Pues no sé si entraron por la ventana las golondrinas pero yo vi al elefantete, a la culebra, al perro, al gato, a a un pato, así que no me extraña que lo hayas encontrado todo revuelto.
Sergio, si al mirar hacia adentro de la ventana da dolor y al mirar hacia afuera da miedo, seguro que habrá alguien a nuestro lado a la izquierda o la derecha.
Un Blog especial. Me ha encantado, así que paso a ser su seguidora 101 (habrá que celebrarlo) y con tu permiso, te enlazo a al mio, para poder seguir deleitándome. Un saludo.
Myriam, la intemperie de los hallazgos: las torres están bajo tierra y turbulenta la paz esta gastada. Los extravíos son como flores diseminadas.
“De lo espiritual en el arte y Punto y línea sobre el plano” eran, cuando daba clases, libros de cabecera. Después, han variado mucho los textos que apuntaba, ahora sólo el relámpago y su historia me agranda lo que veo.
Alicia, fulgores en los extravíos, es como desenredar la madeja de un hilo. O desenvainar la espada y buscar la primavera humana en lo que tiene de bello y de diamante.
Puedes también cerrar los ojos y buscar en tus corredores los ciruelos y las ramas transparentes de las hojas y así emtre cavidades encontrar el autobús que no enseñe el meteoro. También puedes estar firme como cristal de roca y esperar con la mano extendida el maíz de tu alimento.
También sé que tu estas ahí con tu monumental bondad que me deja deseoso del abrazo. Sergio Astorga
Un antojo es la cicatriz de un deseo y son múltiples los deseos perdidos, por eso desde el río Grande, sonámbulos y húmedos, navegaran ante sus ojos la ganancia de las perdidas.
Premio Mejores Obras Literarias Editadas, categoría cuento. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Santiago de Chile, octubre de 2010.Dibujo:Sergio Astorga
Por debilidad más que por Antojo; por petición más que convicción y como ánima que lleva el tiempo, escribo estas notas biográficas con la nostalgia de mejores vivencias. Soy de México, de su ciudad, y gracias al tezontle -como primera piedra- el rojo comenzó a retumbar entre mis ojos y el cascabel se escucha por los cuatro puntos cardinales. Como tantos otros, tuve que dejar mis lecturas para entrar a la UNAM para cursar la Licenciatura en Comunicación Gráfica en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Antigua Academia de San Carlos). Tuve el descaro de impartir el taller de Dibujo durante doce años en la UNAM. A la línea le faltaba la palabra y entré a la Facultad de Filosofía y Letras y por un descalabro gramatical, no sé conjugar el verbo someter, soy independiente, es decir hombre libre, si la arrogancia no me cobra la factura. Vivo de la pintura y de lo que sea su voluntad. Desde el año de 2004 radico en la medieval ciudad de Porto, en Portugal. He regresado de Los Álamos, New México en los Estados Unidos, con otra sed en los ojos.
6 comentarios:
Hermoso laberinto humano! Sergio, gracias por tu comentario, mis estudios se basaron en la Bauhaus pero ahora me toca leer a Rudolph.
Un abrazo,
Pues no sé si entraron por la ventana las golondrinas pero yo vi al elefantete, a la culebra, al perro, al gato, a a un pato, así que no me extraña que lo hayas encontrado todo revuelto.
Sergio, si al mirar hacia adentro de la ventana da dolor y al mirar hacia afuera da miedo, seguro que habrá alguien a nuestro lado a la izquierda o la derecha.
Un abrazo.
Un Blog especial. Me ha encantado, así que paso a ser su seguidora 101 (habrá que celebrarlo) y con tu permiso, te enlazo a al mio, para poder seguir deleitándome.
Un saludo.
Myriam, la intemperie de los hallazgos: las torres están bajo tierra y turbulenta la paz esta gastada. Los extravíos son como flores diseminadas.
“De lo espiritual en el arte y Punto y línea sobre el plano” eran, cuando daba clases, libros de cabecera. Después, han variado mucho los textos que apuntaba, ahora sólo el relámpago y su historia me agranda lo que veo.
Visuales abrazos.
Sergio Astorga
Alicia, fulgores en los extravíos, es como desenredar la madeja de un hilo. O desenvainar la espada y buscar la primavera humana en lo que tiene de bello y de diamante.
Puedes también cerrar los ojos y buscar en tus corredores los ciruelos y las ramas transparentes de las hojas y así emtre cavidades encontrar el autobús que no enseñe el meteoro. También puedes estar firme como cristal de roca y esperar con la mano extendida el maíz de tu alimento.
También sé que tu estas ahí con tu monumental bondad que me deja deseoso del abrazo.
Sergio Astorga
Juji, celebro el viento que te trajo a este abarrote. La campana toca y la espuma del color sube por los vasos.
Voy a tu espacio a visitarte.
101 los celebro con la madera sonora del pan del día a día. Gracias.
Abrazo festivo.
Sergio Astorga
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