lunes, 8 de marzo de 2021
domingo, 7 de marzo de 2021
Ubre et orbi
La ubre consentida tiene su casa con los Ortega. Su blanco universo le dio corazón a toda la camada. La alegría viene de la libación, lo saben el colibrí y los añojos.
Los bares la imitan, pero saben a fracaso.
sábado, 6 de marzo de 2021
viernes, 5 de marzo de 2021
miércoles, 3 de marzo de 2021
martes, 2 de marzo de 2021
lunes, 1 de marzo de 2021
Marzo
El trío ángeles
Después de una serenata en los confines del cielo, y al tocar todo su repertorio bolerístco, el Ángel del mostacho, primera voz, se enamoro de la Rita.
Desnudos al amanecer, el verano terminó en tragedia. Una broma macabra escurrió por los cristales. Los angelitos no tienen sexo.
domingo, 28 de febrero de 2021
Paraíso Blando
Sabía lo que le convenía y nunca miró películas cursis. Tiró los dados buscando botín para conseguir la corona del abandono. Mamá decía que era veneno, pero para mí era un ídolo de plata, una ventana faltante de la casa. Un camino posible, otro hogar lejano, un refugio. Simplemente un paraíso. Mamá le dijo que era blando y yo ya no sé como suspirar sin que me escuchen. En mi cuarto, me tapo las orejas y amo esa grieta en la pared como si fuera el recurso de salida. Espero que se agrande, oculto la ira y quiero la dicha a mi costado. Me urge esa urgencia de salir sin bufanda, sin camisa, ablandarme y estar en ese paraíso, aunque sea un no sé qué que se desliza por el hombro.
¿Que será de mi ídolo de plata?
viernes, 26 de febrero de 2021
jueves, 25 de febrero de 2021
miércoles, 24 de febrero de 2021
Reina de Corazones
martes, 23 de febrero de 2021
lunes, 22 de febrero de 2021
domingo, 21 de febrero de 2021
sábado, 20 de febrero de 2021
viernes, 19 de febrero de 2021
jueves, 18 de febrero de 2021
Por los bares del sur
Todos llegaron del sur buscando motivación en la crudeza de los cielos. Artos de brindar bajo los cielos azules emprendieron el paso. Subieron al avión con mochila, un par de mudas y una Tablet. Pasaron la aduana sin problemas, algunas lágrimas de plástico rodaron por la escalera. Con sangre fría tomaron el autobús. Hicieron cuentas. Decidieron tomar un cuarto de hotel con tres camas. Una de las ventanas daba a la avenida. Salieron a comer una sopa de tripas y dos copas de vino tinto. Se miraron y no supieron que decirse, tan estrecho era su plan que se dijeron que no. Se rompieron los monólogos y aprendieron que la aventura cambia de conversación cuando llega a su destino. Como el aire rancio resucitaron al pagar la cuenta. Sacaron su pasaporte. Hay quien dice que cada uno se fue por su lado. La verdad, los han visto desafinar por bares del sur. Esos que se encuentran en las afueras de la ciudad cerca de los tiraderos tecnológicos. Siguen desafiando su tatuaje de viaje con ese recogimiento de los fracasos continuados.
miércoles, 17 de febrero de 2021
Por los caminos
martes, 16 de febrero de 2021
Casi Usted
- Usted perdone. ¿Es alfarera?
- Soy lenguaraz.
- Casi lo mismo.
- Guardo mi soledad en mi pocillo.
- Un ripio a tiempo y tan vulgar.
- Solitaria y a mucha honra. Viajo sin despedida.
- ¿Usted es familiar del desalmado Ortega?
- No soy tan lista. Me quedé en la primaria. Sin pasión y
sin pecado. Soy una chica sin alcoba.
- Bueno, no dar el alma no es asunto menor. Encontrar la
salida no es cosa de merecer sino de constancia.
- Voy a escribir mis memorias.
- Usted es pasada de moda. No tienen tacones lejanos.
- Bueno, acepto. Soy casi usted.
lunes, 15 de febrero de 2021
Pesar de ella
Un tataranieto fulgor llegó por la izquierda de la calle. Hasta las lágrimas dieron paso al sol. Los niños miraban con su boca el diorama y la fórmula de los almuerzos dejaba el plato vacío. Yo la miraba pasar con ese mirar cansado y ateo, tan hondo era mi mirar que ella se quedaba vaporosa, sin cuerpo, como estremecida por la neutra distancia del ayuno. Yo creía que al mirar no se sufre. Ella con su trenza humana me dejaba como a las siete de la mañana con los párpados hinchados y con ese pensamiento carpintero buscando las partes para colarlas. Me cae la queja metafísica y la deuda eterna me enferma boca arriba. Mi cordura se fija al vientre y ella pasa, largamente como una llamarada arropándose sudorosa en su cadera. En mi mesita de cama se besan las cartas, las lámparas encendidas como para mantener el cuello, como para sanar la noche. Ni siquiera buscar suspiros mentalmente recompone. Hay mugre en la camisa y un poco de hombre ha quedado en los zapatos. Sudar de vergüenza para recordar la niñez. Ella pasa, no recuerdo su nombre, tal vez nunca lo tuvo. Ella será, tendrá que ser para que valgan los caminos. Es un esfuerzo. Enorme. Honradamente les digo: a veces me cansa esta visceral contaduría.