Como aquel marino que branquias quería tener zarpo una alta mañana en busca de su amada trepado en una barca de madera frágil y guerrera. Anduvo guardando los días ola tras ola hasta que la vio erguirse colosal y altiva en medio del oleaje. Tiró todas la anclas para devorar nudos y aligerar distancia. Ella, como subida en balcón de sal lo miraba venir con la mirada esquiva y para hacerlo sufrir no cantó para sumergirse para siempre enredada en sus cabellos submarinos al fondo del mar o al dibujo de donde ha crecido..
UN ABRAZO EN CASA DEL LIBRO
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El mundo está lleno de mensajes subliminales que incitan a la lectura.
*LEA*: espuma de afeitar para mandones.
*Luis Leante*: autor de novelas e...
Hace 1 día.




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