Los espejos apuntaban en esa dirección. No había derrota en los
reflejos. Ellas, como las tres virtudes también disfrutaban del día. No parpadean.
La transparencia las retoca con esa
ceremonia de la representación. Se acoplan las infinitas variaciones. Hijas del
tiempo, sus juegos nos incitan o nos distienden. En este teatro la memoria
escurre la llama del erotismo.
413. Jairo Aníbal Niño II
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Jairo Aníbal Niño (Colombia, 1941-2010)La Gioconda Una vez en
Barranquilla existió un hombre que dedicó su vida a estudiar el fenómeno de
la sonrisa de ...
Hace 1 día.




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