martes, 21 de abril de 2026

El último ladrido

 


Llegaron el mes de julio. Aseados y con las uñas recortadas con sus amorosos perritos. Todos en el barrio les hacían cariños. 

La primera en quejarse fue María, la siguió Julia y Don Ramón. Ya no soportaban que esas criaturitas peludas se orinaran en las puertas de sus casas. 

Julia quería demandar a los Balmira por perturbar la higiene y Don Ramón, más sensato, pateó al más pequeño al verlo levantar la pata en su zaguán azul. María compró veneno para arrojarlo cuando se acercaran a su casa.

Los Balmira, en represalia juntaron palos y piedras y rompieron los cristales de todas las ventanas. 

Por fortuna ya no hay perritos en la zona.