viernes, 16 de enero de 2015

jueves, 15 de enero de 2015

viernes, 9 de enero de 2015

jueves, 8 de enero de 2015

Ángeles crecidos


En lo mas hondo de la vieja ciudad, antes que las alcantarillas humearan la respiración de las entrañas terrenas, ellos ya se frotaban las alas con alcanfor. Con el silencio endurecido y los riñones repletos como cualquier mortal, se pasean al alba. Son profesionales del desprecio porque son sordos a las suplicas. Muertos de sueño, andan fugitivos de alegría tatuando con su orines las paredes de los edificios. Cambian de sexo con gran frivolidad, con la esperanza de engañar a los necesitados de caricias. Quien los mira, piensa en lo sagrado para enloquecer en el fango de la promesa no cumplida. Como una pena ya sin piel, ellos tienen una alta calma y machacan con cinismo las pocas rebeliones emboscadas en los prostíbulos.

Con el hambre del varón y el misterio de la hembra, se reproducen así mismos como el miedo. Si los miras al alba en cualquier época del año, no te engañes, son los Ángeles crecidos. No hay triunfo ni consuelo en este encuentro porque la rabia se limpia los colmillos.

Tinta/papel 20 x 30 cm.

miércoles, 7 de enero de 2015

Julieta de Lourero


Julieta de Lourero, rubicunda dama de mediados del siglo XX, vivió entusiasmada de su talle hasta que un día, su madre, una bárbara venida a menos, le sugirió probarse el vestido de bombasina, regalo de un pretendiente napolitano que se llevó sus joyas, la honra no, porque esta siguió en extravío en una inusual sed geográfica.

- Mamá, no me gusta la bombasina
- Si te gusta. A toda la gente le gusta la bombasina. EL color es lindo. Lo que pasa es que no cabes. Yo, a tu edad, dispenso decirte lo bien que me sentaba. Es más, todavía me viene.

Julieta de Lourero, piadosa como era, guardó la daga que llevaba siempre oculta entre las amplias mangas de su blusón. Julieta de Lourero se gustaba. No necesitaba hombre para sentirse bella. Un fuego interior le recorría, como ese de su admirada Susan Sontag, odiada en casa y casi en toda la ciudad.

No se sabe con certidumbre la verdad, lo que no es rareza, pero un día apareció colgada en su habitación con una tira del vestido de bombasina la bárbara madre. La turba multa señaló a Julieta de Lourero como la irremplazable asesina. Soportó como Diosa las injurias y los escupitajos que escurrieron por su linda cara. Orgullosa de su talle estuvo en prisión tediosos tres años. 
Su liberación, fue una afrenta más para su bárbara madre, al saberse que el napolitano, era el hijo del padre de su concuño, que al sentir la amenaza de contarse la verdad de su historia, no toleró más extorsión y juró vengarse.

Algunos historiadores que trabaron conocimiento de la historia afirman que Julieta de Lourero, vive sin sacrificios vanos y quitada de la pena en un silencio tonificante.

Acuarela/papel 30x 30 cm.

martes, 6 de enero de 2015

Despiste mágico


- No era él.
- Que sí. Yo lo vi. Montado en su caballo.
- Yo no vi nada.
- Era Gaspar, no tengo dudas. Todavía huele a montura.
- Sueñas. ¿A caso no sabes dónde estas?
- ¡Claro! En Portugal.
- Y no sabes que Gaspar es mal orientado.
- Es verdad.
- En todo caso el que vendría sería Baltasar. Es más cercano y conoce los rumbos.
- Tienes razón. Tal vez me confundí, como no sé a que huelen los elefantes.
- Obvio. 
- Pero, parecía caballo.

Fotografía: Estátua de Vímara Peres na cidade do Porto, obra de Salvador Barata Feyo, em 1968

lunes, 5 de enero de 2015

Quedaron tres


Apócrifos desde un inicio cabalgaron por Persia donde estudiaron la unción de los símbolos con la realidad. Eran muchos y sus nombres quedaron inscritos en la arena del desierto, por eso han desaparecido. Tan grande fue su erudición, que ya habían previsto que los dones de su pensamiento serían escondidos dentro de los zapatos infantiles. 
Darissa de Ecbatana, dejó escrito que tres Magos llegaron ataviados con la angustia del extravío, anduvieron varios meses siguiendo las estrellas para encontrarse al final del camino con la certeza de que el regreso sería menos fatigoso. En ese trayecto fueron obsequiando a todo los niños que salían a su paso algunas palabras de aliento, dulces, incienso, sándalo y dátiles que los niños agradecían y preguntaban ansioso cuándo regresarían. Ellos, por no desanimar, prometían que al siguiente año regresarían. Como matemáticos acostumbrados a la exactitud, cumplieron su promesa por 12 largos años. A partir de entonces, el mito del eterno retorno alegra las almas inocentes.

La imagen que ustedes miran es el resultado del retrato hablado que la propia Darissa de Ecbatana, recogió de los testigos, que ya adultos y con poca memoria describieron ante sus pacientes oídos. 
El diseño esta remasterizado para su mejor definición.

Acrílico sobre tela.

viernes, 2 de enero de 2015

Cuadros de una visión inconclusa


I
Los seres se forjaban en el alba de la sensibilidad física. Su pasado era un cúmulo de memoria empolvado en grandes archivos de la biblioteca central.
Estos seres no se acomodaban en ningún espacio referido por los límites de la visión. Surgían sin reclamo específico, sólo duraban en la antesala de cualquier dato sensible.
Si nos fuera dado conocer sus aromas, ninguno se mostraría tan alevoso como cuando se les reclama, mostrando la ironía básica de su existencia.
Yo los conocí cuando apenas eran un soplo y desde entonces, no hay más que esperar un deshonor de mis ratos en torno a una pálida evocación a los juguetes, para que ellos se muestren.

II
La arritmia carcomida por los rumores de luz desenvuelve la posibilidad de encuentro. La primera como sabor y la segunda como tacto. Cualquiera de las dos carece de sentido, pero permanecen ambientalmente sobre las cortinas, que revelan a intervalos de viento, lo reducido del paisaje. Manjar siempre en discordia con el apetito; antojos sin paladar y sin aliento al paso del placer.

III
De color sumamente áspero, los rincones dormitaban sobre sus aterrados polvos en el almacén intocable de la mugre. A semejanza de las entrañas viscosas del iluminado pabellón de los misterios.

IV 
Azotados por el vapor, las pequeñas hojas golpeaban plácidamente sobre las piedras, atónitas por su fragilidad de tacto y su inmediatez de…

V
Quiero que sepas que hacía más de cinco años no volteaba a mirar las figuras que disponían la entrada.
Prefiguraba ideas acerca de sus contingencias, irrelevantes para su trasfondo, pero inevitables para el desarrollo de mi espacio.

VI
EL anhelo de disentir una vez más en los entornos de la emoción, eclipsa bellamente el círculo atontado de las horas.

VII
Sin esperanza, se perdían en un sonoro dolor todas las visiones divinas que el antojo colocaba, como feliz desencanto a la certidumbre de saber, a pesar de los errores, la existencia de un mundo nuevo, que presumía de sumir hasta el centro su huella y que ahora se perpetuaba como temperamento.

VIII
La silla dispensaba su sombra, borrando su aquilatada soberbia en una extensión inusual sobre un piso decrépito y jorobado, pasando sin lugar a dudas por una reconvención de la luz, que oblicua llegaba a tocar los perfiles de cedro bronceado.
IX 
Las desfiguraciones poéticas se transfiguraban en una narrativa histórica, en cuya evolución anárquica las leyes naturales fantaseaban.

X
Regordeta, la roca húmeda, pesada y sorda, percibía su erosión como maquillaje disoluto.

XI
El lago claro y tibio se desliza en la sombría cera de la llanura.

XII
El paisaje peca de esgrimir la figuración como fin.

XIII
Al cerrar la puerta el reflejo se retorció hasta el alarido. Su última bocanada de luz incolora y fina se impregnó en las ventanas.
Asesinato inútil y perfecto. 

XIV
Estiraban las manos con una apetencia sólida de encontrarse con la luz, así con la ruindad del dormitado, sin darse cuenta de su desnudez que rozaba el simulacro del descanso. Imaginaban que todas esas horas de espera significaban la primacía de hallar, a solas y en secreto, la revelación de un misterio maravilloso y eterno: la mañana apresada por la luz.
Al llegar ese momento se encontraban sus dedos gesticulando sin descanso. La nada en círculos canturreaba afirmaciones poco precisas, para desconcertar a cualquier existencia; fanfarroneando su intromisión en los objetos que, a pesar de ser reales el ambiente les desfavorecía. 

XV
El ser como delirio de libertad, padece evaporaciones sustantivas.

XVI
Las eternas dudas se dispersaban por las hendiduras, carcomiéndolas hasta dejar orificios minúsculos que saturaban la superficie de manera tan pertinaz, como si una voluntad extraña arrojara su presencia sin contemplaciones.
Yo me encuentro acotado por el intenso frío que produce la estática de la visión, indeciso de cavilar sobre la dilatación de la pupila; sumido en una petrificación sudorosa, que no conduele a la antigua movilidad de los dedos. EL escepticismo me perfila como reptil confundido en su alboroto.

Esas normas que persiguen toda disparidad de los contornos, ciegan cualquier intento por desprenderse.

Texto publicado en la Revista Monolito XV

jueves, 1 de enero de 2015

Enero 2015. El inicio


Mi estimable clientela, El Abarrote levanta la cortina en este nuevo año 2015 con la costosa alegría de lo recién nacido. Se dilata la fortuna de los costales repletos de maíz y la refinada harina blanca que una vez por semana hornea a esos furtivos panes que nos sirven de merienda, reposa en las bandejas. 

Tengo que comunicarles con los labios de inocente empresario de barrio alto, que el Calendario 2015 “Ángeles sin Guardar” ya esta en los hogares de las amables compradores y otros calendarios ya tomaron el curso indicado. Por ese feliz motivo, les hago saber a todos los que pasen a leer que: por respeto a los poseedores del Calendario 2015, los dos primeros meses no aparecerá en el mostrador del Antojo la imagen del Ángel que no guarda el mes de enero y el mes de febrero. Lamento si esto les causa algún disgusto y los animo, si así lo desean, a pedir su Calendario “Ángeles sin Guardar” y el señor Don Camilo los atenderá como se merecen. 

No se preocupen (si es que se preocupan) les enviaré estos dos meses mis respetos y mis saludos como cada mes. 

Que tengan un buen inicio y que el trigal crezca fuerte para hermanarse con los maizales.

martes, 30 de diciembre de 2014

Agua Nueva 2015


La fragilidad de los embutidos y la severidad de las semillas, motivan a este Abarrote a darles, como cada año, mi deseo fulgurante de que el paso al nuevo año les sea aromático, como esa infusión de azares que bulle en las mañanas.

La gota del tiempo se mece en el agua que lo cubre. Se germinan los unicelulares días con las lenguas candentes de los osados y cristalinos pensamientos. Por la corriente, miles de carátulas, como un cardumen, vibran y cambian de sentido al menor responso. El tic tac nos marca oxigenar nuestras calles y dejar la cubeta fuera de casa para captar la lluvia amiga. 
Cambiar de tiempo es mudar el agua y su resaca. Así como se bombea ese liquido que nos circula rojamente, confesemos nuestro gozo por seguir en la corriente.
Que no se anegue este transito de año que te viene y encuentres la orilla litoral en las horas que te mojan.

Un abrazo para el repique del quince porque el catorce ya no ulula.
Un abrazo para el repique del quince porque el catorce ya no ulula.
Un abrazo para el repique del quince porque el catorce ya no ulula.

Acuarela/papel 20x 30 cm.

Resquicios del catorce


Como si fuera un antifaz con una a sonrisa metálica que nos indica que los sesos de nuestro cráneo son un trampolín para el poeta y oportunidad inmobiliaria para el potentado, la realidad se nos presenta inexorable. Parece penitencia cotidiana ver cómo pasan los días expuestos al deslumbramiento de lo que hay detrás, del otro lado: la otra orilla. Ese otro latido que vislumbramos, como quien levanta el fantasma del viaje. Desde nuestro armario sacamos los pañuelos de lino para aventarlos por los huecos que nuestra mano puede penetrar. El eterno oleaje de las cosas es leal, como esa fatiga al retorno, como esa ineptitud cultural que a todo se acostumbra. No se puede dudar con ese apego a la noria. La palidez del paisaje solo se aviva con la tentación descriptiva. La ceniza es para calcinar el poco viento que se cuela por el antifaz metálico que ríe como si gozara de impedir la visión de conjunto. 

La consciencia es un simple tintineo caritativo que se acomoda en los resquicios del catorce. El quince viene con el escote abierto. Cortejemos.

Fotografía: vista del río Douro dede Vila Nova de Gaia, Porto Portugal.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Vuelta a la manzana


Cuando se cansó de mirarse en los espejos decidió tener vida. ¡Esa manzana no!, le dijeron, porque es para Caperucita. Esa otra ¡no! porque tiene gusanos. La reineta tampoco porque es para la mermelada de la abuela. Desconcertada, se abandonó en esos gestos tristes que tanto la afeaban. Estaba perdida, oyéndose, incapaz de contestarse. Fue entonces, que apareció debajo de su falda, enroscada como esos cuentos infantiles, una serpiente que le murmuró: ten, esta es la manzana que es tuya.

Fascinada, ella la sigue mordiendo, segura de si misma, como hasta ahora.

Acuarela/papel 20 x 30 cm.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Entre sombras


Se la llevó la palmera, quién la miró nunca podrá olvidar sus cabellera negra enredándose en su cuello, el cuerpo tenso y esa sonrisa diáfana. La niña se columpiaba como todos lo días. La cuerda la amarraba en un extremo del balcón y en el extremo de la cuerda un pedazo de madera le servía de asiento. Se mecía de dos a tres de la tarde.
¿Porqué no gritó? Seducida por el penacho de la palmera se dejó columpiar por esa sombra de manos.
Hace tiempo que no vemos a Ruperto, el joven que repartía folletos publicitarios. Sin embargo, la sombra todos los días devora la pared.

Fotografía: Miragaia, Porto, Portugal.

martes, 23 de diciembre de 2014

Felices Fiestas


A toda mi estimable clientela, como todos los años por estas fechas decembrinas me es grato, como abarrotero de ultramar, desearles la mejor de las mesas, donde las viandas apartarán las desdichas y amarguras, para que el sabor tónico resuene y el diente sea el altar del noviazgo amoroso de las coles.

Que la psiquis tenga el son del corazón y la roja utopia de la infancia.

Brindo verídicamente. Con la simetría del armisticio y el frenesí de los abrazos.

Vísperas


Había un árbol, un muelle y un reseco hilo de plata. Alguna vez hubo un cuerpo, un caracol y tiernas cenizas esparcidas por el piso. El sonido de campanas alerta la llegada de la misma historia, pegajosa, inconfundible. El desfile de voces, sin muelle que las reciba y esa plegaria oscura del desencuentro. Las lineas de la mano se entrelazan y un crepitar de deseos insatisfechos culminan la cartografía de los sueños. El talento de la piel puede nombrar otro paisaje, lejos de la siesta, lejos de las moscas. Los Ángeles sin Guardar ya son calendario, pero podrían haber sido agenda, lo mismo da, hay cosas que no cambian y las plumas solo cambian de color cuando se recuentan los instantes. Bautizar de nuevo nuestros huesos, nada más natural en la tormenta.
Había un árbol repleto de luces como el silencio y una hoguera quemaba el hilo de plata.