Sergio, tu nos pones el tapiz del mes de noviembre para que en el mismo vayamos saltando de día en día. Nuestra labor será como decía Mark Twain-no he podido elegir mejor frase en el día de los muertos-"Cumplamos la tarea de vivir de tal modo que cuando muramos, incluso el de la funeraria lo sienta".
Aunque no haya cielo azul, como en la bella imagen que nos regalas, por estar cubierto con una cortina de lluvia, habrá que buscar experiencias que queden grabadas en nuestras vidas. Pongo ritmo a este mes:
Me fascina este noviembre tan poblano, con los colores otoñales del plato, el azul del cielo, los alegres mosaicos y esa maravillosa vasija con grecas que recuerdan al rompope y su genial perico de alfeñique. Ojalá que en este mes a México otro gallo le cante. Va un dulce abrazo.
Alicia, un recordatorio intenso el nos compartes. Mark Twain y su afilado bisturí. No sin razón las mejores experiencias son las que se viven por segunda vez, ya en la comodidad del recuerdo decantado y esencial.
En estas montañas ya se empieza a colar el aire frío y en los copetes montaraces ya se deposita el blanco en nieve.
Un abrazo instrumental con gusto y rosas. Sergio Astorga
Olga, comparto tu inapetencia, hay en los noviembres un rostro que impacienta, tal vez por ser la antesala de los propósitos. O tal vez porque vemos el nerviosismo de los árboles por quedar en su desnudez total.
Abrazo que recorra el mismo camino en sentido inverso. Sergio Astorga
María Eugenia, tengo gratos y afortunados recuerdos de Puebla, por eso creo que ese recuerdo salva la discordia que a veces me provoca el sonido de herrumbre de noviembre.
Ahora que recuerdas el rompope me viene de golpe "el santo olor de la panadería" de López Velarde y esos panes hechos con rompope que tanto me gustaban. No puedo dejar de comentar el mole poblano y los chiles en nogada y los dulces de leche.
Lo que pasa en México es una pena honda y una indignación que sólo es superada por la impotencia. La supuesta transición ha sido un desastre. Es una nación sin rumbo, la dinámica creativa y el sustento cultural de nuestra gente es lo que la mantiene a flote y no permite que el gallo quede desplumado.
Un abrazo que valga para el cambio. Sergio Astorga
Un antojo es la cicatriz de un deseo y son múltiples los deseos perdidos, por eso desde el río Grande, sonámbulos y húmedos, navegaran ante sus ojos la ganancia de las perdidas.
Temporal
Pique y compre. Si quiere claro.
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Pique y compre. Espero.
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Ya están a la venta
Escuche sus rayas (pique)
Bellas de sangre contraria de Lilian Elphick
Premio Mejores Obras Literarias Editadas, categoría cuento. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Santiago de Chile, octubre de 2010.Dibujo:Sergio Astorga
Por debilidad más que por Antojo; por petición más que convicción y como ánima que lleva el tiempo, escribo estas notas biográficas con la nostalgia de mejores vivencias.
Soy de México, de su ciudad, y gracias al tezontle -como primera piedra- el rojo comenzó a retumbar entre mis ojos y el cascabel se escucha por los cuatro puntos cardinales.
Como tantos otros, tuve que dejar mis lecturas para entrar a la UNAM para cursar la Licenciatura en Comunicación Gráfica en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Antigua Academia de San Carlos).
Tuve el descaro de impartir el taller de Dibujo durante doce años en la UNAM.
A la línea le faltaba la palabra y entré a la Facultad de Filosofía y Letras y por un descalabro gramatical, no sé conjugar el verbo someter, soy independiente, es decir hombre libre, si la arrogancia no me cobra la factura.
Vivo de la pintura y de lo que sea su voluntad.
Desde el año de 2004 radico en la medieval ciudad de Porto, en Portugal. He regresado de Los Álamos, New México en los Estados Unidos, con otra sed en los ojos.
8 comentarios:
Sergio, tu nos pones el tapiz del mes de noviembre para que en el mismo vayamos saltando de día en día. Nuestra labor será como decía Mark Twain-no he podido elegir mejor frase en el día de los muertos-"Cumplamos la tarea de vivir de tal modo que cuando muramos, incluso el de la funeraria lo sienta".
Aunque no haya cielo azul, como en la bella imagen que nos regalas, por estar cubierto con una cortina de lluvia, habrá que buscar experiencias que queden grabadas en nuestras vidas. Pongo ritmo a este mes:
http://www.goear.com/listen/f21d563/november-rain-instrumental-guns-n-roses
Un abrazo.
Bienvenido este noveno mes camuflado de undécimo.
Mes de difuntos, de castañas y de magostos. Mes de verdadero otoño.
Un saludo.
Me gusta tu noviembre (y mira que es difícil;-).
Abrazos del otro lado.
Me fascina este noviembre tan poblano, con los colores otoñales del plato, el azul del cielo, los alegres mosaicos y esa maravillosa vasija con grecas que recuerdan al rompope y su genial perico de alfeñique.
Ojalá que en este mes a México otro gallo le cante.
Va un dulce abrazo.
Alicia, un recordatorio intenso el nos compartes. Mark Twain y su afilado bisturí.
No sin razón las mejores experiencias son las que se viven por segunda vez, ya en la comodidad del recuerdo decantado y esencial.
En estas montañas ya se empieza a colar el aire frío y en los copetes montaraces ya se deposita el blanco en nieve.
Un abrazo instrumental con gusto y rosas.
Sergio Astorga
Ángel, que los noviembres tiene el nono en la frente y en la espalda y es mas otoño por pardo y huraño.
Día de los difuntos y sus asuntos.
Un abrazo de almendras por ahora.
Sergio Astorga
Olga, comparto tu inapetencia, hay en los noviembres un rostro que impacienta, tal vez por ser la antesala de los propósitos. O tal vez porque vemos el nerviosismo de los árboles por quedar en su desnudez total.
Abrazo que recorra el mismo camino en sentido inverso.
Sergio Astorga
María Eugenia, tengo gratos y afortunados recuerdos de Puebla, por eso creo que ese recuerdo salva la discordia que a veces me provoca el sonido de herrumbre de noviembre.
Ahora que recuerdas el rompope me viene de golpe "el santo olor de la panadería" de López Velarde y esos panes hechos con rompope que tanto me gustaban.
No puedo dejar de comentar el mole poblano y los chiles en nogada y los dulces de leche.
Lo que pasa en México es una pena honda y una indignación que sólo es superada por la impotencia. La supuesta transición ha sido un desastre. Es una nación sin rumbo, la dinámica creativa y el sustento cultural de nuestra gente es lo que la mantiene a flote y no permite que el gallo quede desplumado.
Un abrazo que valga para el cambio.
Sergio Astorga
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