Como el arpa y la mariposa cuando se tocan, vibran de vida reproduciendo el prodigio sin hacerse del rogar. Quien ha probado el baile sabe que los días son frágiles como el arpa y la mariposa que con su desnuda sombra hace entrañable la saliva que se atreve a danzar. Entra el año 2018 con labios duraos. Suavicémoslos.
424. Homéricas III
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El hombre, animal lujurioso Marco Denevi (Argentina)Al menor descuido de
Circe, los amantes se le transformaban en cerdos. (Falsificaciones, 1966)La
vue...
Hace 4 días.




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