Un antojo es la cicatriz de un deseo y son múltiples los deseos perdidos, por eso desde el río Grande, sonámbulos y húmedos, navegaran ante sus ojos la ganancia de las perdidas.
Premio Mejores Obras Literarias Editadas, categoría cuento. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Santiago de Chile, octubre de 2010.Dibujo:Sergio Astorga
Por debilidad más que por Antojo; por petición más que convicción y como ánima que lleva el tiempo, escribo estas notas biográficas con la nostalgia de mejores vivencias. Soy de México, de su ciudad, y gracias al tezontle -como primera piedra- el rojo comenzó a retumbar entre mis ojos y el cascabel se escucha por los cuatro puntos cardinales. Como tantos otros, tuve que dejar mis lecturas para entrar a la UNAM para cursar la Licenciatura en Comunicación Gráfica en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Antigua Academia de San Carlos). Tuve el descaro de impartir el taller de Dibujo durante doce años en la UNAM. A la línea le faltaba la palabra y entré a la Facultad de Filosofía y Letras y por un descalabro gramatical, no sé conjugar el verbo someter, soy independiente, es decir hombre libre, si la arrogancia no me cobra la factura. Vivo de la pintura y de lo que sea su voluntad. Desde el año de 2004 radico en la medieval ciudad de Porto, en Portugal. He regresado de Los Álamos, New México en los Estados Unidos, con otra sed en los ojos.
4 comentarios:
¡AMÉN!
¡OJÚ !
¡ARSA!
¡ARTISTA!
DE PIEDRA ME HE QUEDAO.
Una entrada bella e inteligente! Un beso,
Mammamia, lo que se escribe en piedra penetra en el recuerdo casi de manera definitiva.
La insensibilidad de la piedra ayuda, ayuda mucho.
Abrazos en veta.
Sergio Astorga
Myriam, el espacio arquitectónico de la piedra es sobrecogedor. Su potencia telúrica nos deja extenuados.
Abrazos peña arriba,
Sergio Astorga
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