martes, 1 de diciembre de 2020
Diciembre
jueves, 26 de noviembre de 2020
miércoles, 25 de noviembre de 2020
Consulta
Ese animal celeste que se mueve, ¿lo has visto?
Ese polvo celeste que tímidamente entra entre los ojos, ¿lo sientes?
Ese catalejo que tienes en la mano ¿te dice algo?
Ese cuerpo de mujer que descansa en la atmósfera, ¿la conoces?
Es nocturna y magnífica, ¿lo sabes?
Que buena noche. Se funde Rosario con la luna.
Que extraño es el fuego sin chasquidos. Alguien de seguro se los ha llevado.
La casa está vacía sin Rosario.
Ya lo sabes.
Difunde.
lunes, 23 de noviembre de 2020
Dejación
Con dentelladas secas abandona la calma. Su sangre se congela espumosa, enamorada. Día tras día, se le pasa la noche. Recoge las sábanas y sus mentiras. Sigue el rastro del difunto amor. La cena aquella tan cicatriz ahora. Es otoño decía, todo florece blandamente como la caricia. Carne de amante, tenía frío en el cuerpo y el perfume era tabaco.
Si no fuera mi hijo... no sería hostil olvidarlo.
domingo, 15 de noviembre de 2020
viernes, 13 de noviembre de 2020
Un trabajito
Los edificios se hicieron visibles. Sus cuadrados reconstruían los agujeros alucinantes del principio. En el absorto de las esquinas, como esas que los ojos miraron a chispazos. La primera noche sus ojos subieron al segundo piso. Se sentía gravitar en errantes círculos. La noche con el rocío descendió con esas nubes, como si fueran tropas del cielo que llegaban condescendientes a las ventanas. Él se vio obligado a dar manotazos a la nada, como si la curvatura de la tierra pasara como esas películas de batallas con infinidad de extras que no sienten pero que miran como si participaran. A cámara lenta cada escena. Eran ya las tres de la madrugada y él caminaba cuarto a cuarto . Apretaba los labios y sentía la familiaridad de la infancia, cuando comenzó a aventurarse a las casas del vecindario. Los olores eran blancos, espesos, como esas hinchadas bolsas de mariscos. Ceremonioso, comenzó a rezar, como quien quiere habitar con sonidos conocidos al miedo, al sentir el retroceso de la noche. El amanecer ya asomaba la nariz y él seguía su caminata por el edificio decidido a reconocer cada rincón. Como buen vigilante quería justificar su trabajo y decir como en aquella época de su padre: "Las 12 y sereno" pero la noche era rijosa. Quiso adormecer como lo hace el agua después de haber escurrido todo el día. No consiguió pegar el ojo y como si estuviera empalizado sintió que debía cambiar de trabajo. El sudor le escurría por la cara. No se dio cuenta que el llavero lo había dejado en el corredor. Tendría 24 horas para encontrar valor y regresar si quería cobrar a fin de mes.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Constancia
Lanzada en el frágil rugido de nuestras vidas, Constancia, con su endeble coraza protectora no pudo escapar del puño devastador del hermano.
Su existencia dio un giro imprevisto, el aire traía un sesgo diferente, un horizonte sin alas la tumbó.
Hasta el final no perdió su porte, sin altanería entre las hojas, descansa bajo tierra el amor fraternal que le obligaron a creer desde pequeña.
lunes, 9 de noviembre de 2020
sábado, 7 de noviembre de 2020
Tal para cual (una asociación de miradas)
Construir es tan antiguo que las técnicas físicas y emocionales han estado unidas, al fin humanas. Construir ventanas y vanos ha sido una preocupación funcional y estética. La ventana y su alféizar también han estado unidos. Su asociación es de miradas. Hay un afuera y un adentro. Todos los pueblos, por tanto, todas las civilizaciones han tenido la preocupación de la intemperie. El alféizar no sólo es apoyo y resguardo, sino también, es la antesala, para el que esta dentro, de un paisaje, natural o urbano.
Este pequeño texto es seguido por una especie de refranero que sólo tiene la intensión de jugar a mirar apoyado en un alféizar verbal, porque todo alféizar nos dibuja la sonrisa.
* No en vano el alféizar detiene la caída.
* Antes de mirar el alféizar te resguarda.
* Al que tiene alféizar con la mirada gana.
* Ventana que no tiene alféizar no tiene horizontes amplios.
* No hay codo que no quiera alféizar ni pasaje que se le niegue.
* Quien no siembra un alféizar recibe las tempestades
*Tal para cual: abismo y antepecho.
* El alféizar con ventana y la puerta con aldaba.
* Piensa la ventana que todo alféizar es de su condición.
* El estilo es al arquitecto lo que el alféizar a la lluvia
* Quien se pone detrás del alféizar nunca se moja.
* Alféizar viejo no para la lluvia.
* Todo arquitecto tiene un alféizar sobre el plano.
* El mundo se apoya en el ojo y éste en el alféizar.
* Para tener paciencia no hay como una ventana y buen alféizar.
* El que se moja en el alféizar tiene mal arquitecto
* En casa del ingeniero, alféizar partido.
martes, 3 de noviembre de 2020
La cocina
Sergio Astorga para Que Responda el Viento.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Noviembre
martes, 27 de octubre de 2020
Octogésima séptima columna
Algunas columnas se alinearon para el paseo y las cuitas amorosas del devaneo.
Fotografía: Parque Infante D. Pedro. Aveiro, Portugal.
lunes, 19 de octubre de 2020
Octogésima sexta columna
Algunas columnas, pilastras y arcadas sostienen la sensación del retiro del mundanal cielo raso.
Fotografía: Espinheiro, Portugal.
jueves, 8 de octubre de 2020
De líneas puras
De lineas puras es Cristina, con pensamientos de alba casta, vivía como un maniquí en la Calle de San Simeón. Su belleza, circuncidada por miradas de carne. Miradas que muerden, le dieron una esbeltez como de día que se pierde. Ella, muy urbana, acostumbrada a la Babel de infancia con su vista candente desmoronaba los impulsos viriles de sus hermanos y vecinos. Su padre, ya muerto, nunca logró llegar a su boca. Su voz nunca la toco y por eso la fuerza de su silencio le dejo distante y alegre de no sucumbir a las palabras dulces que engatusan. Nunca será atada a la imagen de muñeca.
Tu serás el fulgor altivo de tu porte.
martes, 6 de octubre de 2020
Octogésima sexta columna
Algunas columnas se acomodan según las circunstancias. Nunca por estilo.
Fotografía: Oporto Portugal.
lunes, 5 de octubre de 2020
El yo plural
Era un animal portador de alegría. Desalentaba la lágrima y los somníferos rostros de los aburridos, casi todos, habitantes de cualquier ciudad.
Auroral, con su rostro limpio y de boca larga andaba por las calles. Le gustaban los calcetines rojos y en los bolsillos llevaba huesitos de chabacano para jugar en las tarde de calor cuando los niños despanzurrados dormitaban en los parques. Como biblioteca ciega, inútilmente exploraba el azar de la risa y su sombra. El mundo se deforma cuando se recolecta esa retórica de los límites.
A nadie le importa, la algarada de rapacidad humea en los ministerios y como las cigarras, su humana pereza se gasta de tanto rostro agrietado.
Si lo miras en un gris octubre, tendrás el antídoto con esa risa simple del presente.
viernes, 2 de octubre de 2020
El vuelo del grito
Inventor de vuelos probables, Heriberto, desde pequeño hacía maquetas, planos, coordenadas, sin importarle la fiabilidad de sus proyectos. Admirador de Ícaro, sabía que la libertad está en el vuelo. A dónde ir, se preguntaba al despertar los párpados. Ebrio de las ansias de altura se convirtió en amenaza viva.
Con el ahorro de años compró un billete para subirse por primera vez a un avión. Con la promesa en los ojos, ya se sentía pájaro. Esperó el gran día. De pronto, en los altavoces una voz blanda dio salida a la desgracia: "Informamos que todo los vuelos han sido cancelado por mal tiempo"
Un rigor frío y una cólera de estar en tierra le nació en el cuerpo y se escucharon pisadas contra el aire salpicando nuestras caras.
jueves, 1 de octubre de 2020
Octubre
Te dije que la luz me sobrecoge. Se unta temblorosa. Medita en hoguera. Así llega octubre, me guardo en ello y presupongo que tú también.
Lo espero entonces.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
lunes, 28 de septiembre de 2020
Adalberto el marino
Se acerca octubre y con ello regresa con el cuerpo de brisa cubierto, Adalberto. Sobre su carabela, al golpe de mar, descubrió para la corona de cadenas una isla de moluscos y andorinhas.
Nunca interesaron sus descubrimientos. Pobre Adalberto, capitán de navío, su estrella polar fue su extravío. A quinientos años de tu existencia te esperamos al vislumbrar octubre, tus herederos, cada día menos, saldremos al puerto a celebrar tu incierto paradero.