martes, 20 de mayo de 2025

Pies en rama

 

Solitario como el árbol que come sus raíces, el capitán Acevedo fue perforado por la luz rota de la conquista. Para él la batalla fue su flor. Una semilla que estalló en su carne y nunca encontró labios fértiles. Así pasó su vida frotando sus radios y sus húmeros hasta que la chispa encendió el bosque. Él, como el bello dormido, nos llama por la noche para cantar al moribundo viviente del nosotros. 

Su garganta azabache llegó de las islas Azores. A pesar de la noche desierta, él sigue entre nosotros bañándose entre ramas de pirú y menta. 

En la procesión del pueblo todavía se siente el humo del fusilamiento. El sol todavía reconoce los rostros; el nombre de la derrota en el gran árbol viviente de los siglos. Él, danza cara a cara y en el cruce de caminos la dureza del combate tendrá su nombre.

 

 


domingo, 18 de mayo de 2025

De como dos señores conversan en el café de Don Abundio. Sus preocupaciones y la confusión que cada conversación establece.  


De como dos señoras conversan en el café de Don Abundio. Sus preocupaciones y la confusión que cada conversación establece.

 - El cielo se ha roto.

- Ni que lo digas. No para de llover.

- Ya estaba escrito: un reformador no dura y ya tenía una edad que…

- Por eso hay que abrigarse. No exponerse a situaciones que nos expongan.

- Es verdad, sus problemas pulmonares se agravaron.

 - ¿Tu ya dejaste de fumar?

- No mucho. No hay ningún mandamiento que lo prohíba. 

- Déjate de cuentos. Es pura voluntad.

- La voluntad nos es ajena. Sólo hay una e inapelable. Por eso hay un dolor en los rostros creyente. Ni el más poderoso puede evitar el llamado.

- La energía verde no es la solución. Es la máscara del dominio.

- La palabra, eso es tenemos que hacer. Volver a la palabra. 

- La palabra de la Ley.

- Eso mismo. El representante del Verbo en la tierra lo dijo claramente. La teología de la liberación nos consuela.

- La liberación de precios es lo que nos hace pobres. ¿Qué te pasa? La doctrina de los medios no te absuelve.

- Mira la televisión. Quiero ver el cortejo.

- ¿A quién coronan?

- Al vicario.

- ¿Al vicario? ¿Que no es Carlos III?

 

viernes, 16 de mayo de 2025

Un día más tarde


El helado de chocolate, el algodón de azúcar, la fotografía con el tío Jorge junto a los leones de bronce en el bosque de Chapultepec; fueron grandiosas vacaciones en el 86.

Hoy, Pedrin, cuando pasa las páginas del álbum, el sol en su cara morena, sus pantalones Topeka y su camisa naranja avivan su sonrisa.

 

martes, 13 de mayo de 2025

Güerito


En su tránsito terrestre el güerito tuvo un aire lacustre y esa cóncava voz de gallinazo. Llegó con una mancha de amor en la camisa. Cuando bajó la escalinata del barco que lo trajo de Islandia, la mancha fue creciendo, se metió entre las cuerdas que detenían el barco, se enredó en el barandal y se metió en el equipaje del primer belis que salió a su encuentro. No pasó por migración y como un pájaro amoroso esperó al güerito en el lobby de la estación. La mancha lo siguió a la cafetería, se sentó en la mesa codo a codo con el güerito. Estuvo coqueteando con todas las muchachas que desayunaban, ellas sentían como se metía debajo de su blusa un ardor, una calentura espontánea. La mancha estuvo de blusa en blusa hasta que el güerito pagó la cuenta y salió precipitadamente del café. Ya lo había hecho en otras ocaciones para tratar de confundir y deshacerse de la mancha, pero ella, con la intuición del cariño empecinado lo encontraba con tan sólo caminar unas pocas calles.

Caminó en zigzag, entrando y saliendo de almacenes, se sentó en parques, estrechó arbustos, se abrazó a los árboles; cruzó calles sin esperar el verde en los semáforos. La mancha como un sudor rancio lo seguía.

No se habrá dado cuenta de que el amor mancha, que soy una huella indeleble y que no se puede abandonar de buenas a primeras. Mi lealtad es profunda. Sinceramente, no me atrae, soy mancha por vocación, desinteresada. Como toda mancha tuve una infancia, juguetona, frágil y funesta. Mi desencanto comenzó temprano y de nada sirve lavar y tallar la prenda en donde guarezco.

Cansado de caminar todo el día, antes de llegar al hotel, el güerito se sentó en las escaleras del Monumento a los Aliados. Si platico con ella, si la confronto. Si le digo que me ha nacido el desamor. Tal vez lo entienda. Desterrar ese líquido que como bailarina gira y gira y me llena de negros hilos esos sueños por volver a enamorar. Sé bien     que mis heridas me crispan los nervios y no sólo tengo manchas, a veces siento que seres verduscos se meten en mis ojos y me dejan el corazón con tierra.

Oye tú, le gritó a la mancha. Y a basta de seguirme hora tras hora, necesito silencio, no lo entiendes. ¿Qué quieres de mí?

Eres mi pesadilla güerito, mi último caballo. Eres mi día solar. Soy tu hidra. Tu amante. Tu sombra rumbo al altar.

El desamor es mi brújula ¿no lo entiendes? Soy un frio hueso, no te necesito. ¿Qué puedo hacer? Para matarte.

Dame otra noche más y dame tu apellido y tendré mi mancha degollada. Lléname de blanco para migrar por el cuello de la luna como un crimen perfecto. Enamórate de mí y desátame esta cuerda que te abraza.

Con urgencia la noche se acumuló y la guadaña fue rápida. Un solo golpe enamorado bastó para diluir la mancha. Con un nudo en la garganta, el güerito, desde entonces se le olvidó besar.

jueves, 1 de mayo de 2025

Mayo 2025

 


Con la fluidez de Landau mayo recorre las transiciones de fase para que nuestra mirada se convierta en cuántica. Sabremos entonces las propiedades del helio II.
 Como todos saben, hay un mínimo teórico necesario para encontrar densidad en nuestra existencia.

Que mayo tenga la densidad transitoria.

martes, 29 de abril de 2025

Isleño


Ha llegado el libro Isleño que hice para mi amigo Indran. Contento estoy. Gracias a el Editor y por supuesto al poeta por confiar en mis dibujos.

jueves, 24 de abril de 2025

De oídas

 

Érase un toro herido buscando refugio. Un beso engendró el deseo de buscar pareja. Nació animado por una madre suspensa de la respiración de Marte. A sus orejas llegó el llamado colérico de la lujuria. Recorrió el laberinto de norte a sur. En un lecho de piedra miró recostada a esa Artemisa con las vulvas rojas expuestas. No habita remedio posible, el Toro siguió la tentación del rapto. 

La llevó en su lomo, domando el cuerpo, ella, apretando sus piernas no pronunció palabra. Alguien husmea el rapto y se le exprime el corazón. Los siguió, y cuando el toro intentó mordisquear la oreja de Artemisa, una lanza cruzó su oreja. Las colinas se tiñeron de violeta y los pastores cuentan historias distintas, esta es una de ellas.