El Sr.Euclides se quedó con el silencio de los labios. En su vía láctea se dejan ver los equiláteros y son paralelos sus recuerdos. Su cóncava mirada construye rectas equidistantes que permiten recorrer caminos de interpretación nunca vistos. De su ancho y su largo, poco se sabe, pero se deduce que le fascinan las mandarinas y los melocotones. De sus ángulos interiores retoma esa fuerza de carácter para enfrentar las dos hipótesis que tiene siempre enfrente. Aunque sabía que todos lo ángulos son rectos, lo mortificaba la distorsión del mundo que percibía. Estimulado al saber que los signos cambian y que lo que dicen a veces no dicen, se pasa la vida a distinta velocidad. Sabe que los catetos no suman su hipotenusa, aunque lo quiera.
LUCRECIA BORGIA EN LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE VALENCIA
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De esta hija del papa valenciano, Alejandro VI, escribió el gran Ludovico
Ariosto en su obra *Orlando furioso*: "La beldad, la virtud, la fama
honesta...
Hace 21 horas.




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