sábado, 6 de febrero de 2021
viernes, 5 de febrero de 2021
Por el azul de la tinta
Un día después, le bajaron la luna y los mares del sur. Sin embargo, esas promesas estaban en papel escritas con tinta azul que ya no vale nada. Esa decepción cercenó los próximos amaneceres. Una Julieta más entre nosotros, pensamos.
No hay salida cuando no se sabe nadar en la tina. Cada noche es el mismo nombre, anónimo y vacío. El ronquido de Romeo ya no levanta sábanas ni sus cristales están de moda. La cerveza fría y el vino caliente mecieron la cuna de los enamorados. Hoy el lloro es fácil. Las tías sacuden los ramos, baten palmas. No funciona, nada sirve. La ruleta de los besos chulos está averiada. La navaja de afeitar sin filo. El difícil arte del amor anda sin locura, el reloj empeñado y la ropa interior sin lavar.
Antes se moría por ella, ahora se muere por un gato.
¡Ay de mí! dicen las rancheras. Quería un micro de lujo y veo que es mejor ir a jugar billar, por si algún día tengo nietos.
jueves, 4 de febrero de 2021
Mauricio Palos
miércoles, 3 de febrero de 2021
martes, 2 de febrero de 2021
lunes, 1 de febrero de 2021
Febrero El Ángel perdido
El Ángel perdido
Hola y adiós le dijo al sol cuando huyó por esas calles abandonadas repletas de callejones poblados por botellas quebradas. Tanto quería vagar que del cajón angelical sacó sus alas mas sucias y se puso escarcha en el pelo. Tenían razón, su maldad daba risa. Un derroche innecesario para un mundo naturalmente cruel.
viernes, 29 de enero de 2021
jueves, 28 de enero de 2021
Violaencelo opus 2
miércoles, 27 de enero de 2021
martes, 26 de enero de 2021
domingo, 24 de enero de 2021
sábado, 23 de enero de 2021
viernes, 22 de enero de 2021
jueves, 21 de enero de 2021
Los caminos
Seguir a la estrella es la vacuna de las sucias pasiones, del
olor a sofá y de las acuarelas falsas. Las manchas marrones de la pared y del colchón
son los signos de que se vivió sin reglas urbanas, de esas domésticas que tanto
nos aplastan. Agustín, Fátima y Mariquita siguieron su paso como aves. No les
importaron los cielos nublados ni las cenizas de sus noches. Ellos partieron en
sordina con el ánimo de limón por la puerta de atrás.
Los vieron jugar de salón, apostar sus ahorros y dormir la
mona en hoteluchos de cuarta. Se les veía un sonreír civilizado, ese que sabe
que sus maletas llevan lo necesario para una o dos tardes. Probaron lo justo en
las esquinas y nunca negaron dar propina. Como los estudiantes de cincuenta años
se veían en los portales para mudar de ropa interior. Invirtieron en sus excesos
para oír esas palabras dulces de los buenos días. No vamos a negar, no les
faltaba estilo para mojarse los dedos con un poco de locura. Se les mira pasar
sin que alguien les eche una mano. Ellos siguen su estrella y no se sirven de la
botella del fracaso. No pagan derecho de piso y no rehúyen sus dudas.
Hay nostalgia, a este relato le falta decir alguna
tonadita, algún chiflido para que parezca canción los que les digo. No me
parece excesivo decirles que si miran la estrella dorada no esperen su cumpleaños
para dejar de ir al baño.
miércoles, 20 de enero de 2021
Sirena de párpados varados
La sirena varada en su fiesta de guardar se peinaba con el peine que le regalo fulanita del rap. Tiene prisa de invierno y con su otoño de santo se mece en las olas de paso con sus labios pintados de rojo hoguera. A mitad del camino entre el bien y el mal desprecia la historia de Adan. Su vestido de sal se le unta en los muslos para soñar con aquel niño de los milagros en los cenotes. Su palabra de tormenta atraco en el barco de pesadilla del pirata febril, por eso su coquetería recuerda la conquista de las langostas. Como toda historia que se repite de vez en vez, se le añaden descripciones como escamas en su cauda. Por necesidad cambiaba de nombre y de rumbo cuando era más joven. Hoy, busca el placer salteado. Por eso cuando cada mes se agitan sus aguas se suceden los naufragios. Aburrida de la misma tonada ya no canta, confía en su bien ganada fama y en las regatas de enero. Besos azules sueltan amarras, llegan a la orilla y se instalan para siempre en la arena.
Ayer la miré con los catalejos. Se peinaba, y cuando el sol se marchó, su virtud magulló el silencio perverso del amante en curso.
El corazón se me salió de la camisa.
lunes, 18 de enero de 2021
Con decencia
A los que gustan del calcetín de la decencia, reclamo el derecho de tragar las monedas del puritano y sus limosnas. A los que gustan del cuaderno cuadriculado, reclamo el derecho de sumar y restar a su real gana. A los que gustan del membrillo de las hadas madrinas, reclamo el tornillo sapiente del juguete. A los que gustan bailar con las cosquillas de las serenatas, reclamo los cementerios floridos de tumbas de granito. A los que les gusta leer microrelatos, reclamo la vista gorda para no perderse en minucias irrelevantes. A los que gustan de la navaja de doble filo, reclamo el ramo de locura al lado de Raquel. A los que gustan del callejón sin salida, reclamo el derecho a estrellarse en el muro con la crudeza del ser humano. A los que gustan del fruto prohibido, reclamo el verbo del fracaso para no agobiarlos con reproches de bajo precio. A los que gustan del euro, reclamo sus ahorros en monedas fraccionarias en los bancos blanqueadores. A los que observan desde su casa, reclamo el resfriado de la soledad sin queja que habla con sus gatos.
domingo, 17 de enero de 2021
Primer Congreso de palabras
Las palabras tuvieron un sueño a pierna suelta. Hilvanaron fonemas por todo el cuerpo como una serenata al revés. No hubo palabras piadosas ni verdades medianas. Todo transcurrió sin repetir ponencias ni barbarismos cristalinos y retóricos. El cuerpo teórico saliente se pasea por los corredores de las Universidades y los parques metódicos. Vive con lo que tiene, como una maja etimológica de voces renovadas. Espabilada, ya pergeña su próxima aparición en el segundo congreso.
Mientras eso sucede viaja en sucios tranvías escribiendo grafitis en los baños. Le gusta su oficio y de un tirón se come las viejas palabras. Su soltería es contagiosa e inalcanzable.
Cada vez que deletreas la invocas así que quédate en silencio y no la molestes.
sábado, 16 de enero de 2021
Los grises
Se perdieron en el asiento trasero del día jueves. Su fracaso comenzó en el escote de su juventud cuando impúdicamente gastaron su primavera en besos pasajeros. Llevan luto y su tiempo es un bosquejo a lápiz. Sus pasos de salón, no les alcanza para la cercanía de almohadas ni sábanas blancas. Ahora que están aislados, sin trabajo y con mala sangre en los pulmones, recuerdan que una vez, cuando el perfume todavía olía, que las ganas de trepar a las ventanas dejan cortes profundos en los dedos y que dormir de día acaba por prolongar la noche.
Ahora que todo es presente piden que les vuelvan a contar el cuento, para ver si consiguen cambiar el final.

















