio...
Hace 2 días.



