martes, 28 de julio de 2009

Caballito que no es de mar

Puede venir de lejos, siguiendo las veredas de algas, confundido por verdes imaginarios alfalfares y esa cadencia indómita de centenares de crines al viento.
Huellas herradas que comenzaron en tropel hasta que el viento se encorvó por el desfiladero, le dan ese porte noble y altivo, como vaticinio de ecuestres bronces en las plazas.
Su estampa esta en la cisura de un tiempo tatuado en piedra dentro de una cueva.

Fue migrante bronco cuando en manada conseguía extender su anca sin miedo a las veleidades de la guerra.
De sus belfos salió el aliento de algunos héroes que fueron cantados por aedos y cronistas.
Y de sus orejas, los clamores y empellones de los hombres hacen cerilla oscura, pestilente y cólera de espanto.
Sus pezuñas, como rodillas duras, han juntado el alma del centauro con la noche: sentimental memoria nunca relatada.
Robusto su cuello hermético, se venera su galope: latido que parece que es de mar toda llanura.
En vano, algún sueño de cabeza equina recorre los montes y se adivina la fugacidad del juego.

- ¿Juanita, de dónde viene ese trote?
- De la pradera verde.
- Juanita, que parece de mar esa cadencia.
- Debía, pero no es. Es el cuatralbo.
- Ya lo decía Juanita, es zaino mi delirio.

Hay un esfuerzo piadoso que sujeta las riendas de la fiebre y una fatiga que revive la cuadriga que cruzó la frontera y parió a éste caballito que no es de mar, de pura suerte.
Sergio Astorga

Acuarela/papel 20 x 30 cm.

miércoles, 22 de julio de 2009

Ya no eres lo que eras

Te buscas lejos para encontrarte. Esas partes de algo que el tiempo tejió son las voces que están sonando dentro de ti.
Aduanas de infancia brutal, donde las complicidades de ellos forjaron la infamia que viven día a día como si fueran los dueños de tu infancia, de tu cuerpo, de tu fantasía.

¿Cuánto falta para que llegues?

Te devoraron las formas, los hábitos de una tribu que no se conduele de tus heridas y si piensas en todo lo que has oído, se clarifica el muro de engaños, de mentiras; señuelos para no saltar el muro.
Y hay un dedo humillante que te señala asesina por querer gritar que ya no quieres esa muda violencia que te viola de nuevo.

¿Está todo bien contigo?

“Algo te espinó la vida”- te dicen, ya no eres lo que eras, ya no quieres quedarte quieta, ya respondes, reclamas, ya no toleras la soga, el celofán, el moño de la mentira, del chantaje; de la sumisión.
“Lo tuyo es callar como he callado yo”- te apuntan.
“Lo tuyo es aguantar porque eres mujer, así ha sido para mí y lo será para ti, porque así es”- te reclaman.
¿Qué es lo que te pasa?

“No puedes ser más bella que yo porque yo te di la vida, ¿estás a entender? Y me tienes que querer porque es tu obligación”.
Sentencias, dictamines, fallos, veredictos: mentiras.

Abres la mano. Sientes el polvo y tiras para el norte. Caminas lejos, porque puedes, porque los sueños buscan alianzas y los resplandores trabajan las sombras frescas.
Es movimiento la espera y en ese cruce de caminos, ya no eres lo que eras.
Sergio Astorga

Tinta china/papel 27 x 22 cm

viernes, 17 de julio de 2009

Cartas y Asociados S.A. de R.L.

En mangas de camisa y con el corbatín anudado como símbolo de pulcritud, el señor L. acomodaba en riguroso orden temático las cincuenta y cinco cartas en sus respectivos expedientes.
Terminados los preparativos, el señor L. suspiró gozoso. De su gran escritorio, abrió el cajón izquierdo para sacar un pañuelo. La inicial de su nombre, bordada con hilo azul y en tipo gótico, contrastaba con la blancura del encaje. Dobló el pañuelo con delicadeza. Secó las pequeñas gotas de sudor que se aferraban a su frente. Tuvo la sensación de encontrarse bañado por una lucidez indómita, y con el vigor de un mariscal en campaña, presionó el botón del conmutador.

- ¡Buenos días señorita!
- Buenos- contestó una voz añeja en su fastidio.
- Haga el favor de pasar al expediente treinta y dos.

El señor L. sin esperar la respuesta se enfrascó en el aseo de su monóculo. Inspeccionó el expediente y no satisfecho con la transparencia de su visión, limpió de nueva cuenta el altivo monóculo.
Al abrirse la puerta de su oficina, un potente rayo de luz se ablandó sobre la alfombra.

-¡Adelante, adelante! –invitó el señor L. mientras jugueteaba con su pluma de carey.

Una gabardina impersonal se acercó presurosa al escritorio.

-Permítame su comprobante de registro... ¿lo trae?...perfecto.

Una mano huesuda extendió la tarjeta. Con mirada sagaz el señor L. observó la callosidad violeta del dedo medio.

-Escribe usted a mano, ¿verdad? Hábito irreprochable, es más permítame felicitarlo. No hay como escribir con su propio puño y letra... después, si se quiere, porqué no, podemos utilizar la máquina... Disculpe que no le ofrezca una silla, usted sabe que nos encontramos en plena mudanza y, para nosotros, lo más importante es tener las cartas y los expedientes en orden.

El señor L. sonrió benevolente al mirar su reloj, apoyó sus dedos sobre el escritorio y prosiguió solemne:

-En contra de nuestra costumbre, nos vimos obligados a enviarle un telegrama para solicitar su presencia. ¡Hecho inaudito!, créame. Quebrantar las reglas nos fue muy penoso. Hubiéramos preferido una carta, pero la urgencia del caso lo ameritaba... No se podrá quejar, la redacción del telegrama se hizo con el más riguroso estilo que exige el género: síntesis y claridad absoluta... pero, entremos en materia querido amigo; lo mandamos llamar por dos razones: la primera, para participarle los avances de este Centro y la segunda... bueno, usted habrá sacado sus conclusiones. Antes que nada, quiero aclararle que todos los pormenores se le harán llegar por carta a vuelta de correo. Nuestra reunión tiene exclusivamente un carácter informativo muy general... No se impaciente amigo mío, todo por orden, usted bien sabe que la estructura es lo primero.

El señor L. destapó el frasco de porcelana que siempre tenía sobre su escritorio, introdujo una cucharita de plástico y sorbió un poco de miel de abeja. Al sentir que lo invadía un aliento aterciopelado, su voz procuró acariciar cada palabra.

-Nuestra Mesa Directiva, a través de la Secretaría General de la Sección Cuarenta y Cinco, a mi cargo, se complace en informarle el éxito sin precedentes que ha tenido nuestro Centro, del que usted, sin lugar a dudas es un miembro distinguido. Cada día nuestro Centro se extiende incontenible, ganándose la confianza y respeto de nuestros asociados. Con decirle que ya en cualquier rincón del país, contamos con una Sección autorizada y en comunicación permanente con su Centro Madre. Tenemos Secciones regionales, municipales y de distrito que cubren prácticamente todo el territorio nacional... ¿No se alegra usted?... ¡Imagínese! cada hora recibimos un alud de cartas... Nuestra Mesa Directiva, con gran visión y después de acaloradas discusiones, aprobó la formación de un Instituto de Investigación con los mejores cartistas del mundo, que se encargarán de estudiar con profundidad el contenido de nuestro gran archivo, para después, publicar una antología semanal, que a petición de los asociados se les enviará por correo sin costo alguno. También se dispuso la creación de un Departamento de Archí bonhomía por computadora. La modernidad amigo mío... la modernidad.

Con la mirada atónita, el hombre del impermeable permanecía de pié, como un fantasma en su ambiente. El señor L. le ofreció un respiro cordial. Limpió su monóculo. Sacó la carta de un fólder y esperó a que llegara la inspiración.

-Amigo mío, ha llegado el momento que a usted más le interesa. Supongo que habrá intuido lo que voy a decirle... Tómelo con madurez, ¿quiere? Su carta ha sido rechazada. Vamos no se desanime... esto es así. Le aseguro que haremos todo lo que esté de nuestra parte para solucionar el problema... Su carta fue recibida por el Departamento de Estilística, el veinticuatro de febrero del año en curso. Después de un concienzudo análisis, y con sus respectivas acotaciones y sugerencias, se turnó a la Secretaría General. Yo personalmente la he leído con mucho cuidado y estoy de acuerdo con nuestro Departamento de Estilística. Amigo mío, usted se ha despeñado. Un error imperdonable, elemental... ¡Su carta ha perdido al sujeto!... No se preocupe, esto suele pasar... Nuestros expertos lo denominan error por ofuscamiento. Yo para serle sincero, califico ésta perdida del sujeto con más severidad. Usted ha cometido el error del testarudo. ¿No haberse dado cuenta de la pérdida del sujeto, porque me imagino que usted relee y corrige su carta antes de mandarla? En fin... no se preocupe. Su problema tiene solución... Lo que más me agrada –se lo digo de manera confidencial- es la inutilidad y obsesión del contenido. Una de las virtudes más caras de éste Centro, se encuentra precisamente en las cartas que nos dan a entender la inutilidad de la escritura, la obsesión en sí misma, la pérdida total de cualquier interés que no sea escribir. Egoísmo fascinante, ¿no cree usted?...

Conmovido por sus palabras, el señor L. sacó su libreta de apuntes y escribió con gran soltura: “obsesión más inutilidad, igual a escritura. La escritura es directamente proporcional al egoísmo que la provoca”. Guardó su libreta y continuó en tono familiar:

-¡Sí usted supiera la cantidad de cartas que he leído! Se sorprendería, se lo aseguro. En mis cuarenta años de servicio, he visto desaparecer familias enteras, ¿digo familias? Generaciones se han perdido por una obsesión. Mundos se inventan y se destruyen al mismo tiempo. Suicidios, abandonos, homicidios. La relación humana pierde sentido. ¡Imagínese! Y esto lo sabe mejor que yo, que de buenas a primeras un individuo lo deje todo: esposa, familia, amigos, trabajo; porque decide que la única finalidad de su existencia se encuentra en escribir sus propias cartas, pensar que el mundo sólo le pertenece al escribirlo... Usted se preguntará ¿cuáles son los temas más frecuentes?. No existe respuesta. Me he encontrado, desde la transformación de un individuo por tener una piedra en el zapato, hasta la perdida total de la identidad. Nada se escapa a la obsesión amigo mío... nada. Según veo en su expediente, usted ha enviado treinta cartas. Debe estar tranquilo, su existencia no es tan inútil... Sólo me resta recordarle que a la mayor brevedad posible, le enviaremos por escrito el estado que guardo nuestro Centro; los éxitos y proyectos para éste año; la lista de todos lo asociados, así como de sus direcciones.
La carta rechazada no se la podemos entregar en éste momento, usted la recibirá junto con otra, donde se amplía nítidamente el motivo del rechazo... Quiero ofrecerle de nuevo la disculpa de nuestra Mesa Directiva y la mía en lo personal, por haberlo citado a través de un telegrama. Le aseguro que no se repetirá.

El hombre del impermeable se alejó muy despacio, mientras fijaba en su memoria la imagen del frasco de porcelana, que obsesivamente contempló todo el tiempo.
Con una satisfacción refulgente, el señor L. arregló los papeles de su escritorio, limpió su monóculo y presionó el botón del conmutador.

- Señorita, haga pasar al expediente dieciocho... ¿No me escucha?... Que pase el expediente dieciocho.
- ¿Qué nombre?
El mundo estalló en los oídos del señor L. tiró el monóculo, derramó la miel sobre el escritorio.

-¿Cómo es posible que corrompa la razón de ser de nuestro Centro? Es inconcebible... ¿Quién la contrató?... Lo que importa señorita, escúchelo bien, lo que importa en éste Centro no son los individuos, mucho menos sus nombres. Grábeselo señorita, lo que importa son las cartas... únicamente las cartas.
Sergio Astorga.

Acuarela/papel 56 x 76 cm.

jueves, 9 de julio de 2009

Amor Bovino

Si alguien dice amor lo dice porque ya no pude cifrar sus asombros en otra palabra, donde la contradicción ha sustituido el contacto y las interrogaciones ya no son respondidas por los dedos.
Siempre detrás, oliendo el nombre anónimo, el mismo desde que se anego el deseo.
Es un gueto de usura, como si la mínima alusión a la ternura fuera un rito clausurado por el vigor, por la potencia vulgar, por la asesina cicatriz del macho.
Pastueña, risueña, con esos ojos domésticos, con las ancas anchas y la ubre dispuesta. Y esa pesuña fina, y el lomo colorado gracias a la herencia del látigo y la espera. Como bulto que echa andar, enciendes aquella flama que dicen dar abrigo. Tu cencerro anuncia tu desgracia y dejas ver tu costado abierto. Obediente, arrebañada, quieta en tu estirpe, ya sólo muge aquel canto independiente entre olivares olvidado.
Preñada toda, nodriza ya de agria leche. Áspera de cara, tu séquito mana en la llanura.
¿Será este el amor que nos contaron? ¿No hay cólera en el macho, al ver tanta miseria de bravura?
En el amor bovino hay cuerpos abiertos en canal, vísceras blancas y bendiciones que suplican continuar la buena vida de la prole.
Sergio Astorga

Acuarela/papel 20 x 30 cm

martes, 7 de julio de 2009

Fuegos de Independencia

Un cuatro de julio de rostro diferente, aquí en estas tierras, en un tiempo, trece colonias inglesas, declararon su Independencia de la Gran Bretaña. Ese fue el comienzo de lo que ha sido un Imperio y todos los caminos del día anunciaban su celebración.
Aquí en Los Álamos, alejados de las grandes urbes, subidos en la meseta de Pajarito, rodeados de cañadas y del acelerador de neutrones imantando furibundas velocidades, podemos ver algunas banderas en las puertas de las casas o en los jardines, discreción, reserva, mesura ¿indiferencia? Nada que pudiera parecer jubilo, algarabía, un adusto deseo de rememorar. Sí, así es en los Álamos, como si todos los doctorados que lo habitan buscaran la discreción, la confirmación que la independencia, la democracia y los derechos ganados ya no tienen vuelta atrás.
Leemos un anuncio en el Banco: celebración del cuatro julio en White Rock, fuegos de artificio, desde las dos de la tarde puede llegar y realizar su picknick y a las nueve de la noche comienza el espectáculo de luces “made” in China o Taiwán, tal vez.

White Rock esta a unas 10 millas de los Álamos, es una zona habitacional rodeada de las Montañas de Jemez, con el río Grande pasando hacia el sur. Es una ciudad que se reconstruyo en el año de 1963, existe un gran cañón con vistas esplendidas y en algunas zonas se puede encontrar prehistóricos petroglifos.


Decidimos asistir, con la ventaja de que podíamos dejar el automóvil en el estacionamiento (explanada abierta) de la Universidad de New México y tomar el Atomic City Transit. Este transporte es completamente gratis, diariamente recorre la ciudad de los Álamos por diferentes rutas y con paradas específicas, así que tranquilamente podíamos tomar el transporte de ida y regreso sin ninguna dificultad.
A las cinco de la tarde llegamos, nos dieron agua, un mapa y subimos al camión, todo gratis y no por ser un día especial, esto es todos los días, el servicio es inmejorable.
La celebración sería en el Overlook Park, un complejo que contiene varios campos deportivos, de beisbol y futbol. Al llegar pagamos cinco dólares por adulto y niños menores de 12 años gratis, todo el dinero recaudado de la entrada estaría destinado a una institución (no se cual).


Alrededor de una gran explanada con un césped (pasto) fuerte, saludable y de un verde intenso, había enormes juegos inflables para los niños: castillos, cocodrilos, dinosauros; en otra sección había comida (hamburguesas, hot dogs, para variar) palomitas, café, limonada y papas fritas con mostaza y salsa de tomate y un grupo de rock bastante bueno que tocaría hasta el comienzo de los fuegos de pirotecnia. Pian pianito fue llegando la gente de todas la edades, principalmente norteamericanos o recientes ciudadanos, con sillas, cobijas (cobertores), chamarras y cachuchas, unas nubes negras coqueteaban con la montaña presagiando, si no llegaban a un acuerdo natural, una lluvia despiadada.



A las nueve de la noche empieza a izarse la bandera norteamericana y la cantante de rock pide que nos pongamos en pie para comenzar, a capela, a entonar el himno nacional. Sin estridencias patrióticas, ni enjundias nacionalistas todos a media voz cantaban el himno, más con respeto que con fervor, con una civilidad extraña para mí, acostumbrado al 15 de septiembre en el zócalo de la Ciudad de México, que entre gritos, trompetas, matracas, sombreros, enchiladas, pozole y quesadillas se conmemora una independencia que sólo ha dejado sangre derramada, arguende y mucho desparpajo, y para no desentonar con la crisis de la época 40 millones de mexicanos en pobreza, en fin, territorios, historias distintas al parecer irreconciliables. Al término del himno, todos volvemos a sentarnos o a recostarnos en el “field” y los primeros multicolores fuegos surcan el espacio, el cielo centellea, un cielo azul adormecido despierta ante el tronar radial del artificio, una y otra vez, buscando en la estampida formas que remedan células vitales o galaxias nacientes o moribundas, el grupo de rock deja el paso a música sinfónica, tal vez Aaron Copland y música de la época del siglo dieciocho, algunas sutiles flautas aludiendo a marchas militares. En tanto el cielo seguía invadido de fulgores, la noche llegaba con un frío de independencia entre los perfiles de las montañas. Así continuó por media hora, ninguna exclamación, ninguna figura, todos los fuegos saliendo del mismo lugar, inamovibles, eficientes, pulcros. Ningún discurso por fortuna, ninguna alusión patriótica, ningún grito, ningún desmán y de repente un múltiple estallido de rojos verdes y naranjas daba por terminada la celebración con la independencia de ánimo de los asistentes.
Todos ordenadamente, con la sonrisa, campante de los asistentes, se dirigían a sus autos o a la parada del Aromic City Transit que ya nos esperaban en fila para que las personas lo ocuparan, no sin antes los encargados del “operativo” contaran a las personas que podían subir a cada camión. No hay empujones, malas caras, como si la celebración fuera un acto de tranquilo y bienhechor recuerdo.
Es bueno, dicen, que la democracia exista y en caravana nos subamos al tren.
Al matriz de las vitrinas, a las fuentes del átomo que renace; a las galerías de de los espejos, donde se reflejan las ruedas del progreso ¿y si nos miramos libres nos es extraño el cielo?
¿En que banca del parque piensas tu ciudad, tu país, tu estatua de la libertad, tu ángel de la dependencia? ¿En que túnel está la mayoría de edad de la cultura, en que ardor intelectual se detienen los derechos humanos; cuantos destellos de bienestar en los saldos de temporada?
Si nos encontramos, tal vez independientes, tal vez nos demos la mano o la espalda pero nos damos.
Por hoy guardamos las banderas de papel. Así, así es el abarrote.
Sergio Astorga

martes, 30 de junio de 2009

Crónica de Sabor

Ustedes disculparan la tardanza y el arrempujón pero si vieran como quedaron las ollas y la cocina, ya estarían consultando con el dermatólogo: piedra pómez, lejía, arena, fibras de origen vario para tratar de que la limpieza volviera a este Abarrote.
Después de estas higiénicas actividades les cuento que nunca en estas tierras fue vista tal algarabía de estómagos y pupilas luminosas, atracándose de sabrosas viandas.
La ciudad de Los Álamos, hace unos días cumplió 60 años de su fundación, sí, en tierras prehistóricas, sólo 60 años. Como saben la ciudad se gestó al unísono del proyecto Manhattan de explosivos y carniceros resultados. Con independencia al desarrollo científico y tecnológico que tuvo desde su origen, Los Álamos fue y es, un panal de mentes y ciudadanías, formas y hábitos de todo el mundo conviven desde su inicio. De ahí la relevancia de éste primer encuentro de sabores.
Les platico como comenzó el proyecto: una buena mañana -y era buena: luminoso sol calentando el viento sonoro que bajaba de la montaña- Cindy Eaton, nuestra profesora de inglés del programa para adultos en la Universidad de Nuevo México Campus los Álamos (las clases son gratis, sí, !free!) nos preguntó si queríamos hacer algo en el verano y entre dimes y diretes surgió la idea de hacer un encuentro gastronómico. Elba y este abarrotero, acostumbrados a soñar sin que nos paguen, comenzamos a animar el cotarro. Elba Reyes es mexicana, oriunda del Estado de Oaxaca, Diseñadora Industrial y Gráfica de profesión, casada con varón, nacido en Colombia, nacionalizado mexicano, egresado de la UNAM y que realiza un post-doctorado en el LANL (Laboratorio Nacional de los Álamos). Comenzaron sin pudor las sugerencias: porque no hacemos un platillo por país, que tal si rifamos un cuadro para motivar; que tal si hacemos un pequeño libro de recetas, que tal si ponemos música de los países participantes; qué tal si con el logotipo lo imprimimos en un delantal, que tal si hacemos dos muñecos que estén a la entrada invitando. Cindy apuntaba en su cuaderno, ¿para cuantas personas seria la comida? Cindy responde, yo creo que mínimo cien, ¿Cien? ¿Hacer comida para cien personas? Se asusta la coreana que al final de cuentas no participo, a coro contestamos que sería una probadita, un “taste”. Sin tomar en cuenta los temores seguimos en el ensueño. Teníamos dos opciones: el Senior Center (Casa Hogar) o el Fuller Lodge faltaba el día y la hora, se acordó cobrar la entrada y todo lo ganado serviría para donarlo a una institución. Con esas vaguedades terminó la clase (martes de 9 a 11 am) pensamos que todo quedaría en un ejercicio de buenos propósitos. Por la tarde noche recibo un correo electrónico de Cindy que la Universidad quedó encantada y que el Fuller Lodge también y que se realizaría en la sala principal el 13 de junio, faltando la hora por decidir.
En la siguiente clase (jueves, mismo horario) nos enteramos que el Council (concejo de gobierno de los Álamos) fascinado con la idea había donado 1 500 dólares para gastos. Por lo tanto los gastos de la comida estaban resueltos y sólo faltaba saber cuántas personas participarían en esta sabrosa actividad. Elba quedó encargada de realizar el logotipo, la invitación y el libro de recetas, y éste abarrotero realizar el cuadro de donación y que al final fue subastado (acuarela políptico) dos muñecos para las entrada, música de los países, independientemente de ayudar en la elaboración y atención de puesto de comida respectivo a tu país. Tuvimos que hacer una pausa de dos semanas (estamos hablando que todo comenzó el 12 de mayo) porque Cindy tenía que hacer un viaje a Alaska, Elba a Illinois y éste abarrote tenía que ir y regresar de knoxville, Tennessee.
Al regreso la incertidumbre se alzaba como regenta inapelable, sólo teníamos la participación de cinco países confirmados y la noticia de que tendríamos Elba y este abarrotero una entrevista en el Álamos Monitor, periódico local para difundir el acontecimiento y el inconveniente de que hacer un anuncio con el logotipo y las fechas del evento de 120 cm. X 200 cm. impreso y a color, para colgarlo en el puente peatonal de Daimond Road, costaba 300 dólares, lo que mermaba nuestro presupuesto; este abarrote tenia manta de algodón en rollo para futuros cuadros en acrílico, así que terminamos haciendo la manta en esta su casa de Alabama Ave.
Poco a poco se fueron uniendo países y patrocinadores. El único centro comercial de los Álamos (Smith’s) donó el 50% en la compra de todos los alimentos que fueran necesarios para la elaboración de los platillos, restaurantes prestaron manteles, mesas para calentar, cucharas, platos, café. Toda la comunidad que fue requerida participo gustosamente.


Al final teníamos un gran menú con 16 países participantes y la esperanza de que no quedáramos con las ollas repletas de comida.
(Si algún Antojadizo o Antojadiza quiere la receta de alguno(os) de los platillos del menú que aparece, con gusto éste abarrote se los envía por correo electrónico)


El 13 de junio a la una treinta de la tarde empezaron a llegar las viandas con sus respectivas nacionalidades, en la sala principal estaban
distribuidas las mesas y en cada mesas dos países con la comida respectiva. A las dos de la tarde comenzaron a llegar los primeros atónitos habitantes de los Álamos, científicos y no científicos, niños de todos los colores y sabores no acreditaban que por 15 dólares los adultos y 5 dolaritos los niños mayores de 6 años pudieran darse un atracón internacional.


En la entrada estaba una mesa donde se pagaba, se daba un plato con el menú y a mover el bigote y a resoplar con tanta y variada fiesta de olores y sabores. Por fortuna más de 200 personas desfilaron por las mesas, y las cazuelas, ollas, panelas, platos, platones, platitos, tazas, fueron perdiendo peso conforme avanzaban las sonrisas del buen provecho.

Todo el dinero recaudado por la venta de comida, acuarela, delantales y un pequeño recetario fue donado íntegramente a Relay for Life Los Álamos, (http://www.relayforlife.org/relay/) Sociedad Americana contra el Cáncer. Institución ejemplar cuyos voluntarios colaboraron entusiastamente ayudando el día del Taste, en la entrada, en la subasta del cuadro y en el apoyo en las mesas, preocupados por si faltaban platos, servilletas, agua y por supuesto atentas con el bicarbonato en ristre por eso de cualquier indigestión fuera de programa.
La tarde satisfecha como aquellos angelitos barrigones en los cuadros de la apertura de la Gloria, el primer encuentro de sabores terminaba con una sensación contradictoria: mientras un capitalismo comunitario convivía plácidamente, contrastaba con el capitalismo feroz y los ciento cincuenta años de prisión a Madoff por una estafa de 50 mil millones de dólares.
Así es el Abarrote.
Sergio Astorga
Acuarela/papel donación Taste 09

sábado, 13 de junio de 2009

Taste of Los Alamos


Esta semana como se habrán dado cuenta El Abarrote ha estado abierto las veinticuatro horas y este sábado culmina la semana con el Primer encuentro de Sabores en los Álamos.
En los Álamos residen ciudadanos de todo el mundo, y por ese motivo se realiza una muestra gastronómica. Este abarrote participa en la organización ya que la idea surgio en la Universidad, donde intento aprender ingles.
Ya les contaré los pormenores el próximo domingo. Por lo pronto les dejo la invitación y a Pepe cocinero que es uno de los muñecos que estarán en la muestra.
Si no pueden llegar no se preocupen yo les cuento.
Sergio Astorga

miércoles, 10 de junio de 2009

UNAM Principe de Asturias

Ustedes disculparan pero este Abarrote no puede dejar pasar el día sin celebrar el otorgamiento del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009 a la Universidad Nacional Autónoma de México, este abarrotero antes de estar detrás del mostrador se pasó media vida en esta casa de estudios, como estudiante en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y después 12 años dando clases de Dibujo y casi cuatro años estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras.
Conozco sus virtudes y debilidades y lo difícil que resulta su labor académica ante la mediocridad de los llamados poderes fácticos.

No tengo birrete pero el mejor Cachun de mi garganta retumba desde los Álamos.

Por un Abarrote con memoria.
Brindemos.
Sergio Astorga

miércoles, 3 de junio de 2009

Visión Femenina


Una visión femenina siempre abre horizontes y pausas, así que este abarrote detiene su carrera por la Interestatal 40, para participarles que Maribel Romero, del blog Ocurrió en Febrero que les recomiendo ampliamente http://ocurrienfebrero.blogspot.com/
tuvo la generosidad de hacerme una entrevista y lo que es mas admirable todavía, tuvo las agallas de publicarla.

Los invito a conocer el blog de Maribel, sobre todos sus microcuentos, y también a leer la entrevista en la revista cibernética Visión Femenina donde se ha publicado:


Gracias por su benevolencia y como todo buen abarrote que se respete tiene que terminar con la celebre frase: Gracias por su preferencia, regrese pronto.
Sergio Astorga

martes, 26 de mayo de 2009

Amarillo I 40

Andar también es perseguir la sombra que nos precede, de todos los que pasaron, una manada de ojos, y muchos nombres que se enturbiaron con distancia y pensaron llegar a su destino. No querían saber que el tiempo es el círculo que vuelve, que regresa y astilla la ceremonia de los huesos que aquí están enterrados bajo ésta línea recta, porque aquí también paso la espada y se agrietaron los rostros en este cuerpo raso de Amarillo.

Frugal desayuno y ánimo fresco nos alejaron de Santa Rosa, volvimos a retomar la Interestatal 40 Este con rumbo a Tucumari, para después dirigirnos a Amarillo en el estado de Texas. Pasamos de largo, sólo una flecha blanca y el nombre nos indicaban que Tucumari sería la última población relativamente importante de Nuevo México y entraríamos al estado tejano. Al entrar a Texas tuvimos que adelantar una hora el reloj. En Los Álamos tenemos la hora de la montaña y en la zona del centro tenemos una hora de diferencia y al llegar a Tennesse tendríamos dos horas (hora del Pacífico) en relación al punto de salida.
La ciudad Amarillo, gracias al ferrocarril y a sus condiciones geográficas es un gran centro ganadero tanto de producción como de comercio. Desde finales del siglo XIX, todos los vaqueros llegaban con su ganado para ser comercializado.


El nombre de Amarillo se debido a la cercanía con el lago Amarillo y a las flores que crecen indiferentes a su nombre y colorido.
Enormes praderas que se motean con puntitos negros y castaños, y que poco a poco se van convirtiendo en largos cuernos y anchas ancas indecorosas al los olisqueos del toro.
Grandes y poderosos ranchos se extienden por toda el área; se percibe desarrollo y opulencia, sólo por la extensión de las tierras cultivadas, nosotros seguimos esta intensa línea de la Interestatal 40 y sólo podemos fantasear el cuerpo rico de las fincas.
Esta ciudad es también “La capital del Helio del mundo” al ser una de las regiones más productivas de éste elemento.
A todo galope seguimos de largo sin entrar a la ciudad, y a los lados de la ruta podemos constatar los grandes centros comerciales y esbeltos edificios con sus cristalizados modales que contrastan con algunos graneros de madera abandonados a su erosión a lo largo de la carretera. Sin embargo, en ésta desbocada carrera por la ciudad que fue llamada la “Rosa Amarilla de Texas” tenemos esa sensación de pisar tierras que esconden una entrañable y fatídica historia y que estas praderas y el polvo que se levanta no nos son ajenos. Por aquí también pasó la espada, la cruz y el sincretismo.
Pánfilo de Narváez famoso por su gusto a los atropellos y masacres con los naturales de las tierras conquistadas, comienza su colección de aventuras sangrientas en la isla de Cuba, Fray Bartolomé de las Casas da testimonio de sus delicadezas. En 1518 cuando Hernán Cortés desobedeciendo las ordenes del Gobernador de la isla, Diego Velázquez, zarpa a la conquista de lo que será México, Pánfilo de Narváez es enviado a seguirlo con instrucciones de traerlo vivo o muerto. Al llegar a la Villa Rica de la Vera Cruz es hecho prisionero por
Cortés. Al ser liberado después de dos años regresa a España y el Rey Carlos I lo comisiona para conquistar la Florida con el título de Adelantado. En 1528 llega a la Florida y se interna al territorio en busca de la mítica ciudad del oro, al no encontrarla construye unas barcas y en el delta del Missisipi naufraga, muere y sólo sobreviven Álvar Núñez Cabeza de Vaca y el esclavo bereber Estebanico, probablemente el primer africano en pisar lo que sería Estados Unidos. La primera obra literaria que narra sobre el suroeste Americano es "Naufragios" de Álvar Núñez.
El naufragio ocurre en la isla de Galveston, frente a la costa de Texas y comienza su odisea de ocho años como uno de los primeros europeos en poner pie en el Oeste.




Sabedor de estas historias, Francisco Vázquez de Coronado, natural de Salamanca, España, emprende una expedición en búsqueda de Cíbola la mítica ciudad de oro. Este mito se originó en 1150 cuando los moros conquistaron Mérida, los siete obispos huyeron con las reliquias religiosas y sus tesoros para fundaron siete ciudades que con el paso del tiempo llegaron a tener grandes cantidades de oro.
Este mito revivió en el Nuevo Mundo, Narváez fracasó, pero la ambición tira más que una yunta de bueyes y en 1540 al mando de Francisco Vázquez Coronado, 300 españoles y 1000 naturales, se dice que en su mayoría tlaxcaltecas, recorren sin éxito un basto territorio sin encontrar la mítica ciudad. Vázquez Coronado regresa y muere en la Ciudad de México. Surge de inmediato la pregunta, qué suerte corrieron esos 1000 naturales, muchos morirían, pero muchos quedarían afincados dejando en estos planos amarillos la simiente de costumbres, de comida, de creencias, de idioma, en ésta relación que no acaba de ser asimilada y que corta al este y al oeste en realidades casi antagónicas.

En estos 285 kilómetros que recorremos en el estado de Texas, hay un polvo de memoria inquieto, que al golpe de calor, nos deja ver a lo lejos, el espejismo humano de los tiempos.




La mirada acostumbrada a la roca, al colérico polvo, al seco latido del vacío que como ave de rapiña lanza su vuelo a la llanura, a ese territorio que se esculpe de nada, de vientres lisos, dónde las fronteras no se alcanzan de tan lejanas. Aquí, donde la curvatura de la tierra parece falsa, donde los sonidos viajan y nunca más regresan. Aquí, el vértigo es del plano que se expande, aquí las líneas son ciegas, se las traga la pastura. Aquí, la luz se expande infinita, informe y sólo cuando el sol nace o se oculta volvemos a saber de su nacencia.
Aquí, la intimidad es derrotada con tanto jadeo de planicie y la pegajosa lengua de los bueyes marca el ritmo de las horas. Aquí las paredes son del aire y el rumbo del ferrocarril es el único destino.
Aquí, todo es amarillo, las flores, el aliento, la distancia y la pubertad del verde se muere rumiante en las barrigas.
Temporal del amarillo por aquí pasamos como si fuéramos cuchillo a medio día.

Sergio Astorga

martes, 19 de mayo de 2009

Santa Rosa I 40

Así como si el calor tuviera insomnio, su voz predica la asfixia desde muy temprano y la sed de garganta se apacigua con la vista. Inmensas extensiones de tierra dura, de lomeríos que asoman un verde tímido como un tatuaje mínimo de verdor entre el pardo rojizo nos rodea. En las peñas altivas a pleno rayo, el tímpano se quiebra de silencio.
Allá, la obstinación del horizonte delinea, esculpe los contornos incendiados de las rocas como un collar petrificado. Así la mañana se descuaja y se exprimen las nubes como breña.


La ventaja de tener un pequeño refrigerador en el cuarto del motel es la posibilidad de desayunar con las viandas de tu “hitacate” (alforja). El súper precio no incluía el desayuno.
A luz del día es más fácil tener noción de los lugares y Santa Rosa es un pequeño poblado ubicado al este de Alburquerque, Nuevo México y al oeste de Texas. Este poblado esta asentado cerca del río Pecos. Su historia, como la mayor parte de las poblaciones y ciudades esta íntimamente relacionada con la cultura precolombina, el México colonial, un breve espacio del México independiente y los nativos americanos, así que el mosaico de olores y sabores tiene una riqueza, diametralmente opuesta al este Americanos donde no existió mestizaje; los franceses, ingleses, irlandeses no se distinguen por asimilar cultura, si por imponer y es notoria la diferencia entre el mestizaje de los españoles en México y el extermino por parte de las colonias americanas a los nativos de éstas tierras. Hecho histórico que tiene su marca hasta en las maneras y formas mas simples de la vida cotidiana. Aquí un ejemplo de los muchos que hay, el poblado que nos ocupa se dice que el primer asentamiento europeo (léase español) fue en 1856 y fue llamado Agua Negra Chiquita, como pueden ver por esos años México, ya era un país independiente y posiblemente el español que fundó la ciudad o era criollo o definitivamente mestizo. En 1890 el nombre de Agua Negra Chiquita (un encanto de nombre si me permiten) mudó por el de Santa Rosa en memoria de una capilla que el fundador de la ciudad de nombre Francisco Baca -español o mestizo de cepa, a saber- construyó al recuerdo de su madre. Aquí hay una pequeña confusión, no se sabe si el nombre de rosa, a parte de ser el de su madre, se refiere a las rosas que Juan Diego traía en su sayal y que se convirtieron en la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, lo que da pie a la ironía, puesto que si la capilla fuera en honor de la Virgen de la Macarena o de Nuestra Señora del Pilar, todo quedaba muy europeo, pero el culto a la Virgen de Guadalupe “La Morenita del Tepeyac” es un culto producto del mestizaje. Ejemplos de ninguneo histórico, este abarrote tiene las estanterías repletas. En fin así son los imperios.
Otro de los atractivos de Santa Rosa es la cantidad de lagos naturales, extraño para el clima semidesértico de la zona.


Aquí en Santa Rosa también se desarrolla la historia típicamente americana, por aquí pasa la legendaria Ruta 66 y se filmó la escena
del tren a la puesta de sol en el puente del ferrocarril del Río Pecos, la película fue dirigida por John Ford y actuada por Henry Fonda. Como ya recordaron esta película está basada en la novela de John Steinbeck “Las uvas de la ira”. La novela es la odisea o el éxodo desde Oklahoma de los jornaleros agrícolas en la gran depresión y es precisamente por la “Carretera Madre” (The Mother Road) como le llamó Steinbeck a la Ruta 66 por donde cruzaron del este a oeste hasta las Californias.
La Ruta 66 o La Calle Principal de América (The Main Street of America) como también es llamada, se estableció el 11 de noviembre de 1926 aunque se empezó a señalizar al año siguiente. La ruta original corría desde Chicago (Illinois) Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California, hasta finalizar en Los Ángeles con un recorrido total de 2,448 millas(3,939 km). Múltiples arreglos, cambios de trazado, subidas y bajadas sufrió durante sus años de vida, y vida fue lo que desarrolló a lo largo de esta ruta, las poblaciones migrantes enriquecieron las ciudades, el comercio y la comunicación de grupos humanos, así como el surgimiento de la comida rápida, los moteles, gasolineras y en la gran depresión unió el nacimiento y la puesta de sol por un camino. Todavía el día de hoy se puede recorrer la Ruta 66 en un 80 por ciento.
La verdadera unión del este y el oeste llego en los años cincuentas, cuando se pensó en construir la Interestatal 40 que corre desde California en el este y termina (a finales de 1980) en la ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte. El periodista Charles Kuralt afirmó:
"Thanks to the interstate highway system, it is now possible to travel from coast to coast without seeing anything" (Gracias a al sistema de carretera interestatal, ahora es posible viajar de costa a costa sin ver nada) y es verdad uno puede ir del pacífico al atlántico sin entrar a las ciudades, con una pulcritud que contradice el parar a reabastecerse de humana discordia o compañía.
Con esta sensación de largura en la distancia continuamos nuestro viaje para entrar a la gran planicie texana y otear los ranchos, donde la pastura espera la respiración hambrienta del ganado.


El aire crece como espiga en la intemperie.
Como torreones, hechos para la paz geológica, por los riscos se dispersan el germen de roca y arena y los manantiales del calor sumergen el hostil dardo de fuego en las costillas. Aquí, las líneas paralelas no descansan, y las lámparas terrestres las recorren como si fueran el espinazo nocturno del camino.
En esta pétrea permanencia, de repente, un sobresalto de llanura y olores de majada que se imponen. Son fronteras ahora de los ojos: los belfos, la rumiante paciencia que digiere y la sorda e incivil mirada del ganado.
La tarde se vuelve a quebrar. La rueda celebra su descanso. Llegan galopando los vaqueros del sueño y llevan las cabezas de la noche a beber al arroyo con el simple chasquido de la voz para evitar una estampida.
Sergio Astorga

jueves, 14 de mayo de 2009

Viaje por la I 40

Usar los caminos es extender el rostro de las cosas y sentir que el movimiento circular de la tierra nos predispone, en aparente línea recta, a tejer la promesa vaga del encuentro.
Al alba, se rescata el mito de la salida en caravana, y el tiempo devora la distancia como si fuera un depredador de mansedumbres.
Así como el vaho de las antiguas bestias que cruzaron los caminos, el sol, como naranjo pletórico en su esfera, enmarca la inconsciente emoción de copular el trayecto con el asombro de lo nuevo.
Una serpiente de asfalto, carbonizada, nos sale al
encuentro y es opulenta la claridad de la tarde.


Sí, sigue intacta la sensación del nervio tenso, la incertidumbre de los lugares por ver; la energía apenas contenida y el suplicio de contar con terca parcimonia estas remembranzas caminadas.
Esta ausencia, no fue por falta de antojos, sino por exceso de ellos. Algo me decía que mayo era de vuelo y el calendario así lo atestigua.
Este Abarrote como saben, tiene su sede, no sé por cuanto tiempo, en la ciudad de Los Álamos, Nuevo México, en los Estados Unidos y fuimos invitados, bueno, fue invitada la dueña del Abarrote -yo sólo soy el que levanta y cierra la cortina y atiende a su estimable clientela- a dar una conferencia sobre la investigación que realiza en el LANL sobre ligas de materiales y almacenamiento de hidrógeno en la ciudad de Knoxville en el estado de Tennessee.
Un largo viaje de ida y vuelta que sumarian 4 828 kilómetros (3000millas) aproximadamente de oeste (west) a este (east) atravesando Nuevo México, Texas, Oklahoma, Arkansas, Tennessee (Knoxville se encuentra muy cerca de Carolina del Norte).


Decidimos rentar un auto y aventurarnos a mirar metro a metro. Rentamos por ocho días, seguro incluido, por 350 dólares un automóvil Chevrolet, marca símbolo de la industria automotriz perteneciente a la General Motors (hoy en severa crisis) tanto así que se llegó a decirse en un eslogan famoso “lo que es bueno para la Chevrolet es bueno para Estados Unidos”. El auto era prácticamente nuevo, con la ventaja de que el costo no tiene límite de kilometraje, sería el potro azul cobalto que nos llevaría del oeste al este.
Decidimos salir el viernes por la tarde, preparamos el itinerario de viaje: el primer día saldríamos de los Álamos con rumbo a Santa Fe, (capital de Nuevo México) en Santa Fe teníamos dos hipótesis: seguir por la 25 sur (south) hasta Alburquerque y de ahí tomar la interestatal 40 o tomar un atajo que nos ahorraría una hora de camino, y tomando en cuenta la distancia este ahorro tenía su valor nada despreciable.
Aquí me gustaría poner en el mostrador de éste abarrote una pequeña reflexión sobre como el trazado de los caminos perfila la psicología de una nación, un ánimo, una manera de solucionar, en estos cuatro mil kilómetros no hubo un solo engaño en la señalización de la ruta a seguir, claro el territorio ayuda, es un trazado limpio y plano, conducir fue un verdadero placer, si el máximo de velocidad era 75 o 65 millas por hora el 90% de los conductores respetaba y oh sorpresa para mí los camioneros (traileros) respetuosos e impecables en su conducción. Y miren que el sindicato de los traileros es uno de los más grandes y poderosos de Estados Unidos. Ustedes saben que yo nací en la Ciudad de México donde conducir es un acto de arrojo, de paciencia y habilidad y donde uno se enfrenta a las “peseras” (transporte privado de pasajeros) en donde el riego de ser arroyado ya como conductor, peatón o pasajero es constante, pues pensé que en la escala humana no había conductores más salvajes e indiferentes del respeto a la vida del otro hasta que llegué a Portugal, donde conducir en la ciudad o en las carreteras es una experiencia traumática, prepotencia, machismo, incivilidad absoluta, no he sentido mayor estrés y miedo que en esos caminos, si la velocidad máxima son 120 kilómetros uno es rebasado por la derecha o izquierda, no importa por donde, al doble de esa velocidad permitida y ni hablar de las señalizaciones, uno puede encontrar las flechas señalando al infinito y uno no sabe si indica derecha o izquierda o cielo. Sé que mis amigos de España querrán ser mencionados y les puedo decir que ya atravesé la península desde Oporto hasta Barcelona y el único incidente a contar fue la impaciencia e insolencia de los camioneros, que prácticamente te avientan su camión encima de tu auto. Interesantes maneras y actitudes
iremos encontrando a lo largo del camino.


Pues a las cinco y media de la tarde del viernes primero de mayo, decidimos emprender el viaje utilizando el atajo, en cualquiera de las dos rutas teníamos que llegar a Santa Fe, y de ahí tomamos la 25 norte con rumbo a las Vegas, Nuevo México, no confundir con Las Vegas en el estado de Nevada, al llegar a la 285 sur salimos en la 290 llamada Clines Cornes y de ahí hasta conectar con la Interestatal 40 que nos llevaría hasta Knoxville. Después de tres horas de camino y para no conducir de noche decidimos parar en Santa Rosa, Nuevo México en el motel Super 10, una noche por 36 dólares, estupendo.
Mañana muy temprano le seguimos dando al abarrote.

Al golpe del cansancio, cuando el olor del asfalto se confunde con el olor de hembra que la noche trae, llega el momento de parar y dejar que el camino descanse de nuestras ganas por llegar a nuestro indescifrable destino. El ojo de la carretera se cierra y en las montañas se va enfriando el calor desértico y los cuervos se confunden con el hueco que queda cuando se pone el sol. Sólo el tiempo parece que ha quedado inmóvil, aquí en este cuarto, se me vienen un tropel de caminos y el desorden del aquí me duerme.
Sergio Astorga

miércoles, 29 de abril de 2009

Epitafio

Duermevela. Fina luz
que te envuelve, que se muerde
en la voz: en el ronquido
infinito de la muerte.

Horas serenas de tierra
mojada; lira preñada,
mineral eterno: fibra
tensa de mi hueso.

Eso que se empolva es
el cerebro; desnudez
morena que se abra paso


como almendro, como nuez:
en el enjambre sublime
de ser pus en lo terreno.


Sergio Astorga
Acuarela/papael 20 x 30 cm

lunes, 27 de abril de 2009

Nocturno

Aguas nocturnas
de los olores ciegos.

No se lo que hice.
No se lo que pago.

Un dolor con nombre.
Luz de los reflejos.

Acido sueño que agoniza.

Estúpida frialdad en tibio lecho.

Sergio Astorga

Tinta china/papel 30 x 55 cm.

viernes, 24 de abril de 2009

Aniversario

El día de hoy cumplen un año estos Antojos y toda mi familia, siempre tan unida cuando de festejos se trata, se arrejuntan a la celebración desde sus distintos reinos y temperamentos; han llegado para tomarse la fotografía, algunos de ustedes ya conocen la parte mamífera de mi ascendencia y es de notar ahora la llegada intempestiva, tal vez por ser primavera de la prima Marcela, mariposita de ligeras vestimentas y ademanes. También llegó la Teresa, la venadita, mujer en segundas nupcias del tío Casimiro, se dice que río arriba el tío fue literalmente venadeado, eso de reincidir no ha sido bien visto por la comunidad de pezuña fina.
En éste primer aniversario me congratulo al presentarles a mi tío abuelo Rosendo, coleóptero de los que quedan pocos, por su agilidad elusiva, ha escapado de las más finas y ensalivadas lenguas del estanque, es un admirado veterano y leyenda viviente.
Al tecolote no lo conozco pero por su comportamiento taciturno e indiferente, de seguro será el amigote de Jacinta, la cotorra media hermana de la Tía Eduviges, la que murió de olvido, esta Jacinta por culpa de un mal querer que la trajo de un ala durante cinco años es una chillona insoportable, pero simpática, puede contarte las historias más graciosas del reino de la pluma.
Antes que la prima Lourdes, nos interrumpa con sus dolores jirafales de cuello, quiero agradecer a todos y todas su esplendida compañía a lo largo de este año, su lectura atenta, crítica y cariñosa y que esta antojadera de escribir y de dibujar me la aguanten y celebren.
Se me antoja tanto su compañía que pretendo seguir dándoles lata.
Por todos los reinos gracias.
Un abrazo amoroso que se les antoje.
Sergio Astorga



Acuarela/papel 20 x 30 cm.

miércoles, 22 de abril de 2009

Hacer amor

Hacer el amor
es también guardar tu ropa,
Lavar la loza.
Buscar la forma en la sábana caliente
e imaginar que te poseo.

Hacer el amor es también
el silencio en tu recuerdo
y llenar un mundo con la imagen.
Hacer el amor es no decirte
que muero a veces de tanto que deseo,
y un mal día o mala noche
es una llaga que sangra,
que lacera.

Hacer el amor, amor,
también es fracasar cuando te veo.
Sergio Astorga

Acuarela/papel 30 x 50 cm.

martes, 21 de abril de 2009

Patrias

PARA UNA PATRIA

Trino
blanco,
tranaco
fino.

Sino
franco,
manco
tino.

Pierdes
verdes
tersos.

Subes
nubes:
versos.





MISMA PATRIA
Soñarte
eriza,
hechiza.
No amarte.

Mirarte
plomiza,
ceniza.
Dejarte.

Podrida:
palabras
te labras.

Vencida
amagas:
te apagas.


Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm