miércoles, 18 de julio de 2012

Palabra sobre Palabra




Acreditadísima clientela, este Abarrote se complace en anunciar, vocear, clamar, difundir a los cuatro vientos con la concha chichimeca que me anima,  el nacimiento de una nueva Revista Literaria cuyo titulo me ha fascinado por evocativo, cachondo, filosófico, esotérico y sustantivo:” Los sábados, las prostitutas madrugan mucho para estar dispuestas” así se nombra la revista y así se titula el poema de Ángel González, un poeta, no importa que haya ganado el Príncipe de Asturias, ha sido y será un poeta antes y después.

Todo este guateque literario y plástico se debe a los buenos oficios de José Rico fundador del portal Palabra sobre Palabra. Este abarrotero es sólo un colaborador de dibujos y palabras.

La revista “Los sábados, las prostitutas madrugan mucho para estar dispuestas” tiene dos versiones: la diurna en papel y la nocturna en formato digital (pdf). 
Si alguno la desea, puede dirigirse a bubok

Si quieren conocer y participar en palabras sobre palabra (picar)

Si quieren leer el poema de Ángel González (picar) 

Si quieren salir de los Antojos, piénselo dos veces, y procedan.

Gracias por su preferencia y recuerden que tenemos el mejor surtido de embutidos y apeos de labranza. No tenemos sucursales. 
Abur.

lunes, 16 de julio de 2012

Salvación por cuerpo




Esta feliz manera de decir que el abrazo es un combate, es antigua. 
Y en esta plena desnudez se desviste la salvación del amado. Por eso Chayito, despliegas sus carnes para encender los veranos que entran por la ventana derritiendo los pudores.

Chayito se desdobla y,al recostarse, no detiene a las miradas indagadoras. Ella sabe de su reino desde el principio.

¡Desheredados de amor: tomemos cuerpo!

Sergio Astorga

Acuarela/papel 20 x 30 cm.

jueves, 12 de julio de 2012

El bengalista



Dijo que venía de esos caminos de versos y cantos; cuando los niños se dormían creyendo que los espíritus volaban envueltos en sabanas blancas.

Flaco, como dibujo a tinta, olía a sermón apurado en octavas reales y esbozaba una sonrisa celestina, fascinante. No se cuanto tiempo me quedé contemplando esa estampa. Él, como sabiendo su atractivo y a su merced, me habló del libro del buen amor. Yo lo escuchaba, no sin maliciar que se trataba, tan trovadora figura, de algún profesor de literaturas que había desahuciado su sano juicio.

Mi natural instinto me decía que tal vez, algunas monedas compensarían sus ardores, pero cuando me llevaba la mano al bolsillo, él, con el aplomo del artesano encendió una bengala y se fue cantando como si nada.

Cuando veas un bengalista, puedes poner tu entendimiento a dar cosecha, dejar las risas y perder el bolso.

Sergio Astorga

Tinta/papel 20 x 30 cm.

martes, 10 de julio de 2012

Tatuaje


La ciudad que se camina no muere; queda inscrita en la palma como llaga.

Sergio Astorga
Tinta /papel 12 x 25 cm.

miércoles, 4 de julio de 2012

Conclusión



La forma intuye que es efímera, por eso tu perfume se propaga en casa.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm

viernes, 29 de junio de 2012

De viernes vestido



Insaciable es la miel en su zumbido
porque el amor es como el vacío.
Todo es sangre de utopía
y el instante diáfano
esta colgado en alfileres.

La caratula esta triste
y el segundero gotea por el cristal. 
Se entiende que la piedra
será igual a su dureza
y el perfume enviuda entre su espina.

La noche se desmaya entre mis ojos
y miramos al espejo
para que resbale el alma.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.



miércoles, 27 de junio de 2012

ÁNGELES DE LA UVA




En los últimos siglos han vagado como ríos y  aclarado gargantas. Cantos y lamentos han humedecido los labios en sus alas. Los han confundido con lascivias imágenes de mares de plomo, cuando las cabezas giran sobre un eje de vómito y de nausea. Parientes de la aceituna (por carnosos)  tienen  el  ánimo de la luz antigua. Nunca tuvieron jaula y sus parras contienen el deseo de la acrobacia adolecente.  Hay un gusto de amor en sus membranas y se ocultan los sátiros cuando miran la sombra afrutada que pasa como bergantín  en busca de la playa. Tienen cintura fina como el nardo y todos quieren ser la lengua suelta del requiebro.

Cuando el ombligo te duela por deleite y tu sueño se fermente, siempre habrá un ángel de la uva agitando las copas de las madrugadas.

Se me olvidaba, a los Ángeles de la Uva no les gusta la monotonía, ni los rumores, ni las espadas.


Sergio Astorga 


Acrílico/Papel 60 x 80 cm.

lunes, 25 de junio de 2012

Apalabrados




- Hay un calor que  dan ganas…
- ¿Quieres vino?
- Bueno… está caliente como la sangre.
- Crucemos el puente y sentémonos en la sombre de ese árbol.
- ¿Le has dicho?
-  A quema ropa.
- ¿Y que te ha respondido?
- Sólo me miró con esa mirada difunta.
- Esa mujer está seca. Polvo estéril.  No te preocupes.
- ¡Ese dinero es mío!
- Dalo por perdido.
- ¡Nunca!  Sé dónde lo guarda. 
-¿No pensarás…?
- Lo tomamos y nos vamos. ¿Matarla?... Si ya está muerta en vida. Sólo quiero lo que es mío.
-¿Palabra?
- Palabra.

Sergio Astorga
Tinta/papel

martes, 19 de junio de 2012

La Batalla



Tarquino inventó una historia. Sus batallas, sus pesadumbres; sus instantes de gloria los dibujó en tinta negra y en papel fino. Su daga dejó moribundas a las horas inútiles. Sus fantasmas, como los nuestros, viven sin darnos cuenta, en una realidad quebradiza.

Son intocables y tercos los deseos de perdurar, tal vez por eso, batallamos todos los días para endulzar nuestros rostros.

Sergio Astorga
Tina/papel

viernes, 15 de junio de 2012

Concilio del gozo



De luna a luna las conversaciones eran la vestidura de sus noches.
Comenzaron hace mil años a indagar sobre el placer humano. Miles de rostros fueron desfalleciendo en sus intentos por explicar el ardor en sus pechos. Pródigas manos se aferraban a sus carnes, indicando, que la posesión era la explicación menos erudita pero más certera del goce. La cintura vinculaba el ritmo y la cadencia con la frontera del apetito. Frentes amplias, con aves canoras sobre los hombros,con humilde intento,afirmaban que el banquete es mental. Los cabellos se enredaban serpentinos como esperando la aprobación del tacto. Los insectos revoloteaban guerreros a la luz de las acaloradas ponencias y el hastío acechaba peligroso en las bocas somnolientas de los amantes.

Conciliar es duro de pescuezo y el empeño se amansa en su propio despojo.
Cuando parecía que las conclusiones serian postergadas por inhóspitas, llegaron los olores de alcoba cortando los velos de la discordia y, en forma definitiva, renovaron el correr de las aguas privilegiadas.

Sergio Astorga
Acrílico/tela 60 x 80 cm.

martes, 12 de junio de 2012

Hora por hora



Bella y joven,  protegida por maderas.
Me habla y me dice:

- Hay una arena de sombra en cada hora.

El tiempo crece,
y los muros se llenan de palabras.

Sergio Astorga

viernes, 8 de junio de 2012

Tornasol



Entre los tornasoles renaces
y el azul cerúleo se extiende caliente.

Mis ojos te cubren
y  tu blanca llama se abre.

Se revienta la resaca
y  tu cuerpo es mas blanco.

Los cabellos se desatan
y se quema  la luz como en el hueso.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

martes, 5 de junio de 2012

Ráfagas



Las ráfagas de viento 
nos alejan del asfalto
y nos dejan caer sin estrellarnos.

Las ráfagas en la tierra,
no en el cielo,
sólo en la tierra:
son de palabras.

Las ráfagas
son un vacío que se llena.

Desde la ventana,
por estas horas
las ráfagas saltan.

Sergio Astorga
Tinta/papel

martes, 29 de mayo de 2012

Tardando




Llegó en el rescoldo de la tarde, lleno de hojas secas de vivos ocres.
Con los disturbios del Cantar de los Cantares.
Contra la ciudad que lo vio nacer.
Se enreda en las noticias del regreso.
Contra la luz y el verano
llega presagiando los dorados cielos
y los vientos contrarios. Es la señal,  
el cuerpo que se enreda en su propio cuerpo.
Un brillo que se hace y renace de cuerpo.

Yo le digo que venga a nacer sobre este lecho,
y es menos física y más imagen
y nada que la toque con palabras le inunda.
Soy uno sólo con mi cráneo
y en nombre de los que no son penetrados,
para los que nunca han sido penetrados 
por la noche, por esta idea fálica de la noche.
Para ellos. Para los silencios incorruptos son estas palabras.
Para los que llevan el halo virgen de la hoja
y sólo sueñan la garra que los mata.

Los eventos de la sangre son así: sin prestigio.
El único argumento es la caída, la excitación luminosa de la carne,
y los frutos que se encienden en nuestros vasos rotos.
Somos ojos que se clavan.
El rosto casi humano del abdomen.
La asfixia  del aire que tiembla en los pulmones.
Acrobacias y lengüetazos  a lo amado.

Llegó tardando, sin la claridad del micro-relato;
con el ungüento turbado y la dimensión del círculo roto,
con el muro destruido por el sol y las miradas.

Pudimos ser amor y semejantes pero el humo invencible
de los muertos crece como este rescoldo de la tarde.
Así vamos, nombrando los objetos y los reinos.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 60 cm.

viernes, 25 de mayo de 2012

As malas en la espalda I




Para inventar que somos salimos a las calles, al mundo. El paraíso que se perdió para siempre se mete en los zapatos y andamos, nos movemos en esa tira de la peregrinación desde el Mítico Aztlán hasta estas ruas (calles) de Porto, de un Portugal que se llenó los pulmones con mis primeras lecturas de Camões o de Pessoa, antes, mucho antes de saber que estaría a la sombra de un salgueiro (sauce).

Hay un pie en el tiempo y otro endurecido por la espera, y esta luxación es la misma que tuve cuando en la Ciudad de México me sentaba en la Alameda, en frente del Palacio de Bellas Artes a rondar los mármoles del vestíbulo con la imaginación y el bolsillo vacío. Sé que es una obsesión de hueso seguir insistiendo para que al árbol le crezcan ramas nuevas, si los rostros de mis muertos yacen en el Mictlán y la humedad de la memoria se filtra por esto días.

De la mano del bochorno, desde la ventana se alcanza a distinguir una franja del oceano Atlántico, tan horizontal, tan quieto, que parece mentira tanta furia de olas; tanta marinería; desde aquí sólo se enciende cuando el sol deja la sutura destellante al ocaso.

La vocación de ver y esta necesidad de evocación, se organizan en estos pasos sin brújula y la gana de pasar de brisa en brisa por estas ausencias geográficas han llenado las malas (maletas. Valijas).

Quetzalcoatl partió del Golfo de México y no ha regresado, su cuerpo se enreda y se confunde con otras plumas, su imagen se conjura entre el tezontle y el granito a la hora en que estas palabras bajan por las escadas (escaleras) del morro donde moro. Todo será promiscuo, como el tiempo que se narra.

Sergio Astorga

*Las maletas o las valijas.
Porta retratos en madera pintado con acrílico. Fotografía de una casa en la Ribeira, Porto.

lunes, 21 de mayo de 2012

Raíz



Sus piernas son los cuatro puntos cardinales que echan raíces en esta invalidez de la memoria.
Sus raíces hunden su técnica telúrica y crecen  matriarcales entre flautas y faroles.
En estas horas de paladar sumiso, amadas son las rubias mangas de sus encantos sin espinas.
Los martes y los lunes tienen su cordillera plana y los arrieros sudan su cintura al sol.
Es este olor a muslos cartesianos en que hunden su Quevedo en la inmóvil llama de universo.
Cuando caminamos guerreros por una eternidad sin luz, los sabores son súbitos de pañuelos blancos.
Hay un idioma en todo esto, tan indefenso y sabio que es mínima el agua que lo moja.
Hay un vivir de cuerpo entero que se estira hondo porque nace de una raíz demostrativa.
Remendar al día es un oficio intimo que se hace publico entre las paredes innumerables de mi cuarto.

Sergio Astorga
Tinta /papel

jueves, 17 de mayo de 2012

Degusto



La espada busca cortar la lengua con la fuerza extendida de tu noche. 
Desde entonces, se susurra el nosotros.

Sergio Astorga
Mixta/ papel 20 x 30 cm.

lunes, 14 de mayo de 2012

El Sireno



Se cuentan por centenas los años de cuando los viejos que habitaban la costa chica de Guerrero vieron, a la sombra de un árbol de mango dormitar a esa especie de pájaro pez que llamaron Sireno.

Fue un misionero franciscano que al oír la historia, relacionó esa extraña creatura con las estampas de sirenas que había visto en el colegio.  

En realidad el Sireno es varón, emite unos sonidos como de urraca ladrona y es feo y torpe en el agua. La leyenda original contada de boca en boca, decía que cuando se aparecía un aire de pereza se apoderaba de los curiosos.

Se le ha visto recientemente en diferentes costas alrededor del mundo. Los oceanógrafos y mitólogos, no se ponen de acuerdo si su reproducción ha aumentado en un acto de energía nada esperado de acuerdo a sus altos índices de somnolencia o producto del cambio climático, han migrado en busca de mejores condiciones de vida.   

Si alguien tiene la fortuna de encontrarlo, favor de afianzarse a su almohada y no hacer caso de sus silabeos. Corren el peligro de enamorarse de fatiga.

Sergio Astorga
Tinta/papel 20 x 30 cm.