Dicen que la distancia es el olvido, si es que no tienen caparazón, por eso Tartús es conocido por su terquedad a la hora de tararear tonadas en tonos diversos. Des de un do sostenido hasta un re de la quinta octava. En su caparazón como biblioteca tiene ordenados todos sus recuerdos. De la T A la zeta.
Para amasar un olvido requiere tiempo, en sus 200 años de existencia Tartús, no ha olvidado ni siquiera cuando tuvo que exiliarse debido a la contaminación de su presente.
Ayer dio un paso en falso, lento como su humanidad, dejó escapar el recuerdo de la buena yerba. Inconsolable ya no quiere caminar más.
El mundo es como es, Tartús, le consolamos, no te fatigues que caparazon sólo hay uno.




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