viernes, 5 de junio de 2015

Pajareando


Maniático de los cometas sus días eran crudos intentos por verlos pasar. Su cuello voluntarioso, desfallecía después de cinco horas al permanecer rígido porfiando cielo. Más allá del desencanto, es un orgulloso cazador furtivo de pedruscos luminosos. Friolento y testarudo, es un nigromante devoto. Su palidez es la del pájaro que no logra atrapar en su pico la rama para el nido.
Cabizbajo por la experiencia fallida, su candor no se frustra y logra de los vecinos, el respeto.
Si la hormiga se fatiga de cargar la hoja y el mismo sistema solar se agota, tenemos la esperanza de que algún día, un asteroide piadoso haga una pausa y se deje mirar.
Sí alguien tiene entre su conocidos un Merlin, háganle saber que buscamos orientación. Las noches andan sin rumbo y ya nos cansamos de verlo pajarear, como si no hubiese otros universos. 

jueves, 4 de junio de 2015

Rabelo


Ha llegado en la vigilia con su rostro de río; con el reflejo destilado. Saboreando su estela, rebota en mi ojo la fortuna de ver llegar a esos seres intocables. Capitanes, generales anónimos con su banda sonora en los oídos, repitiendo el canto de generaciones pasadas cuando el vino llegaba. 
Contienda de mayúsculas historias. Nada puede llenar las noches si no hay una aventura modelada por la corriente.
El *rabelo llega, y desde la ventana se suspende la cuenta de los días. El vaivén de las palabras salva el recuerdo momentáneo y predilecto. 
El silbato hace puerto por la borda.  

*Rabelo embarcación portuguesa típica del Río Duero, que transportaba el vino. 

Fotografía: Ravelo por o río Douro

miércoles, 3 de junio de 2015

martes, 2 de junio de 2015

Un gesto


El gesto del olvido tiene forma de barrote. Anidaron fugaces fantasías y esas murmuraciones de pan bendito, por cotidiano.
La madera y el metal se funden para romper el vidrio. El reflejo es múltiple y frío, como el hueso blanco.

Fotografía: alguna rua de Porto, Portugal.

lunes, 1 de junio de 2015

Junio


Junio vuelve a nosotros con ese rostro juventino.
La flama crece del centro a sus orillas al sepultar el frío de la neblina. Es por eso que la campana rota se reconstruye en esa sonoridad de bronces nuevos. Los Ángeles del fuego han llegado, déjalos entrar, no traen espinas.

domingo, 31 de mayo de 2015

Guardian


No importa que protejas la llegada de las cartas. El gesto de la letra avanza con noticias evocadoras de encuentros posibles. Recuerda que los pasillos de la memoria son huraños y aunque un león te vigile, hay una brújula que guía el asalto a tu indiferencia.
Se diría que nunca se podrá devorar a la letra que me lleve hasta tus ojos. No hay ley que impida dejar un caudal de sobres con mi nombre en el dorso, y tomar cafe con dos de azúcar mientras espero.

Fotografía: alguna puerta en Porto, Portugal.

sábado, 30 de mayo de 2015

Valva urbana


La concha siempre busca cubrir al posible molusco. Las ciudades tiene el mismo anhelo. El agua, pendenciera desde el origen del mundo, nunca repara en la sed que provoca.
Estaba escrito que del mar venimos y que siempre seremos parásitos del agua por más dura que sea la piedra tallada.
No hagamos olas, que hemos logrado entubar su movimiento.

Fotografía: en algún "recanto" (rincón) de Porto, Portugal.

viernes, 29 de mayo de 2015

Boyante


Una araña de luz se cuela por la claraboya. El aire queda atrapado y ningún ángel puede entrar. Los tecolotes aguardan la noche para romper la telaraña. El día sabe que termina al perder elocuencia.
Algunas imágenes no resisten la avaricia, de tan altas. 

Fotografía: por las ruas de Porto, Portugal.

jueves, 28 de mayo de 2015

Me han dicho


Del muro brota el temblor de un verde. Me han dicho que fue una sombra.
No indaguemos. Así es la charla indiferente en las ciudades.

Fotografía: en alguna pared de Porto,Portugal.

miércoles, 27 de mayo de 2015

En cuanto a ti


En cuanto a ti, puerta, el privilegio que guardas es tan frágil como la palidez de una bienvenida.
Las respuestas siempre han estado cerradas.
No te ufanes. El óxido te cubre.

Fotografía: alguna puerta en las ruas de Porto. 

martes, 26 de mayo de 2015

Ahora pregunto


Ahora me pregunto si la imagen se entrelaza como el humo dejado por la llama.

Fotografía: alguna reja en Porto, Portugal.

lunes, 25 de mayo de 2015

Ahora


Ahora me pregunto que será de aquél nombre grabado en el muro de mi calle.
Huellas. Sólo Huellas.

Fotografía: Ruas de Porto,Portugal.

viernes, 22 de mayo de 2015

Trayecto


No hay instante más largo que esperar la llegada. El pavor tirita y los sudores se acurrucan en la frente. Él, de pie con palabras simples y seguras se aferraba al presente embarque. Pensaba en todo lo que leyó sobre el espíritu y sobre la vecindad de los abrazos. Aferrarse a las palabras, al vino y  al desnudo éxtasis de la ingle. Solo él, sabe como sobrellevar los despojos de la marcha. El gran silencio queda entre los rieles. Siempre las monedas doradas del camino. El olvido de los nombres y la tenaz visión de los encuentros. La memoria más vieja tiene las cenizas exiladas. No existen caballos blancos. Al mismo tiempo las faltas gramaticales y la letra común inscritas en el libro de visitas. Entre el llegar y el partir, sólo nace el amarillo reflejo del camino. Sólo un gran silencio de  vocales en el escenario del billete de ida y vuelta. Se disfrazan los sollozos para que el cadáver de la sonrisa se mezcle con la ofrenda.
Él, tuvo un nombre, que no diré porque esta por llegar a la estación de São Bento. 
Al pie de la letra siempre esta un casa.

Fotografía: metro cruzando el Rio Douro, Porto, Portugal.

jueves, 21 de mayo de 2015

Mensaje


Llegaron las palomas con el aguijón del mensaje. Nunca abrió la ventana. Quería borrar la noticia del mundo. 
Las palomas siguen llegando. Hambrientas.

Fotografía: por la Muralha Fernandina, Porto, Portugal

miércoles, 20 de mayo de 2015

Erguida en bronce


La miró de nuevo con sus vestiduras publicas. La gota de vida del otro lado del jardín: los niños jugando, las hojas de los arboles golpeando al viento. Todo es vano entre él y ella; sólo la pátina entre ellos.
Respetuoso, el metal de la tarde los acompañó para no turbar la intimidad de su encuentro.

Fotografía: Jardins do Palácio de Cristal, Porto, Portugal.

martes, 19 de mayo de 2015

El señor punto y coma


Como hasta de viento el Señor Punto y Coma busca siempre las 10 de la mañana y siempre, con retraso, el reloj de pared de su oficina marca horas torvas e imposibles. El Señor Punto y Coma, descorazonado, a pesar de que el tedio nunca lo abatió, la melancolía se amarraba a su cintura. De origen serrano y de camisa blanca, hablaba con él, de él. Compraba su periódico, sufría las pobrezas y de su alma resbalaba una pregunta: ¿Cuál es, mí tiempo?  Antes de gritar, raspa lo que queda de las horas y con una navaja cambia la etiqueta al día. Ordena su mapa mental, recuerda que su oficio es dar sosiego, dar una pausa, no tan larga, para que transcurra el canto del gallo y el lomo del día no tenga una infancia dolorida. El huevo básico, está seguro a cada parrafada porque viene un querer, que sacude las manecillas de las horas cojas. La salida hay que saberla desde la entrada, en caso contrario, la huida saborea su curvatura.
El Señor Punto y Coma, sin lugar a vacilaciones, es un hombre de su tiempo, sin corbata y con una pena inmensa de saberse innecesario entre tanta interrogante. 
Su anterior vida, es un punto y aparte.


lunes, 18 de mayo de 2015

Radiografía mínima


Calles como semillas quemadas eran las pisadas descalzas. Era la sequía. Eran los andrajos revueltos en polvo. La antigua luz verde de las hojas había muerto. El cacique se tomaba la barriga y reía. Reía cuando miraba los fusilamientos alumbrados por el gas neón. Se escuchaba el rechinar de los esqueletos. Violada de un solo tajo la palabra ya no tenía labios que la nombra. 
Ya son muchos los ausentes. La espiga es roja y nosotros, vivientes, nos reconocemos en nuestras máscaras y tatuajes.

Así es de contundente desde el comienzo. Como un buen micro relato.

sábado, 16 de mayo de 2015

viernes, 15 de mayo de 2015

No fue gemido lo que se escuchó


Fue el peso del aire lo que inundó los ojos. 
La tormenta es un juego de otra historia 
que no se cuenta por crueldad.
Hay un olor,
como buena grieta de sabor
queda inscrito en la piel. 
Puedes ser un olor cítrico 
arraigado en la declaración amorosa. 
O el olor de la manzana que arrastra 
la primera rama que ahora es leña.
Los silencios no son del invierno ni del hielo.
Son el vestigio de la jaculatoria cotidiana,
cuando el cansancio nos agota la razón. 
Quienes saben que la lluvia es la vértebra 
visible de la lluvia, miran de frente.  
Por eso no hay meses crueles. 
La ceremonia de la ablución 
puede estar en cualquier momento. 
El agua es marrón, pegajosa, 
con un rostro de caracol acurrucado bajo tierra. 

No es gemido lo que escucho. 
Hubo cuerpos, rituales amorosos, repeticiones.
Calor y bullicio. 
Los huesos ahuman los cuartos. 
Una veneración al vacío es lo que ve. 
No hay duelo. 
Sólo ese túmulo de agua en la comisura de la niebla. 
El trémulo del la hierba 
y la marca del frío en el suelo fértil. 

No fue gemido lo que se escuchó. 
Fueron las huellas que migraron 
de las esquinas que conocía. 
De mi casa. 
Del aliento que vivi. 
Si hubo un principio
fue en esas calles de tezontle. 

No fue el gemido lo que se escuchó. 
Fue la voz del tlaconete 
arrastrando su baba en la húmeda zotehuela. 
Una hendidura en el recuerdo. 
Esa imagen se junta con la sal de cocina. 
Grano grande para el estertor final del tlaconete.
Sé de memoria, desde la infancia,
esa visión viscosa
subiendo por la pared, buscando cobijo. 
Una cortina es el refugio de esos primeros recuerdos. 
No voy a repetir el gemido. 
Beberé la poca certeza 
que ha quedado entre las uñas.

Portada de libreta