miércoles, 12 de junio de 2019

El secreto de la verde luna


La luna verde les salió al encuentro, su imperio de reflejos los dejó llenos de miedo. Habían ido en busca de la encina milenaria. Como un racimo de aire en sus nucas tuvieron la sensación de que una mano verde les apretaba. El bosque, íntimo, deliraba. Cada vez más noche, en lo oscuro, sus pasos crepitan. Los troncos soñolientos los confundían. Sus nombres: Juan, Joaquín, Jacinto; jadeaban juntos, como si sus jotas fueran la identidad de sus almas.
Dicen que fueron comidos por el sexo de la dama huasteca. La luna cada vez más verde está desnuda, lacia como a la salida del baño.
Si caminas en busca de la luna verde, porque te parece atractiva, ten cuidado, que la Dama Huasteca, crece como su vientre a la mitad del camino. 

sábado, 8 de junio de 2019

Torpeza


Su voz era un tejido áspero, altisonante que nunca supo entonarse a las circunstancias. Ahora caigo que una soga pende esperando nuestro cuello, por eso sigo la tonada de ese canon eterno de la inhalación.
La voz del ahorcado me persigue. Mi mano tiembla, no logra hacer el nudo exacto a la medida de mi cuello.

viernes, 7 de junio de 2019

Sin prejuicios


Ella se miró al espejo y se trago su imagen. Sin crueldad, se partió el corazón para que su cara pudiera tener un mañana.


jueves, 6 de junio de 2019

Aquí entre nos


Todo se ve y se deja de ver. Atados con hilos secos prontos a quebrar, sus recuerdos avanzan como ceniza removida. Tengo que contar que muchas voces lo llaman. Todo se resume en unas cuantas imágenes: su cuello esbelto, su cabello rizado, su nariz ancha; esa voz de mosca que nunca acaba de posarse. Su historia es pegajosa como un ritual. El zumbido de mosca no para, por eso cansa estar con él. Es mi primo, dicen que es un filtro de mis huesos, un latido de mi sangre, pero es un desencuentro permanente, una derrota. Es frustrante saber que algo de él está en ti.
Le escribo ahora, ya cuando las esquinas de su cuarto están vacías. Y ya son naranjas y verdes sus cenizas. Otras moscas, las verdaderas, deambulan alrededor de esta luz de vela, de este musgo que va creciendo entre nosotros. 
Como si pudiera alejarme, le escribo estas líneas que nunca escuchará como nunca sabrá del ángel que guardó su madre en un sobre y que le daría cuando cumpliera los cuarenta. 
Podría inventar otras palabras, menos cenicientas, pero es inútil guardar entre dientes ese trébol de la suerte que llevabas en el bolsillo.
Entre una orilla y otra todo se ve y se deja de ver. Te dejo el aliento de estas palabras. Sólo eso, una huella en tu cuerpo vacío.

miércoles, 5 de junio de 2019

La Matilde fruta


Tan seguras, sin altanería, las frutas sobre la mesa en la noche azul se aferran a la dulzura que proviene de su forma. Sí, su forma es esencial para su contenido, lo sabe la manzana y lo intuye la pera, por eso Matilde, pone el reloj de pared a la misma hora, para coordinar el bienestar de una buena mesa, esto es, el equilibrio del espacio con el tumulto de los sabores.
Matilde, con el cuchillo escondido entre sus ropas, sacrifica a una de ellas. Es entonces que todo se detiene. Las frutas posan, seguras, como si esperaran que el pintor que las pintara pudiera captar toda su alegría planetaria. Matilde, recuerda a Pellicer, y se llena los poros de color todas las noches a la misma hora.

martes, 4 de junio de 2019


Don Manuel, seminarista probo, frustrado y célibe, logró amasar cuantiosa fortuna. Preocupado por ella, sin tener herederos y con la edad avanzada en sus talones pensó que debía casarse y zanjar con primogénito su desventura. 
Después de consultar a su médico de cabecera, éste lo convenció de aplicar el remedio -ya probado en casos similares- y que fortalecería su férrea voluntad de la procreación. Debía de beber, para vigorizarse, leche materna. Doña Ana fue la encargada de procurar los primeros amamantos. 
Tanto se aficionó don Manuel al pecho que el dispendio lácteo le causó una merma a su caudal, tan significativa, que cuando murió -sin descendencia- sólo dió para dos misas en su recuerdo.

sábado, 1 de junio de 2019

Junio



Junio dejará una ardua lección y un amigo sonriente de humanidades severas como el cielo desigual de todos los días. El mundo virginal llegará a madurar los frutos verdes. Dejemos la máscara en el ropero. No llores.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Las tres



Las tres tuvieron su gracia. La primera se dijo hermana de la segunda y la tercera se junto por simpatía a las otras dos. La segunda tuvo que aceptar su realidad y desde entonces a las tres se les vio juntas. Eran lindas. Dicen que eran virtuosas. Cantaban canciones infantiles. Infértiles. Asediadas. Comenzaron a encelarse entre ellas. Deveras que tuvieron gracia. No hubo remedio que las salvara. El veneno, en tres partes iguales, fue minando sus cuerpos.

Todos sabían que eran muy unidas por eso las lloramos sin culpa.

martes, 28 de mayo de 2019

Octogésima quinta Lección



El hito como el mito requieren de un encuadre panorámico.

Fotografía: Vista do Porto, Portugal.

sábado, 25 de mayo de 2019

Octogésima cuarta lección


La avidez de la gárgola león es una mueca irónica a ras de suelo.

Fotografía: Aveiro, Portugal.

viernes, 24 de mayo de 2019

Septuagésima columna



No Hay verdad que dure cien años ni columna que la soporte.

Fotografía: Alcazaba, Mérida, España.

jueves, 23 de mayo de 2019

miércoles, 22 de mayo de 2019

Sexagésima novena columna



Algunas columnas son el sustento de los signos. De sus formas en canal. De su sonora quietud.

Fotografía: Museu de Arqueologia D. Diego de Sousa. Braga, Portugal.

martes, 21 de mayo de 2019

El jardín de los números



En ese jardín de números que se cruzan en un arabesco infinito el tiempo crecía con la humedad. En este lugar legendario hay un provocador de números, que desconcierta cuando muy temprano alimenta las horas, les canta y como si fueran grillos las horas le responden con chillonas voces. Hace cien años, su abuelo comenzó con este hábito que se volvió oficio. Ya son casi tres mil horas reproducidas. Le llaman Maestro. Los días se han modificado tanto que los enamorados se agitan y se amontonan a la entrada del jardín, aún en invierno. El jardinero, sonríe, atiza sus números secretos y de los pliegues de algunos minutos, cristaliza los deseos de los amantes en un tiempo continuo, delicado e irrepetible.

lunes, 20 de mayo de 2019

Sexagésima octava columna



Algunas columnas florecen de puro estilo.

Fotografía: Museu Arte Nova de Aveiro, Portugal.

sábado, 18 de mayo de 2019

Octogésima tercera lección



La acumulación de capiteles merma la rectitud de los principios .

Fotografía: templo romano, Évora, Portugal.

jueves, 16 de mayo de 2019

Octogésima segunda lección



Cuando el león se asolea el templo aguarda.

Fotografía. Sé Catedral, Braga, Portugal.

martes, 14 de mayo de 2019

Octogésima primera lección



En la dualidad como en la puerta, se sale o se entra si se tiene la llave.

Fotografía: Alguna porta en Aveiro, Portugal.


viernes, 10 de mayo de 2019

Secreto a voces


Soy tan inseguro que las variantes, por mínimas que sean, me trastocan la natural posición bípeda.

jueves, 9 de mayo de 2019

Sexagésima séptima



La soledad de la columna soporta tiempo y friso para beneplácito de los refugiados.

Fotografía: Pelas Ruas de Aveiro, Portugal.