miércoles, 8 de noviembre de 2017

Calendario 2018


Sepan cuantos vean, lean, escuchen por los confines de sus territorios, que ha salido el Calendario: “La Tinta de los Antojos 2018”.  
Cocido a mano, un librito a todo color (a todo dar) que puede servir de agenda, ya que cada mes trae un hoja en blanco para que usted apunte sus citas, aforismos, mandados o hasta un haikú, si así lo demanda su día.

Usted lo puede adquirir por los medios ya conocidos, o sea, diciendo: Sí, lo quiero!!!!. Con la ventaja que lo tenemos en tres idiomas tres: Español. Portugués e Inglés.

Lo enviamos por correo sin costo alguno a todas las partes del mundanal mundo.
Recuerde que no tenemos sucursales. No espere, al mal paso darle prisa.

Este charro o el Sr. Rubalcaba, que todavía lo mantengo por piedad como Gerente, lo atenderemos con la mayor cortesía que nos ha llegado desde nacencia.

Cuántos le damos, Güerita!
Caballero!  
Calienteitos!!! 
No deje que se enfríen. 

martes, 7 de noviembre de 2017

Un aquí


Aquí, donde la pureza hace nido
los reflejos se atan con hilos frescos.
Hubo días de muelles pegajosos,
hostiles, tambaleantes en tierra.

Contar es mil voces:
imágenes borrosas en los cuerpos
rituales que se repiten como el humo,
como el calor en esa madeja de voces.

La pureza tiene alas transparentes
y huesos sólidos. Venérias de silencio.
Tal vez la huella es el aliento,
ese desfile de hilos que laten y dan forma.

El suelo es frío como la plegaria,
un vacío de azar sin líneas en la mano, 
un repleto mirar enloquecido 
y mucho aire puro en las esquinas.

La orilla de tu cuerpo es la línea alta
de un horizonte de fragmentos
con esa piel delirante de estaciones
en el vértigo de sábanas blancas.

Donde la pureza hace nido,
el mismo espejo repetido
de tantos versos dichos.
Sin pudor, los desechos cambian.

lunes, 6 de noviembre de 2017

domingo, 5 de noviembre de 2017

La eme en mi


Fenicia por parte de arcilla y de piedra por parte egipcia. Es una bilabial, como si estuviera preñada por dos olas marinas. Se esconde cuando la tempestad de las explosivas quieren aparecer en escena. Ella se mueve como el agua, sube y baja con suavidad. Marea de tanto ritmo. Otros que han visto como se erosiona el paisaje, dicen que tiene forma de cerro donde se columpia el aire.
Hace muchos años tuvo una gemela, ella afirmaba que era griega, pero de diferente padre. Mitote grande, así que mas vale no meterse en líos de familia porque podemos extraviarnos en los sonidos.
Su cuerpo es como el carrizo, esbelto y flexible. Claro, gusta de la vanidad y no hay moda que pase de largo. Desde el barroco hasta el enteco minimalista. Siempre ataviada y elegante luciendo su corpiño, los murmullos se acumulan a su paso.
En ella, es notorio hasta para el lelo, un balbuceo maternal sale de sus entrañas. Todos los niños la buscan para musitar lo que mas adelante serán los nombres de todas las cosas que se acomodan en ese amarre que llaman abecedario.
Hay momentos, que en consonancia con sus vecinas, es un poco nasal. Nada que no podamos modificar si somos metódicos y nos dejamos de melindres.
Ella no gusta de los finales y si los puede evitar lo hace sin que por ello existan malos entendidos.
Una vez me dijo que se sentía latina y que no le importaba que mascullaran chismes de amoríos incumplidos. 
La conozco hace tiempo pero el recuerdo mas vivo lo tengo cuando la sentí respirar pálida como hoja de papel. Melancólica, le dije  de memoria algunos versos. Agradecida, me invito a merendar. Me acuerdo que me dio chocolate caliente molido en un molcajete de piedra. Merodeaban unos mosquitos. Hostigaban tanto, que no le puse atención a lo que me decía. Al día siguiente volví y así lo hice por meses. Muchas veces me sentía maniatado y no sabía responder. Me hablaba de Mesopotamia y de un lugar llamado Mictlan. A pesar de que había poca luz, porque ella decía que la luz directa mortificaba su palidez, su gesto era como de maíz. A veces parecía de mármol, otras de madera. Sostenida en dos piernas macizas sus pasos leves parecían esas estatuas que representan a las musas. Yo sabía que mi gusto por ella era el milagro de juntar los labios. Ella sentía un gran alivio y se acurrucaba muda entre los muros de la casa.

Todo se queda quieto, con la eme queriendo salir de un yo que ha quedado en mi.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Caja chica


¡Qué mundo tan excesivo! se escucha por las calles. Todo se paga. Hasta la desidia. No importa si es con moneda fraccionaria. 

Fotografía: rua de Cedofeita, Porto, Portugal.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Calaca de Abarrotero



Umbrío el templo se queda.
La llama queda encendida.
Se nos fue el abarrotero,
Quiso ser siempre torero.

Le tocó mover las blancas,
el peón cuatro rey avanza,
no contaba con la astucia
negra torre de la parca.

No le importó la suerte.
Como lecho su libreta
con su ingenio fabricada,
y su mortaja: de esteta.

El antojero Astorga
le hace trucos a la nada,
su chanelar no contuvo
el devenir de las almas.

Conquistada la altura
suspiraba por la tierra
sin saber que son de piedra
las flores de sepultura.

El templo ya queda mudo
la campana está colgada;
se nos fue el abarrotero
en una mala jugada.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Noviembre



De nariz grande como árbol con ramas de mil olores, noviembre llega de la penumbra. Se queda en la piel y el aire con su caliente silbido arruga lo que resta del año. Que ya no cante nadie dicen, pero la boca todavía se llena de sol y de cuerpo.
Busquemos otra tonada.

martes, 31 de octubre de 2017

Leo y su barriga


La barriga al viento porque todos los querubines comen ternera celeste. La historia de Leo fue así. Después del atracón, tuvo la desdicha de abrir la boca en demasía entrando por ella un grillo. Dos días de fiebre lo tumbaron. En homenaje lo forraron de bronce y lo pintaron de verde. Lo pusieron al final de las escaleras. A los niños que visitan la casa les cuentan la historia de Leo. Los niños entusiastas, seducidos, salen al jardín a buscar grillos. Con sus bocas abiertas buscan la trascendencia desde pequeños.

Fotografía:A casa da Quinta do Campo Alegre, parte da Faculdade de Ciências, Porto, Portugal.

lunes, 30 de octubre de 2017

Gráfico del día


Al otro lado gravitaba el protex entre neutrinos; los cátodos cósmicos de nuevo cuño y ese garfio de espines vertiginosos. Al desplegarse el espectro, el amentis amaba con esa sed de las rotaciones. El testuz de las gónadas tomaba posición entre las musas de los pólipos de carga negativa. Preso en este sin fin: la vagancia, esa errancia de la materia que no tiene masa y que el gran hueco se lo traga todo. Él, miró como su ego se derretía y un espeso miasma lo postró en un ángulo obtuso. La alta noche transpira en ráfagas como la antigua respiración de Asterix. 
Así es el etcétera del universo y de nada sirve que vociferes con la psiquis, que la longitud de onda no te alcanza.

domingo, 29 de octubre de 2017

La tapia


Tuvieron que tapiar la ventana. Estaban cansados de la entrada de tantas quimeras, basiliscos, centauros, elfos, minotauros, unicornios. No toleraban tanto pelo, en el sillón, en los platos, en la cama, en la regadera. Estaban hartos de tener que llevarse los dedos a la lengua para tirarse esos hirsutos pelambres. 
No todo era intolerable, sentían especial predilección, casi hasta cariño por el dinosaurio que siempre que despertaban estaba ahí, sonriente, con una mirada tan tierna que los derretía.
Alguien les dijo que ese dinosaurio era de Monte Roso. Desde entonces han comprado mapas físico geográficos, geológicos, orográficos, topográficos, tratando de encontrar ese monte. Por desgracia no han tenido fortuna y en consejo familiar decidieron destapar la ventana y tal ves, con un poco de suerte, Odín, el viajero, les podía dar noticia de la ubicación del hogar de su adorado dinosaurio.

Fotografía: rua do Campo Alegre, Porto, Portugal.

sábado, 28 de octubre de 2017

El Serafín soflamado


Antes de que el sol derritiera sus alas, huyó a los rincones donde cuelga el fresco anonimato. Busca desesperadamente unos cubitos de hielo para las ámpulas de sus alas. Esos momentáneos alivios lo hacen decir: ese sufrir de la caída, ha dado a mi organismo tanta vida que no me importa que digas que que te aburro, que no te hago los milagros y que no voy a exhibirme a tus fiestas.
El calentamientos global lo tiene varado, débil, como paloma de carcomido monasterio.
¡Voluntarios del mundo! les pido una plegaria y algunas monedas para que siga vigente este héroe ya sin reino.

viernes, 27 de octubre de 2017

Enclave


Amigos todos, de cuya independencia de pensamiento no tengo duda, me es grato informarles que la revista Enclave, Revista de Creación Literaria  en Español.  Que tiene como objetivo difundir el trabajo literario en español en los Estados Unidos desde Nueva York y, más concretamente, desde la City University of New York (CUNY) ha tenido la deferencia de publicar algunas  microficciones que les invito a leer. 
Mi gratitud a los editores: Nora Glickman y Alejandro Varderi.

jueves, 26 de octubre de 2017

Lobo de fondo


La sombra mortífera aúlla. Ha sido el padre de todos los cánidos. Indócil desde su primer pasado vaga, solitario, en su largo comercio con la luna. El universo es feroz y el reflejo de su cuerpo. Tiene el honor de dudar de los paraísos y de sus colmillos corre la sangre de la historia. 
En el oficio de ver los sonidos primarios hay una sensación de pradera y de instinto de rara suerte. Parece que el tiempo se afirma otra vez en el gutural chillido.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Al mal truco, buena cara


La celebración fue altanera. Con sus catorce años hizo ver mal a su maestro. Llegaron saltarines a la plaza pública, eufóricos. Al ver el infame recibimiento de niños y adultos, el discípulo, aventó los botes de pintura azul que traía en el carrito de los trucos. El maestro, lloraba silencioso al ver que la pesada broma sería el futuro de sus presentaciones. 
Así es la felicidad ajena, le decía el alumno para consolar a su maestro cuando se quitaban los colores de la cara. 

martes, 24 de octubre de 2017

En el estanque una flor


En el estanque el pájaro no pone la pata ni el pico ni el vuelo. Queda hechizado. Ayer le dijeron que el nenúfar saldría a respirar el aire de otoño. Lo voy a repetir: llegó a mi oído el aleteo, nervioso, como suspirando, para que yo la viera. 
Cuánta razón tenía la efímera llama. El pájaro se fue dejando su perfil en contraste con las hojas y esa tibia luz del estanque pasó a esconderse en el musgo. 
Una sensación lírica agoniza por esta líneas. 

Fotografía:Jardim Botânico do Porto, Portugal. 

lunes, 23 de octubre de 2017

La calentura


Estaba la noche enamorada. Ya no se dice esto, pero estaba. Con una nostalgia de expresión como si le fuera dado escribir. Eso pasaba en cierta calle donde la danza y la memoria impura colgaban del número 12. Tocó el timbre y nada obtuvo en respuesta. Se oía fiesta y voces de mujeres aplastadas por el ruido de la calle. Sintió entonces lo que se siente en el bosque, cuando una y otra vez llega de lo lejano, el agudo sonido de las cigarras empalmando su quitina. Antes que lo secara el recuerdo, picoteaba el timbre, zumba que zumba. Nunca le abrieron. Pasada media hora, sintió como le acomodaron la almohada para que no tuviera esas lascivas  compulsiones de la fiebre.

domingo, 22 de octubre de 2017

Ruta fallida


Un hombre avanzó en su circuito interior. En la próxima salida no pudo salir. No pudo rebasar por la derecha. Se afianzó a su amor propio sin saber que era tan escaso que a la mitad del camino se vio en medio del tráfico sin saber que hacer.
Tan fácil que era no salirse de su carril. 

jueves, 19 de octubre de 2017

La Sirena y su credo


Cansada de su afonía decidió operarse el rostro y tener el necesario impacto visual que se requiere en estos días para ser atrayente. Tener cauda ha causado tanta controversia que suscita apatía entre los más nuevos. Sin embargo, ella tiene una fe mitológica envidiable.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Puesta en escena


Todo aquel que camina la ciudad como un texto,  afirma: “El buen teatro por la calle empieza” 


Fotografía: Teatro Carlos Alberto, Porto, Portugal.

lunes, 16 de octubre de 2017

Belleza malograda



José Ramón subió las escaleras con su hermosa gorra, creyéndose el mejor retratista del momento. Ya lo esperaba en su estudio el rostro oval de una mujer de ojos encendidos de un negro sin contornos. Juan Ramón, tomó en sus dedos el carboncillo y trazó en el papel, con trazos hábiles el rostro de la modelo.
Ella me dijo después de estar en pose tres horas, que se sentía traicionada, nunca pensó, me dijo, asistir a tanta torpeza. A la media hora, el retratista comenzó a desgarrar papeles, a sudar copiosamente, la miraba desencajado, jadeante. De repente comenzó a reír, con esa risa inútil, desencantado de su trabajo. No quiso mirar. Ella salió luchando con su propia imagen. Nunca le perdonará esa incapacidad de José Ramón.