martes, 12 de enero de 2021

Sacramento Martínez


Sus barricadas negras en el suburbio y las firmas en apoyo de las rojas manzanas lo hicieron una leyenda. Él negaba. Negaba todo, hasta el día de su nacimiento. Sabía que le convenía el fraude del libro abierto y su cursilería nunca fue de oficina. Como bala perdida contaba su vida. Yo lo miraba, tomábamos café y nunca lo vi con intenciones suicidas. Yo también niego, él se fue por aburrido. Duró lo que tenía que durar. Se fue con esa Venus de cenicienta. Derrochando sus alcobas vacías, así lo recuerdo. A ver si aprendo.

jueves, 7 de enero de 2021

"El alcurnias"


Por tener la lengua muy larga su reflejo en los espejos lo asediaba hasta el grado de la mentira. La vida entera imaginó que la boca de fresa le ayudaría. Mentira. Su equipaje pesaba como las tardes mojadas. Cómo iba saber que su buena cuna no significa más que deudas y fianzas a sus antepasados.

Se le cerraron la persianas. Su nombre no aparece en el diccionario. Pasó de moda.

martes, 5 de enero de 2021

El marido de mi prima

 

Tenía un retraso en su costilla, no le dolían ni los bastos ni las copas. No sabía que la primavera se acaba como flor y que los piratas nunca regresan por el botín olvidado. De la legión extranjera sólo comprendió como vender discos y ropa en segunda mano. Contra la desdicha las mariposas y las golondrinas en el balcón de la Tía Justa, cuenta. Trotó su mundo con enjundia con esa tonadita que dice que el mundo se vive a solas como ese caballito de mezcal sobre la mesa. La humedad le incomoda. No sabe latín.

sábado, 2 de enero de 2021

¿Alguien puede volver a llenar las copas?


Como escribir del infinito cuando las copas se vacían y la mirada se fija en el balance del horizonte esquivo. ¿Alguien puede decir que en su cocina se cocina el mas allá?

¿Alguien puede volver a llenar las copas?

Las personas pasan leyendo a André Breton. Son pocas y teatrales. Salpican y no me gusta  pupilar. Me quedo esperando a que alguien vuelva a llenar las copas con algo bebible. No hay prisa.


viernes, 1 de enero de 2021

El Ángel travieso

 


El Ángel travieso cautiva su luz. Milenios de leales cautiverios de la risa. Los agrios se confunden y se despeñan. Las esperanzas giran raudas por los yermos, ellos, traviesos atraviesan los sueños. Burlones.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Los Ángeles de los Antojos Calendario 2021

 


Mi estimable clientela pongo a su disposición el Calendario 2021 "Los Ángeles de los Antojos".

Como todos los años si ustedes lo demandan se les enviara a vuelta de correo completamente gratis a todo el hábitat angelical. Tiene un costo de recuperación, simbólico pero significativo. 

Que no falte en su colección. Contar es lo que nos hace humanos.

Reciban un fuerte abrazo en un año más difícil que otros.

viernes, 18 de diciembre de 2020

martes, 1 de diciembre de 2020

Diciembre

 

Aunque el miedo nos aceche, la cabeza altiva de otros siglos la desnuda verdad nos reconoce. El segundo andar tiene la llama y el beso que se perdió de tanto darlo.
Abrazos declarados todo el año que anduvimos. 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Consulta

 


Ese animal celeste que se mueve, ¿lo has visto?

Ese polvo celeste que tímidamente entra entre los ojos, ¿lo sientes?

Ese catalejo que tienes en la mano ¿te dice algo?

Ese cuerpo de mujer que descansa en la atmósfera, ¿la conoces? 

Es nocturna y magnífica, ¿lo sabes?

Que buena noche. Se funde Rosario con la luna.

Que extraño es el fuego sin chasquidos. Alguien de seguro se los ha llevado.

La casa está vacía sin Rosario. 

Ya lo sabes.

Difunde.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Dejación

 


Con dentelladas secas abandona la calma. Su sangre se congela espumosa, enamorada. Día tras día, se le pasa la noche. Recoge las sábanas y sus mentiras. Sigue el rastro del difunto amor. La cena aquella tan cicatriz ahora. Es otoño decía, todo florece blandamente como la caricia. Carne de amante, tenía frío en el cuerpo y el perfume era tabaco.

Si no fuera mi hijo... no sería hostil olvidarlo.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Sopor yacente


Las horas se le pegaron al cuerpo. Estéril pasatiempo cuando el ocio se apropió de pensamiento.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Un trabajito


 Los edificios se hicieron visibles. Sus cuadrados reconstruían los agujeros alucinantes del principio. En el absorto de las esquinas, como esas que los ojos miraron a chispazos. La primera noche sus ojos subieron al segundo piso. Se sentía gravitar en errantes círculos. La noche con el rocío descendió con esas nubes, como si fueran tropas del cielo que llegaban condescendientes a las ventanas. Él se vio obligado a dar manotazos a la nada, como si la curvatura de la tierra pasara como esas películas de batallas con infinidad de extras que no sienten pero que miran como si participaran. A cámara  lenta cada escena. Eran ya las tres de la madrugada y él caminaba cuarto a cuarto . Apretaba los labios y sentía la familiaridad de la infancia, cuando comenzó a aventurarse a las casas del vecindario. Los olores eran blancos, espesos, como esas hinchadas bolsas de mariscos. Ceremonioso, comenzó a rezar, como quien quiere habitar con sonidos conocidos al miedo, al sentir el retroceso de la noche. El amanecer ya asomaba la nariz y él seguía su caminata por el edificio decidido a reconocer cada rincón. Como buen vigilante quería justificar su trabajo y decir como en aquella época de su padre: "Las 12 y sereno" pero la noche era rijosa. Quiso adormecer como lo hace el agua después de haber escurrido todo el día. No consiguió pegar el ojo y como si estuviera empalizado sintió que debía cambiar de trabajo. El sudor le escurría por la cara. No se dio cuenta que el llavero lo había dejado en el corredor. Tendría 24 horas para encontrar valor y regresar si quería cobrar a fin de mes.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

Constancia

 


Lanzada en el frágil rugido de nuestras vidas, Constancia, con su endeble coraza protectora no pudo escapar del puño devastador del hermano. 

Su existencia dio un giro imprevisto, el aire traía un sesgo diferente, un horizonte sin alas la tumbó.

Hasta el final no perdió su porte, sin altanería entre las hojas, descansa bajo tierra el amor fraternal que le obligaron a creer desde pequeña.