Como el arpa y la mariposa cuando se tocan, vibran de vida reproduciendo el prodigio sin hacerse del rogar. Quien ha probado el baile sabe que los días son frágiles como el arpa y la mariposa que con su desnuda sombra hace entrañable la saliva que se atreve a danzar. Entra el año 2018 con labios duraos. Suavicémoslos.
UN ABRAZO EN ATTICUS
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El otro día visité una librería preciosa en el corazón de San Vicente del
Raspeig. Por un instante, me sentí dentro de la inmortal novela de ...
Hace 12 horas.




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