domingo, 7 de marzo de 2021

Ubre et orbi

 

La ubre consentida tiene su casa con los Ortega. Su blanco universo le dio corazón a toda la camada. La alegría viene de la libación, lo saben el colibrí y los añojos.

Los bares la imitan, pero saben a fracaso.


lunes, 1 de marzo de 2021

Marzo

 

El trío ángeles 

Después de una serenata en los confines del cielo, y al tocar todo su repertorio bolerístco, el Ángel del mostacho, primera voz, se enamoro de la Rita. 

Desnudos al amanecer, el verano terminó en tragedia. Una broma macabra escurrió por los cristales. Los angelitos no tienen sexo.


domingo, 28 de febrero de 2021

Paraíso Blando


El paraíso es blando le dijo mamá. No voy a negar que nos chocó, hacer turismo trascendental le dio dolor de dientes. Con mala salud regresó a casa de madre. Tosía a todas horas, siempre fue un pulmón suicida, un profeta del vicio. El rojo de colonia en su pañuelo y ese cansado ojo mirando de frente.

Sabía lo que le convenía y nunca miró películas cursis. Tiró los dados buscando botín para conseguir la corona del abandono. Mamá decía que era veneno, pero para mí era un ídolo de plata, una ventana faltante de la casa. Un camino posible, otro hogar lejano, un refugio. Simplemente un paraíso. Mamá le dijo que era blando y yo ya no sé como suspirar sin que me escuchen. En mi cuarto, me tapo las orejas y amo esa grieta en la pared como si fuera el recurso de salida. Espero que se agrande, oculto la ira y quiero la dicha a mi costado. Me urge esa urgencia de salir sin bufanda, sin camisa, ablandarme y estar en ese paraíso, aunque sea un no sé qué que se desliza por el hombro. 

¿Que será de mi ídolo de plata? 


miércoles, 24 de febrero de 2021

Reina de Corazones


Le sobran soledades de corazón abierto. Tenía cupidos para toda acción. Para los Barrabás y para la Lucrecia. Para el desalmado y para la aventurera. La que tiene el vals en los holanes o el que tiene la corona de espinas como fistol, tienen en su puerta el agridulce beso soñado. Conviene decir que esta Reina todo corazón, estudiante avanzada del naipe de Alicia, jugaba ese juego celestino sin importar la hinchazón de los tobillos. Era una heroína de los suburbios y ningún perfume de pasión enturbió su buen oficio. El libro del Buen Amor es su vademécum y nunca negó su impericia en las reconciliaciones. Algunas cenizas se esparcen en los fuegos nuevos. Lúbrica, la Reina de Corazones es trending topic entre la muchachada sin barrotes en el cuerpo. No la busques en las madrugadas ella sabe de las pulsaciones y de repente se te aparece . Es entonces que no tendrás mañana y una calentura te cercenará como alegría. No huyas a Netflix ni te amotines en el chat. Cuando llegue tu hora la Reina de Corazones dejará una estela de jazmín y paracetamol.

jueves, 18 de febrero de 2021

Por los bares del sur


Todos llegaron del sur buscando motivación en la crudeza de los cielos. Artos de brindar bajo los cielos azules emprendieron el paso. Subieron al avión con mochila, un par de mudas y una Tablet. Pasaron la aduana sin problemas, algunas lágrimas de plástico rodaron por la escalera. Con sangre fría tomaron el autobús. Hicieron cuentas. Decidieron tomar un cuarto de hotel con tres camas. Una de las ventanas daba a la avenida. Salieron a comer una sopa de tripas y dos copas de vino tinto. Se miraron y no supieron que decirse, tan estrecho era su plan que se dijeron que no. Se rompieron los monólogos y aprendieron que la aventura cambia de conversación cuando llega a su destino. Como el aire rancio resucitaron al pagar la cuenta. Sacaron su pasaporte. Hay quien dice que cada uno se fue por su lado. La verdad, los han visto desafinar por bares del sur. Esos que se encuentran en las afueras de la ciudad cerca de los tiraderos tecnológicos. Siguen desafiando su tatuaje de viaje con ese recogimiento de los fracasos continuados.


miércoles, 17 de febrero de 2021

Por los caminos

 



Que no son para el florero. Son para el duelo, me dijo una señora que quiso que la besara. Que bueno que no entiendes el ingles me dijo Aburto, no eran besos lo que quería, un turismo que no es el tuyo. 
Es crudo aceptar andar por la calle desprevenido, buscándose la vida. Por estos lares me siento suicida o muy decente o muy tarugo. Soy conductor desde los catorce, me he tragado los kilómetros como si fueran garrafas de cerveza y me sigo desatrancando en las curvas. Hay quien dice que la debí besar. Soy de poco porvenir en el arrojo. No he mordido el anzuelo, no importa la carnada. A mí me gustan los caminos, por mis venas no corre sangre de recién casado.
No me voy amargar porque no lo entiendas cuando me veas. Las flores también sirven para el duelo, corazón.

martes, 16 de febrero de 2021

Casi Usted


 

- Usted perdone. ¿Es alfarera?

- Soy lenguaraz.

- Casi lo mismo.

- Guardo mi soledad en mi pocillo.

- Un ripio a tiempo y tan vulgar.

- Solitaria y a mucha honra. Viajo sin despedida.

- ¿Usted es familiar del desalmado Ortega?

- No soy tan lista. Me quedé en la primaria. Sin pasión y sin pecado. Soy una chica sin alcoba.

- Bueno, no dar el alma no es asunto menor. Encontrar la salida no es cosa de merecer sino de constancia.

- Voy a escribir mis memorias.

- Usted es pasada de moda. No tienen tacones lejanos.

- Bueno, acepto. Soy casi usted.

lunes, 15 de febrero de 2021

Pesar de ella

 

Un tataranieto fulgor llegó por la izquierda de la calle. Hasta las lágrimas dieron paso al sol. Los niños miraban con su boca el diorama y la fórmula de los almuerzos dejaba el plato vacío. Yo la miraba pasar con ese mirar cansado y ateo, tan hondo era mi mirar que ella se quedaba vaporosa, sin cuerpo, como estremecida por la neutra distancia del ayuno. Yo creía que al mirar no se sufre. Ella con su trenza humana me dejaba como a las siete de la mañana con los párpados hinchados y con ese pensamiento carpintero buscando las partes para colarlas. Me cae la queja metafísica y la deuda eterna me enferma boca arriba. Mi cordura se fija al vientre y ella pasa, largamente como una llamarada arropándose sudorosa en su cadera. En mi mesita de cama se besan las cartas, las lámparas encendidas como para mantener el cuello, como para sanar la noche. Ni siquiera buscar suspiros mentalmente recompone. Hay mugre en la camisa y un poco de hombre ha quedado en los zapatos. Sudar de vergüenza para recordar la niñez. Ella pasa, no recuerdo su nombre, tal vez nunca lo tuvo. Ella será, tendrá que ser para que valgan los caminos. Es un esfuerzo. Enorme. Honradamente les digo: a veces me cansa esta visceral contaduría.