Un buen día la bolita quedó suspendida distraídamente sobre su cabeza. Dividido en el reproche le pareció excepcional que tuviera ese regalo desconocido.
Era una mortal advertencia. Un arma invencible que cautiva. Toda su rutina se detuvo. En su profundo pensamiento se desenterró el veneno del mundo, ese que queda callado cuando matan a otro.
Cuida tu apatía.



