miércoles, 5 de abril de 2017

Lacrinoceronta

Por esta hora la siesta termina. Parsimoniosa levanta un ojo y mira a su alrededor. Es cegatona, así que mueve sus orejas para escuchar ese murmullo antediluviano que tanto la estimula. Sabe que tiene un olfato de privilegio por eso su soltería es gigantesca, como su apego a la hierba fresca. Ella es matutina y se conforma con su animalidad, no se cuestiona, se siente bella y fornida. A veces, al ver las gallinas con esas plumas tan amarillas, recula y se afirma. Le molesta que la comparen, ella no es fantástica, ni emblemática, odia en profundo a los unicornios y pegasos. Ella repasa su diccionario de hábitos, se frota en el tronco del árbol y del cuerno brilla su buen criterio.
Si visitas el zoológico, evita, cuando te acerques a su dominio, los perfumes intensos, no soporta los olores machos.

lunes, 3 de abril de 2017

La cerradura


Es un monóculo de espera. Jamás se ha visto frenesí en los ojos sin cabeza.
El triunfo del metal y el abandono se entrelazan en la puerta. El parto de óxido en la boca dura y un poco de orín en la pared. Llaves que fueron degolladas. No hay refugio ya para el llavero. Huele a pupila hinchada y a quejido. 
Hay algo de monóculo, no lo dudo, en toda cerradura. Ni el gran cerrajero Pedro, puede con todo esto.

sábado, 1 de abril de 2017

Abril


Un corazón verde agua palpita desvelado al borde de la mañana. Los pájaros pregonan tibios cantos en la cintura de abril. Hay motivos para atinar, no sé, las flores en el pelo o beber ese mezcal de ser vivo. Fermentemos los días que sabe bien que el corazón palpite, y echemos otra vez los dados a la suerte.

jueves, 30 de marzo de 2017

Con Alma


Algunas almas reposan, otras divagan. El ánima ya es literaria. Hay un ánimo de decir que lo que anima es esa interioridad común. Las ciudades, siempre tan sólidas, han creado recipientes para que puedan ser evocadas, y no sólo eso, también depositadas. Y el alma de las cosas son los sentimientos que evocan. 
No es desalmado pensar que otros impulsos vitales nos rigen. Por fortuna, es consolador saber que tuvimos un alma y un lugar para financiar el reposo.

Fotografía: Cofre das Almas, Igreja de S. José das Taipas, Porto, Portugal.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Nubarrada


La lluvia cae con ese frío azul inigualable. Los cristales chorrean; lentamente se confunde el mundo exterior. Los paraguas se abren y se agitan. La ciudad tirita y los ojos vagan extraviados. Un destino inaudible se adormece y esperamos a que la lluvia cese para abrir la ventana.
Nadie se atreve a preguntar si esto es posible.

lunes, 27 de marzo de 2017

Estancia


El vacío es de tan ocre plenitud que congela.

Fotografía: Palácio da Bolsa, Porto Portugal.

domingo, 26 de marzo de 2017

El Sr. Tapia


No quiso abrir la boca. Será por ser domingo. Quedó escurriendo el jugo de frutos negros. En el jardín ya no caben mas semillas.
La resina será llevada por los insectos. Los pájaros persiguen la luz inútilmente y un caldo hirviendo se enfría sobre la mesa.
Tocaron a la puerta.
No quiso abrir la boca.

sábado, 25 de marzo de 2017

Una Camelia


Suspendida en la ciudad una Camelia orla la piedra dura. Por dentro del silencio esta la imagen. Sus bordes los hago palabras para sostener la caída. Sus ojeras húmedas gotean para llegar al Duero.
¿Ya te conté que las noches subterráneas crecen como un árbol, y que al subir la calle, al ver la Camelia, entendí la curvatura del tiempo? 
Miro su rostro y camino encantado entre los monumentos. La ciudad es un cuerpo, no tengo dudas. Lo trepo, lo contemplo y me fatigo.
¿Ya te dije que hay una Camelia colgando de los Clérigos?  Roja. Plena. Suavizando la piedra.

Fotografía: Camelia entre las escaleras de la Torre de los Clérigos. Porto, Portugal. 

viernes, 24 de marzo de 2017

La vitrina


Las maravillas se acomodan detrás del cristal, nos detenemos a bordar lo intangible y se dispersan las dudas y las perdidas. El instante crece. El chocolate caliente y la rosca se moja en las palabras próximas del ogro. Entregamos la infancia en el carrusel o en la maraca. Desde el fondo hay una serpiente fugitiva que se enrosca y aprieta nuestro cuello. Embelesado nuestro pulso, queremos contar lo que hemos visto pero, una espada adulta nos devuelve al oficio amargo de la edad en el cuerpo.

Fotografía: Por la Rua Formosa, Porto Portugal.

jueves, 23 de marzo de 2017

Adamastor


Un frío les corre por la espalda cuando recuerdan la bestia que aprieta la memoria. La inmortal oreja se inundan de aventuras. Ellos, que se asomaron al altivo Atlántico y al furioso Indico, con los ojos al cinto gimen y cuentan. 
“Un miedo largo nos batía por proa y un temblor se veía en el cielo cuando una grandísima masa viviente se elevó de las olas con las fauces abiertas y la figura corva; los cabellos crespos y una exhalación de fiera antigua. De propósito nos asoló por varios días, espanto y cólera vivimos con la sal en los labios y con el impulso de vivir para contar la manera en que salimos victoriosos de muerte segura. Vimos cómo tronaban huesos y almas cuando sus manos, como tentáculos de pulpo que se agarraban a la presa, inundó nuestro barca. Manaban de nuestra boca rezos y suplicas que se perdieron en el azul. Adamastor, gritamos por fin: ten piedad y abandona ese odio que te hincha el ojo. No rechines los dientes y déjanos seguir el camino y deja que tu vientre temple la noche con tu cólera. Permite seguir con nuestra trama de vida. Nos rendimos y prometemos, como hombres adultos, contar tu egregia virilidad marina y la unánime noticia de tu trabada existencia.
Enloquecidos, confundiendo días y horas, logramos llegar a la costa y como ovejas trasquiladas, pudimos reponer el brío. Veinte compañeros nuestros quedaron en muertos y ahora intentamos conjugar el horizonte, escrutando, codiciosos, los dominios del rabiosos Adamastor, dueño y señor de nuestros ásperos mañanas”.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Ilusión urbana


En algunas ciudades todavía se pueden subir las escaleras de la Victoria.

Fotografía: Escadas da Victoria (Antiga escada da Esnoga (Sinagoga) Porto, Portugal.

martes, 21 de marzo de 2017

Filemón, llamado el Intacto


En oposición a las fuerzas naturales su ojo se ordenaba en cuadrados equidistantes donde la lluvia despierta la curiosidad de los astrónomos. Se sostiene con fragmentos de triángulos isósceles y por prescripción médica dejó de fumar pipa. Se colorea al ser mirado por mujeres musculosas. Tiene un soplido animal suavizado por ese gesto angelical, abstracto y sereno. En torno a él, la meditación se embriaga y su afilada voz le da el pecho voluptuoso al significado. No hay Prometeo en sus entrañas aunque en su torrente sanguíneo un color de hígado discurre. No aspira a la vida inmortal por eso recomienza el trabajo puro y las buenas causas. En la gran ciudad, busca el mármol, las cúpulas y laureles. Como un petirrojo en una jaula, inventa la salida del júbilo y de su frente nacen esas volutas que la gente confunde con ideas.
Vive en el número dieciocho de la Avenida siete y como un aforismo de Ovidio: “la abundancia lo hizo pobre”.

domingo, 19 de marzo de 2017

Facundia


El conejito cantaba con su guitarrita:

“no me da una monedita para comer mi sopita”

- Mamá, los conejos no comen sopa.
- Es una manera retórica de pedir.
- ¿Retórica?
- Dicen de una manera para que entiendas otra.
- ¿Me das un billete?
- ¿Para qué?
- Para comprarme una guitarrita.


Fotografía: Rua de Cedofeita, Porto, Portugal.

sábado, 18 de marzo de 2017

El Señor Estratagema


Hubo hace tiempo un vendedor de ceda que recorrió todos los rincones de la ruta. En la puerta oriente de la muralla de la ciudad antigua, todavía se puede leer una inscripción en granito, de la rúbrica de su nombre. Exquisito en modales, heredó un jardín cultivado en la China que replantó en la parte trasera de su casa. Intuitivo, comenzó a escribir versos delicados con el mismo ritmo que los grillos tienen al cantar. Tuvo cierta fama en el vecindario, lo oían entonar dulces versos cuando el rocío humedecía los oídos. Por el mes de marzo llegaban visitantes extraños, antiguos compradores de seda y que ahora, retirados de la ambición, se reunían para conversar de las experiencias de esa ruta que tanta riqueza les dejó.
Un día le preguntaron porqué había abandonado tan ganancioso negocio para cuidar un jardín. Él contestaba, sentado en un banquito de madera: “lo hice por astucia, prefiero perderme entre flores que en arena”.
Cuando todavía se oye el canto de un grillo, la gente lo recuerda y lo ha hecho ejemplo de vida, por eso en la puerta oriente de la vetusta muralla se puede ver la constancia en granito, del bien mentado Señor Estratagema.

viernes, 17 de marzo de 2017

Cruzamiento


Al ver la luz verde derivamos que seguir adelante es lo que corresponde. Asombrados, descubrimos que existe un imaginario poblado de signos de otra realidad también inexistente. Una gama de matices de azul, nos recibe como si los bordes de un cielo tuviera un guión de azulejos portugueses.

Fotografía: Capela da Almas ou Capela de Santa Catarina, cruzamiento entre rua Santa Catarina e Rua Fernándes Tomás, Porto, Portugal. 

jueves, 16 de marzo de 2017

El Señor Papalotl


El Señor Papalotl es un presagio. Es una señal de los cielos. Una claridad avasalló la niebla de Cuetzalan antes de que el sol naciera por la sierra, allá donde los coyotes duermen. El señor Papalotl llegó volando, ya crecido. Parecía una mariposa, ancha, se mostraba en toda su largura. Una vocería ardía al verlo. Después se mordieron los labios al ver que venía en tranquilo vuelo. Trajeron agua para darle de beber cuando aterrizó. Después le dieron carne de venado. ÉL no probó ni bebió. A señas enseñó una gran calamidad en el lado izquierdo de su cuerpo. Una desgarradura lo hizo bajar. Los tejedores de palma llegaron. Zurcieron prodigiosamente ese gran agujero. Fueron tres días de paciente urdimbre. Repuesto, el Señor Papalotl, en el primer viento de la tarde del 9 de marzo se elevó como un pájaro agradecido.
Desde entonces los tejedores de palma no paran de trabajar. Sí, el Señor Papalotl fue un gran presagio.

martes, 14 de marzo de 2017

Cuadragésima cuarta columna


Algunas columnas no les importa ser suntuosas, presumidas y decorativas.

Fotografía: Palacio de la Bolsa (Pátio das Nações) Porto, Portugal

lunes, 13 de marzo de 2017

Don Preciado


Notable su decisión de no hacer de su desventura, al perder un ojo en la panadería de su padre, el símbolo de su vida. No se estuvo quieto cuando niño, no se sabía el catecismo, no besaba la mano de su abuela; no quería ser mártir en Japón, no comía con tenedor, ni cuchillo. Motivos suficientes para que un buen día llegará la desdicha. Una astilla candente le penetró en el ojo al asomarse, imprudente, a la boca del horno de leña donde se cocía el bolillo. Estudió derecho en la Universidad y desde muy joven fue secretario particular del Secretario de Comunicaciones. Fundó varios periódicos de vivo fervor republicano. Firmaba con seudónimo: “Don Preciado”. Su columna, de tono satírico, le valió ser encarcelado varias veces. No era paladín, ni caudillo, era la confianza absoluta de formar sociedad a través se sus cuadros de costumbres. Su idea de Nación nunca cuajó en sus lectores y oyentes. Frecuentaba “La Gloria”, una cantina famosa por sus tertulianos y por sus botanas: caracoles y chalupitas con chorizo. El 15 de febrero, la discusión, al calor de mezcales y cervezas, tomó aires de tragedia. Dos conservadores, inéditos en lecturas, saldaron el dilema con las armas y dos certeros balazos cegaron definitivamente a Don Preciado. 
Ha quedado alguna copla, que todavía se canta gracias a la memoria colectiva.

“que no venga el confesor
que con un sólo ojo
y con este mezcalito
construyo la gloria
de todita la nación”.

domingo, 12 de marzo de 2017

Las encantadoras


Las miradas se confrontan. Intensifican el cincel de un domingo que finge que las reglas del juego han cambiado. Sin embargo, nada cambia, hasta en la imagen se cercan el camino. El mismo guión aprendido. Contraste de luz entre las calles.

Fotografía: Rua Fernándes Tomás, Porto, Portugal.

sábado, 11 de marzo de 2017

Transmutación


Su inmaculado miembro fue triturado y puesto en salmuera como tributo a su antiguo reino. Con un sólo ojo se traga sus lagrimas. Le ha salido una cola con aguijón. Su cuerpo huele a fósforo y a cebolla machacada. Viperino, murmura palabras de una retórica arcaica. A pesar de su destino catastrófico, no pierde el humor y por obra y gracia de su vivo recuerdo se le mira en la Plaza de los Héroes de la Patria. (buscar en google map)
Si alguna vez te cruzas con él, acuérdate de que la semejanza es sinónima de arquetipo.