jueves, 25 de marzo de 2021

Sr. Flor

 


Empapada la camiseta de alma, el Sr. Flor, lloraba de amor. Improvisaba todo el día. Su cosmos era un reducto de maseta. Un solo tallo como cuerpo, esbelto, lento y fino. Inhala el moho lúbrico, orondo, chupa que chupa la mosca que gira como pantera por sus ojos. Es maniático, dramático como tallerista de cuento; un paradigma, un trozo lingüístico sin referente. Le gusta la música de fondo. Baila, mórbido, florece entre el pabilo y el pétalo. Ella lo vio, la enamorada. Una despótica Ofelia que quería normalidad, seguridad de hábitos. Era evidente que nacerían lombrices, rencor y desesperanza.

Pasarán muchos años para encontrar la cura. Quizás un día, debajo de la tierra el Sr. Flor será capaz de ser pasto de otro brebaje de amor. Una clara de huevo cósmico y tomar el pulso del mundo que hoy en vano rota en el injerto del desamor.

Exhausto.


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